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Frases históricas: ”Seamos realistas, pidamos lo imposible“

Esa creo que era del 68 francés, y la de “Prohibido prohibir” me parece anarquista.

Aquí hay una que da a las anteriores “un giro de 360º” porque somos rebeldes, obedecemos. Nótese que con un giro de 360º se vuelve a la dirección inicial.

 

La Caixa también nos vende Alándalus

Lo típico, que si progreso de las ciencias…

EXPOSICIÓN LA CIENCIA EN EL MUNDO ANDALUSÍ

Esplendor científico

Mientras Europa se hundía en la oscuridad de la Edad Media, el mundo islámico experimentaba un increíble desarrollo científico. Aquella atmósfera de desarrollo en disciplinas como la medicina, la astronomía o la arquitectura se recrea en la exposición promovida por la Obra Social de La Caixa La ciencia en el mundo andalusí, que hasta el 4 de junio puede visitarse en la explanada de Sagüés.

«Se contemplarán plantas y flores rojas y azules. Se escucharán cantos elevados de mucho tono, y poesías descriptivas, amorosas, pasionales y licenciosas…». Es la fórmula que se daba en aquella cultura y en aquel tiempo para conseguir un mayor relax. Lo descubrimos en una pantalla táctil que recopila recetarios de médicos andalusíes de los siglos XI, XII y XIV y que nos informa desde cómo hacer una mascarilla facial a base de semillas de melón hasta cómo afrontar mediante métodos naturales distintos tipos de enfermedades.

 

Es sólo uno de los aspectos curiosos de una sugerente muestra que traslada al visitante a una edad de oro del desarrollo científico en el mundo islámico en general y en Al Andalus, la España musulmana, en particular. Córdoba era, junto a Bagdad, el centro cultural y científico más importante del mundo islámico.

Sabios andalusíes

Familiarizarnos con los logros y nombres de sabios andalusíes como Ben Rusd (Averroes), Abu-l-Qasim Al Zahraui (Abulcasis), Maslama al Mayriti o Al Zarqalu (Azarquiel) tiene «un claro sentido de evitar tópicos y erradicar prejuicios contra la cultura islámica», afirma Cherif Abderrahman Jah, comisario de la exposición como presidente de la Fundación de Cultura Islámica.

La Obra Social de La Caixa, que ya había contado con esta entidad para otra exposición que pudimos ver (y oler) en San Telmo, Los aromas de Al Andalus, encargó a la asociación el diseño de esta nueva exposición. Un equipo de seis estudiosos dirigidos por Abderrahman se puso a investigar, documentarse e idear la manera de reflejar los avances científicos en la España musulmana.

Uno de ellos, la historiadora Margarita López, comentaba ayer, en la inauguración de la muestra, que «le hemos echado imaginación, pero imaginación científica, basada en el rigor». La exposición no muestra piezas auténticas sino recreaciones y reproducciones fieles de instrumentos, libros y piezas de arqueología.

Margarita López consideró que «se tiene un odio especial al mundo islámico» y comentó que en la muestra «no estamos hablando de bárbaros lejanos sino de gente de aquí, cultísima, con sensibilidad ante la belleza, que forma parte de nuestro patrimonio».

Los visitantes de la carpa gigante que desde ayer abre sus puertas en Sagüés se encuentran en primer lugar en el interior de un espacio rodeado de columnas. Es una reproducción del Salón Rico de Medinat al Zahra, junto a Córdoba, donde el califa Abderramán III recibía con solemnidad a los embajadores de los demás países, a los que intentaba deslumbrar con el esplendor de su arquitectura.

A continuación, pasamos a la recreación de un observatorio astronómico. La astronomía tuvo un destacado desarrollo en la cultura andalusí, donde se utilizaban instrumentos como astrolabios o ecuatorios, para calcular las posiciones de los planetas. En la misma estancia se muestran algunos de los muchos tipos de relojes que salpican la exposición, algo lógico en una cultura en la que el conocimiento de la hora exacta para el dearrollo de los distintos preceptos era esencial.

Medicina naturista

La medicina, la farmacia y la alquimia son recordadas en otra estancia. «Ahora adoramos las medicinas naturistas pero ellos ya elaboraban entonces medicinas con hierbas», señala Margarita López. Junto a distintos instrumentos médicos y un rincón dedicado a la alquimia, el pupitre de un amanuense -o acaso de una, de la destacada calígrafa Lubna- recuerda la importancia que los libros y las bibliotecas tenían en aquella cultura.

Al Andalus también conoció una época de esplendor de la agricultura, entendida como el arte de cultivar, y de las tecnologías relacionadas con ella. La reproducción de una noria de corriente, cuyo sonido escuchamos, informa de este sistema de captación del agua típico del mundo árabe.

Otro espacio nos transporta a la construcción de la mismísima Alhambra de Granada, para conocer los sistemas de alicatado y atauriques, que no sólo implicaban conocimientos artísticos y técnicos, sino también un alto dominio de la geometría.

Cámara oscura

La muestra se cierra con un espacio informativo interactivo en el que descubrir un invento andalusí base de la fotografía, la cámara oscura, consultar en una pantalla táctil los recetarios médicos, conocer el astrolabio y practicar con el nocturlabio, aprender a distinguir el arte mudéjar o recordar los topónimos árabes que permanecen en España.

Producida por la Obra Social de La Caixa, la exposición cuenta con la colaboración del Ayuntamiento donostiarra y el Museo San Telmo. Ana Guzmán, delegada general de la entidad financiera en el País Vasco, recordó la tradición de La Caixa de traer distintas exposiciones itinerantes a Donostia e informó de que el año pasado destinaron más de doce millones de euros para organizar más de 1.130 actividades en la Comunidad Autónoma Vasca. El concejal de Cultura, Ramón Etxezarreta, destacó el papel de la entidad como dinamizador cultural.

