Herman Van Rompuy, primer Presidente de la UE, el democristiano que vendió su alma al diablo

250px-Herman_Van_Rompuy_portraitSi leéis inglés no os perdáis el  repaso que le da Paul Belien al personaje, a quien conoció personalmente hace años. Y si no leéis inglés os lo resumo: un político profesional de derechas (demo“cristiano”) capaz de pasar por encima de sus principios en la persecución de su carrera política. Un maniobrero sin escrúpulos que utilizará todas las artimañas imaginables para la persecución de sus fines. La pregunta que me hago es ¿y todo eso, al final, para qué? Desde luego, no la puedo responder, porque sería entrar en la conciencia de las personas, y eso es imposible y moralmente desaconsejado (no juzguéis y no seréis juzgados…) pero, desde luego, eso no implica que no podamos juzgar conductas públicas.

Es flamenco, nació en 1947 y empezó su carrera política como un conservador católico que apoyaba los valores tradicionales católicos, la vida, las raíces cristianas de Europa… Estuvo a punto de dejar la política, pero le debieron hacer “una oferta que no pudo rechazar”. El pacto con el diablo (entiéndase metafóricamente, desde luego no puedo presentar ninguna prueba fehaciente) le aseguró una carrera política fulgurante en Bélgica. En 1988 fue líder de los democristianos flamencos, posteriormente llegaría a primer ministro. La Wikipedia nos lo presenta como católico practicante.

Ha sido capaz de parar la ejecución de una resolución judicial de la mayor importancia política, la separación de una circunscripción electoral flamenca de Bruselas. Nos puede parecer algo extraño, pero para un país fracturado como Bélgica ese asunto tiene muchas implicaciones. Entre las arterías a que ha tenido que recurrir para parar el asunto están cambiar las cerraduras de la sala de plenos del Congreso, para que sus señorías no pudieran entrar, y no aparecer una semana por su oficina, para no tener que poner un asunto en un orden del día.

Tiene un aspecto maquiavélico, pero no se debe juzgar a las personas por el aspecto, además, en este caso ni siquiera hace falta: Meet the President of Europe

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El Brussels Journal tiene otros dos  artículos sobre el caso.

Este de aquí (Herman Van Rompuy the “Perfect” EU President – Say Hello to Turkey and Taxes) trata de la forma en que han sido seleccionados este señor y la futura “Ministra de exteriores”. Rompuy fue sondeado, a lo que parece, en una cena del Club Bilderberg, de la que se filtró que es partidario de un introducir un impuesto europeo:

However, the events at the secretive Bilderberg Group dinner last week clearly tell another story: he is definitely pursuing the job as the first EU President. During the dinner, he held a talk in which he elaborated on how the European Union could be financed directly, as opposed to the indirect financing mechanisms today. He rejected “green” taxes for the purpose, as they would fade away over time, and instead proposed EU-wide taxes on financial transactions, much like the infamous Tobin tax. After the talk, one of the guests – apparently an Italian – asked him a question about those taxes, at which he reacted rather annoyed. Clearly, he felt uncomfortable being quoted as proposing EU-wide taxes, right now, just before a decision about the appointment of the first EU president has to be made. He went as far as publishing a part of his secret  speech in a press release in order to control the damage. All this begs the question though: if Mr. van Rompuy is not a candidate, why would he be so uncomfortable to express his opinion about EU-wide taxes? If he is really so “indispensable” in Belgium, then why did he not use this argument to make it very clear that he will not accept the job of EU President?

The Flemish newspaper De Standaard, which broke the story about the events at the Bilderberg Group dinner, commented yesterday that Herman van Rompuy’s proposal for a EU tax was leaked because one of the guests at the secret dinner clearly wanted to spoil his candidacy. One can wonder what sort of man this is, and what sort of nomination process the EU runs for its president, if the revelation of one of the candidates’ opinion about a very relevant subject is enough to ruin that candidacy. Just imagine how that would work out if it would be transposed to the US presidential elections; imagine the outcry that would generate in European newspapers. In the mean time, half a billion EU citizens are left wondering who this man is, and what he stands for.

Este otro muestra la sorpresa de algunos políticos de la Europa excomunista, a quienes el proceso de selección les recuerda por su opacidad al de la nomenclatura soviética (Europeans Meet (Soviet-Style) to Choose First-Ever EU President):

To be sure, the opaque process of choosing the EU’s new leaders has infuriated many Europeans, including Vaira Vike-Freiberga, a Latvian candidate for the presidency. She says the job search is being conducted with Soviet-style secrecy and contempt for the public. The EU, she says, should “stop working like the former Soviet Union … in darkness and behind closed doors”.

The London-based Telegraph newspaper quotes another Eastern European official as complaining: “Trying to work out who is going to be President of the EU Council is not dissimilar to decoding who was in or out in the Kremlin in the 1970s. It seems strange to many of us that 20 years after the fall of the Berlin Wall we have to dust off our Kremlinology skills here in Brussels.”

No deja de tener su gracia.

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