¿Tenemos derechos los judíos a exigir cambios a la liturgia católica?
Hablamos aquí de las reacciones de indignación hipócrita e indocumentada ante la reposición de la misa tridentina y la declaración del Papa sobre la deficiencia de las iglesias cristianas no católicas. La cosa trajo un interesante debate. En este artículo un rabino habla sobre la reposición de la Misa Tridentina, poniendo a quienes se rasgaron las vestiduras en su sitio. Sus argumentos son los siguientes.
No tiene nada de extraño que el líder de una religión considera a las suya como la verdadera y a las demás como deficientes. Los representantes de grupos religiosos que encuentran fácil rezar juntos con otros de religiones distintas no pueden tener mucho convencimiento de la singularidad de sus creencias. Se pregunta: “Os podéis imaginar al profeta Elías dirigiendo un servicio ecuménico en el Monte Carmelo? Elías y su discípulo Eliseo “acabaron” con los sacerdotes de Baal. Y afirma: “El Papa ha dicho –y yo estoy de acuerdo- que hay diferencias irreconciliables, y que no podemos pretender que esas diferencias no existen.”
Respecto de la petición del Comité Internacional Judío de que la oración por la conversión de los judíos no se reintroduzca, el rabino se pregunta qué derecho tienen los judíos a exigir cambios en la liturgia de otros credos. En particular se pregunta si ellos tendrían que eliminar unos versos de la Aleinu en la que piden por el día en que los gentiles dejen de adorar ídolos.
Con mucha razón, el rabino propone que la colaboración no ha de estar en asuntos litúrgicos ni teológicos, sino en los civiles: el apoyo de los cristianos a Israel y el trato amistoso a los judíos.
Pues sí, estoy de acuerdo con este rabino, hay que apoyar resueltamente a los judíos, pero sin renunciar al jamón.





