En Guantánamo vivíamos mejor
Eso dicen algunos de los detenidos que regresan a las cárceles del Magreb. Y no me extraña. Se acostumbraron a comer caliente tres veces al día y ya no pueden vivir si ello(Engordando en Guantánamo)

Eso dicen algunos de los detenidos que regresan a las cárceles del Magreb. Y no me extraña. Se acostumbraron a comer caliente tres veces al día y ya no pueden vivir si ello(Engordando en Guantánamo)

Interesantísimo artículo el que me ha dejado Ricardo Medina. Pone en su sitio al obispillo holandés que sugirió decir Alá en vez de Dios. Os traigo algunas de sus afirmaciones más relevantes.
Primero, Alá es el antiguo Dios-Luna, principal deidad de la zona:
… la arqueología proporciona evidencia irrefutable de que Alá, lejos de ser el Dios bíblico de Abraham, Isaac y Jacob, era realmente el dios-luna pagano de tiempos pre-Islámicos. Sin embargo, es un hecho arqueológico comprobado que la adoración del dios-luna era la religión principal del antiguo Medio Oriente.
¿Pero cómo fue en la península Árabe, dónde Mohammed (570-632) lanzó el Islam? Durante los dos últimos siglos, arqueólogos prominentes han descubierto millares de inscripciones que prueban más allá de cualquier duda que la religión dominante de Arabia durante los tiempos de Mohammed era el culto al dios-luna.
De hecho, durante muchas generaciones antes de que Mohammed naciera, los árabes adoraban a unos 360 dioses paganos contenidos en un templo de piedra en la Meca llamado el Kabah. Según arqueólogos, la principal deidad de la Meca era el dios-luna llamado el al-ilah (que significa el dios o el ídolo), que fue acortado a Alá en épocas pre-Islámicas. Además, los árabes paganos habitualmente incluyen Alá en sus propios nombres: Por ejemplo, el padre de Mohammed (Abdallah), tenía Alá como parte de su nombre.

Por otra parte, el símbolo antiguo del dios-luna pagano, la luna creciente, es el símbolo oficial del Islam; aparece en las banderas de países musulmanes, así como encima de las mezquitas en todo el mundo.
Los historiadores dicen que Mohammed, que como comerciante encontraba al judaísmo y al cristianismo durante sus visitas a diversas partes del Medio Oriente, intentó imitar esas creencias monoteístas, tomando a Alá, la deidad principal dentro del panteón árabe, para convertirla en el único dios. De hecho, la confesión básica del Islam no es que “Alá es grande” sino que “Alá es el mayor”. Es decir, mayor que todos los otros ídolos.
Segundo, la peregrinación a la Meca y el ramadán son costumbres paganas preislámicas:
Los historiadores dicen que los árabes pre-Islámicos adoraban al dios-luna postrándose hacia la Meca varias veces al día. También hacían un peregrinaje a la Meca, rodeaban el Kabah siete veces y lanzaban piedras contra el diablo. Además, ayunaban por un mes, que comenzaba con la aparición de la luna creciente y terminaba cuando esta reaparecía.
Estos mismos ritos forman la base del Islam hoy: Los musulmanes se postran hacia la Meca; hacen un peregrinaje a la Meca y rodean el Kabah siete veces; y todavía lanzan piedras contra el diablo. También observan el ayuno de Ramadán, que comienza y termina con la luna creciente.
Tercero, teológicamente Alá y el Dios cristiano son totalmente diferentes:
Así esto fuera cierto, el Corán y la Biblia presentan diferentes conceptos sobre Dios (especialmente sobre su carácter) que están diametralmente tan opuestos, que cualquier observador razonable podría concluir que cada libro se refiere a una distinta deidad.
El Corán indica inequívocamente que Alá es una deidad impersonal que no se puede conocer. Por el contrario, el Dios de la Biblia se puede conocer y él desea una relación personal con los seres humanos.
Cuarto, conclusiones prácticas:
La ironía es que el peligro verdadero del Islam proviene no tanto de los musulmanes ordinarios, como de europeos espiritualmente enfermos que han derribado su herencia Judeo-Cristiana en busca del hedonismo secular. Porque como viven solamente por el momento, están dispuestos a someterse a cualquier cosa, incluyendo el Islam, mientras no interfiera con la búsqueda del placer de hoy. Han pasado más de 50 años desde que el apologista cristiano C.S. Lewis advirtió por primera vez acerca de la sacudida desastrosa de la civilización occidental en el pos-Cristianismo. Pero también él podría estar sorprendido al ver cómo el Islam está llenando rápidamente el vacío religioso y cultural que es la Europa pos-Cristiana.
Atención a estas conclusiones, porque creo que dan en la clave de la situación que sufrimos.