Andanadas integristas (5): LAS TRES RANAS DEL APOCALIPSIS: LIBERALISMO-COMUNISMO- MODERNISMO

Relacionado con mi interés apocalíptico (LAS TRES RANAS DEL APOCALIPSIS: LIBERALISMO-COMUNISMO- MODERNISMO):

En las Tres Ranas del Apocalipsis casi todos los Santos Padres han visto herejías, las últimas y novísimas. Son el Liberalismo, el Comunismo y el Modernismo.

El texto no dice «tres demonios», sino «tres espíritus», palabra que designa en todas las lenguas también un movimiento, una ideología o una teología.

Los Doctores nombraron las herejías que tenían ellos ante los ojos, que naturalmente creían las peores posibles: San Agustín, los arrianos, pelagianos y donatistas; San Belarmino, Lutero, Zwinglio y Calvino; y así otros. Yo hago lo mismo. Y puedo equivocarme como ellos; pero me parece que esta vez va de veras.

Herejías siempre las ha habido, y algunas muy extremas y perversas… ¿por qué estas tres de ahora han de ser las Tres Ranas o Demonios, y no quizás otras tres cualesquiera… por ejemplo, otras tres que surjan en el futuro, de aquí a mil años, pongamos por ejemplo?

¡Eche años! ¡No! Estas son las tres primeras herejías con efecto político y alcance universal.

Y son las tres últimas herejías, porque no se puede ir más allá en materia de falsificación del cristianismo. Son, literalmente, los pseudocristos que predijo el Salvador. En el fondo de ellas late la «abominación de la desolación»…

La Sexta Copa

Abominación de la desolación. Se trata de esta herejía política, difundida hoy en todo el mundo, que aún no tiene nombre y cuando lo tenga no será el suyo propio.

El Cardenal Newman la denominó «liberalismo religioso», y vio en ella presagios del Anticristo; San Pío X la llamó «modernismo», y Belloc «aloguismo».

Es el viejo naturalismo religioso, que remonta a Rousseau y a los Enciclopedistas; herejía que en su fondo es la idolatría del Hombre, el peor error posible, atribuido por San Pablo al A’nomos, es decir, hombre sin ley, el Inicuo, el Hombre sin Dios.

Consiste en una adulteración sutil del Cristianismo, al cual vacía de su contenido sobrenatural dejando la huera corteza, la cual «el espíritu que ama los sitios sucios y los lugares vacantes» rellena de inmediato con el antiguo: «Seréis como dioses».

De la relación de liberalismo y comunismo hemos tratado en otras ocasiones. El modernismo es la ideología humanitarista pseudoreligiosa que las une, y que cada día es más influyente.

Siguiendo con el tema (LA DOCTRINA DE LAS RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO FRENTE AL LAICISMO (5 de 5)):

… releamos uno de los párrafos más relevantes de la magnífica Encíclica Notre charge apostolique de San Pío X al condenar la utopía de Le Sillon:

«Se proclaman idealistas irreductibles; que tienen doctrina social propia y principios filosóficos y religiosos propios para reorganizar la Sociedad con un plan nuevo; que se han formado un concepto especial de la dignidad humana, de la libertad, de la justicia y de la fraternidad, y que, para justificar sus sueños sociales apelan al Evangelio interpretado a su modo, y lo que es más grave todavía, a un Cristo desfigurado y disminuido

(…) Su sueño consiste en cambiar sus cimientos naturales y tradicionales y en prometer una ciudad futura edificada sobre otros principios que se atreven a declarar más fecundos, más beneficiosos que aquellos sobre los que descansa la actual sociedad cristiana.

(…) Le Sillon tiene la noble preocupación de la dignidad humana. Pero esta dignidad la entiende a la manera de ciertos filósofos, de quienes la Iglesia dista mucho de poder alabar (…) Pero más extrañas todavía, espantosas y aflictivas a la vez, son la audacia y levedad de hombres que, llamándose católicos, sueñan con refundir la sociedad en las condiciones dichas y establecer sobre la tierra, por encima de la Iglesia católica, «el reinado de la justicia y del amor», con obreros venidos de todas partes, de todas las religiones o faltos de religión, con creencias o sin ellas, a condición de que olviden lo que los divide, es a saber, sus convicciones religiosas y filosóficas, y de que pongan en común lo que los une, esto es, un generoso idealismo y fuerzas tomadas de donde puedan.

(…) Asusta ver a los nuevos apóstoles obstinados en hacer cosa mejor con un vago idealismo y las virtudes cívicas. ¿Qué van a producir? ¿Qué es lo que va a salir de esa colaboración? Una construcción puramente verbalista y quimérica, donde espejearán revueltas y en confusión seductora, las palabras de libertad, justicia, fraternidad y amor, de igualdad y exaltación del hombre, todo ello fundado en la dignidad humana mal entendida; una agitación tumultuosa, estéril para el fin propuesto, provechosa para los agitadores de masas menos utopistas.»

Qué clarividencia. En esas estamos ahora, y sin embargo, esto que denunciaba el Papa San Pio X ha pasado a ser la ideología oficial de la actual Iglesia de Roma…

Así acaba:

Ahora bien, la fe nos enseña que la unión de las naciones y la paz interna de ellas no pueden hacerse sino por Cristo o contra Cristo.

Lo que sólo puede hacer Dios, y que hará al final, el mundo moderno intenta febrilmente construirlo sin Dios, apostatando de Cristo, abominando del antiguo boceto de unidad que se llamó la Cristiandad, oprimiendo férreamente la naturaleza humana, suprimiendo las familias y las patrias y preparando, en definitiva, la sociedad del Anticristo.

Nosotros, iluminados por nuestra fe y fortalecidos por la esperanza, defenderemos con caridad hasta el fin esos parcelamientos naturales, que son las familias, las instituciones y las patrias, no con la consigna de vencer, sino con la de no ser vencidos. Sabiendo que, si somos vencidos en esta lucha temporal, ese será nuestro mayor triunfo… porque esa derrota es prenda de gloriosa resurrección.

Esto parece a propósito de la Torre de Babel (literalmente) Europea: Los símbolos satánicos de la Unión Europea

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