Tranquilos, como sigan llegando paquistaníes y marroquíes a la Ramblas van a poder disfrutar de nuevo del maravilloso ambiente islámico.

Pegatinas de “España y Libertad”. Gratis et amore

Me llega por correo y os paso el aviso, podéis pedir aquí estas pegatinas:

Las dan gratis et amore (gratis y con cariño), pero desde luego necesitan también ayuda financiera.

Reacciones airadas contra el libro de Gouguenheim sobre el mito de la transmisión por los árabes de la filosofía y ciencia antiguas

Escribí esto hace tiempo y lo dejé en conserva para cuando no tuviera algo más actual que contar. Mientras estaba en la bodega se me han adelantado varios colegas, lo que pone de manifiesto el interés del tema. En la actualización trato de las reacciones airadas contra el libro. Empiezo con lo que había escrito, que, como dijo Pilatos, escrito está:

Hay un nuevo libro al respecto, en francés (ARISTOTE AU MONT SAINT-MICHEL. LES RACINES GRECQUES DE L’EUROPE CHRÉTIENNE de Sylvain Gouguenheim. Seuil, “L’Univers historique”, 282 p., 21 €.). Y ha tenido bastante eco, lo reseña incluso Le Monde (Sylvain Gouguenheim : et si l’Europe ne devait pas ses savoirs à l’islam ?). Sus principales tesis nos las expone el Salón Beige (Les racines musulmanes de l’Europe…):

Primero. Fueron mayormente cristianos y judíos los que transmitieron la filosofía y ciencia antiguas a los árabes. De los musulmanes que las cultivaron los más sobresalientes eran persas y andalusíes, por tanto no árabes.

Segundo. Los árabes no transmitieron nada, porque fueron los cristianos los que en todo momento tomaron la iniciativa de recuperar la filosofía y ciencia griegas. Habría además que adevertir, antes que nada, que la interrupción de la comunicación del occidente latino con el legado griego fue debida a la irrupción de los árabes. En todo caso, no hubo legado, la recuperación fue iniciativa de los cristianos. Más aún, las traducciones decisivas no fueron las realizadas desde el árabe en las áreas de contacto, como Toledo, sino en otros sitios:

Les traducteurs du Mont-Saint-Michel ont fait passer presque tout Aristote directement du grec au latin, plusieurs décennies avant qu’à Tolède on ne traduise les mêmes oeuvres en partant de leur version arabe. Au lieu de rêver que le monde islamique du Moyen Age, ouvert et généreux, vint offrir à l’Europe languissante et sombre les moyens de son expansion, il faudrait encore se souvenir que l’Occident n’a pas reçu ces savoirs en cadeau. Il est allé les chercher, parce qu’ils complétaient les textes qu’il détenait déjà. Et lui seul en a fait l’usage scientifique et politique que l’on connaît.

Con razón le dan la vuelta al argumento aquí (Les racines chrétiennes du monde arabe) proponiendo que donde los musulmanes han acabado con los cristianos, la cultura languidece y se seca en el fundamentalismo islámico.

ACTUALIZACIÓN:

Juan Pablo reseña el artículo de Crispal en Noticias de Eurabia. En él se exponen las principales tesis del libro, ampliando lo que he escrito antes.

Nuevo Digital nos advierte que las reacciones contra el libro no se han hecho esperar:

En el mismo Le Monde cuyas páginas habían dado triunfal cobijo a la revuelta contra la fabricación de la deuda histórica de Occidente con el islam, dos profesores de historia medieval especializados en la historia andalusí, Gabriel Martínez-Gros y Julien Loiseau, se erigían de forma harto agria en los defensores de los feraces huertos filosóficos y científicos de Al Ándalus como la base de un Occidente que no habría accedido al Renacimiento si alguien no los hubiera recolectado para sembrar el supuesto yermo europeo medieval. Para ello, en sutil ofensiva connotativa, los dos escandalizados profesores utilizaban en su refutación términos como “revisar” y “revisión”, en un intento de relacionar al trabajo con el malditismo del concepto de “revisionismo”, de graves asociaciones para la historia contemporánea occidental. A pesar de no entonar de forma explícita el socorrido mantra de la “islamofobia”, los dos expertos no dejaban de relacionar el trabajo de Gouguenheim con sitios en Internet de “islamovigilancia” que alertan “sin rodeos” sobre cómo “antes de que termine el siglo, los musulmanes serán mayoritarios” en Francia.

No me parece serio -aunque sí muy significativo- atacar el contenido de un libro por los sitios donde se reseña y utilizan sus argumentos.

Galia Watch tiene un artículo en que recoge el comunicado descalificador de los compañeros de la Escuela Normal Superior, en donde Gougenheim es docente. Entre otras cosas, piden que la Escuela declare que el libro no recoge la opinión de esta; por su parte ellos “declaran solemnemente” que no refleja su ideas. ¿Hace falta hacerlo? Apuntan también a lo que ya reseñaba Javier Monjas en ND, los argumentos están siendo recogidos por sitios antiyijadistas. Aquí están sus peticiones:

- We the teachers, researchers, students and alumni of the Ecole Normale Supérieure-Science and Humanities Section, solemnly affirm that the ideological positions taken by Sylvain Gougenheim in no way reflect those of the members of his school.

- By keeping ourselves detached from corporative quarrels, personal conflicts and all manner of exploitation, we hope to forcefully reaffirm our attachment to the necessary distinction between scientific research and ideological passions.

- We demand an in-depth inquiry into the points mentioned above.

- We demand that all necessary measures be taken to preserve the pedagogical serenity and the scientific reputation of the ENS-LSH.

Seguramente se escandalicen del caso Galileo…