Los ojos de la ultraderecha

Como habrán notado sus lectores, el diario ABC ha dado un viraje al centro que está haciendo que los lectores de estribor (derecha) estén tirándose por la borda. Yo lo he dejado de comprar, aunque cuando lo tengo a mano leo a Antonio Burgos, Jon Juaristi, Jiménez Lozano, Alonso de los Ríos, Ruiz Quintano…

Hoy trataré de la Tercera del pasado domingo 23 de abril, Los ojos de la ultraderecha, de Irene Lozano, Periodista, lingüista y Premio Espasa de Ensayo. Paso sin más preámbulos a hacerle un fisking:

Se suele dar por sentado que la irrupción en las instituciones de un partido de ultraderecha constituye una preocupación para todo buen demócrata y que, por tanto, son acertados todos los esfuerzos que se emprendan para impedirlo. (…) ¿no parece más deseable tenerlos identificados y cuantificados en votos que tratar de embozarlos y seguir viviendo como si no pasara nada?

Eso de "tenerlos identificados" me suena como muy policial, oiga. Que yo sepa, la calificación de extrema derecha (y de fascista) se ha aplicado a partidos de centro, como el Partido Radical de Lerroux, incluso a las izquierdas burguesas, así que no parece tan fácil eso de "tenerlos identificados". En cuanto a "cuantificados en votos" (expresión poco elegante para una ensayista premiada, las Terceras de ABC ya no son lo que eran, salta a la vista) lo han estado siempre, basta consultar los resultados oficiales de la elecciones. Tómese la molestia, señora.

Uno de los cálidos mitos en que solíamos refugiarnos, las encuestas indicativas de que España es uno de los países menos xenófobos de Europa, va derrumbándose poco a poco: el año pasado llegaba al 60 por ciento la proporción de ciudadanos que consideran que hay «demasiados» inmigrantes. Nótese que demasiados no significa muchos ni pocos, sino más de los deseados.

Pues en efecto, más de los deseados. Estará usted de acuerdo en que no se puede dar permiso de residencia a todo el que lo pida. En cuanto a la xenofobia -odio, digamos rechazo, al extranjero- más valdría analizar sus causas, porque no creo que se trate de odio por el simple hecho de ser extranjeros.

En 2003 un partido xenófobo, Plataforma per Catalunya, obtuvo sus primeros concejales en varios ayuntamientos, entre ellos el de Premia de Mar (Barcelona), donde había habido agrios enfrentamientos entre los vecinos a cuenta de la construcción de una mezquita. ¿Habrá perdido apoyos en este tiempo o le surgirán émulos en otros pueblos gracias a la crisis de la valla de Melilla o los atentados del 11-M?

Yo me hago otra pregunta: ¿Los "partidos tradicionales", han propuesto medidas adecuadas para evitar que se repitan atentados como los del 11-M (oficialmente protagonizados por inmigrantes) o la "crisis de la valla de melilla" (es decir, el asalto de nuestras fronteras por los inmigrantes, permitido por un país enemigo)? Si la respuesta es no, ¿cómo vamos a evitar el desencanto con los partidos moderados?

Francamente no creo que deba preocuparnos el que en las próximas elecciones locales la xenofobia logre presencia institucional: es una forma de encauzar las ideas ultraderechistas, quizá la más segura, porque así sabremos dónde están. La alternativa es que éstas vayan penetrando los partidos tradicionales de manera silenciosa, sin estridencias

Ups, me temo que esta es la respuesta a la pregunta anterior. Se trata entonces de que los partidos tradicionales no hagan nada por resolver los principales problemas, su deber es ser progresistas o parecerlo, aunque sean "tradicionales". Este es el nuevo centrismo del ABC.

En los últimos años las leyes migratorias han tenido un evidente sesgo laboral, se han centrado en los contingentes y la regularización en base a contratos de trabajo. Todo ello era necesario, pero no suficiente, porque resulta que los extranjeros enferman y llevan a sus hijos al colegio, como es natural.

Vamos a tener que desmentirla. La legislación de los últimos años ha sido un coladero, en especial la regularización de Caldera, con su efecto llamada. Y ese "como es natural" resulta engañoso. Porque lo que ya no es natural es que los españoles tengamos que pagar la sanidad y la educación de cualquiera que pase por aquí, aunque haya entrado ilegalmente, como insinúa esta señora.

Cierta izquierda se comporta como si la cosa no fuera con ellos ya que, según sus datos, la ultraderecha existente se haya cobijada bajo el manto del PP

Aquí está en lo cierto, la derecha radical se nutre del voto que "en circunstancias normales" va a la izquierda.

Una ceguera similar predomina en ese sector de la derecha que insiste en hacer guiños al extremismo. Así, se ve al PP tratando de tener un pie en el centro-derecha, con invocaciones al liberalismo y la igualdad de derechos, y otro en la derecha más recalcitrante, para ganarse a los que refunfuñan cuando se retira una estatua de Franco o a los que se atreven a llamar golpista al presidente del Gobierno elegido por los ciudadanos cuando son ellos los que no aceptan el veredicto de las urnas.

> Y aquí se ha pasado cuatro pueblos, por progre. La "igualdad de derechos" ¿incluye darle la nacionalidad a todo el que pase por aquí? ¿De verdad es no aceptar el veredicto de las urnas el referirse a los asuntos más turbios que rodearon las últimas elecciones? ¿Ha habido algo parecido a lo que el PSOE hizo en el 34, golpe insurreccional incluido, este de verdad? Imagino los respingos que habrán dado los lectores del ABC. Toca sufrir, señores, o cambiar a La Razón, que hasta le ha puesto grapa…

A los nostálgicos se les ve de lejos, pero en el batiburrillo informe de la ultraderecha hay también xenófobos que parecen corderos y, lo que es más inquietante, medios de comunicación que defienden ideas y métodos imposibles de homologar a los de la derecha democrática. Sería bastante útil que emergiera ese temido partido ultraderechista para que viéramos con claridad qué apoya cada quien; porque mientras no ocurra seguirán camuflados de liberales inermes quienes fomentan el desprecio al extranjero, sustituyen la crítica por el insulto y descargan sus agresiones verbales contra los que no se adhieren a sus consignas.

No hay que ser muy avispado para ver que se refieren a Libertad Digital… ¡Qué tirria le ha cogido el ABC de Vocento… y Tele 5, qué nivel!

En el mapa político español parece que los sentimientos de ultraderecha pasan por la izquierda y el centro autonómicos antes de llegar a la derecha estatal, una confusión que favorece esa peligrosa posibilidad de que las ideas xenófobas arraiguen en partidos que tenemos por respetables, sin aspavientos ni cataclismos. Hasta que de repente nos demos cuenta de que el hollín del odio nos ha ennegrecido a todos el alma, porque en su día no quisimos mirar a los ojos de la Medusa.

Esta es la pobre conclusión a la que llega. Ni se mencionan, por supuesto, las causas del rechazo a los inmigrantes, a los que se les reconoce implicitamente el derecho a asentarse en España sin mayores averiguaciones. Yo le aplicaría este cuento a la Sra. Lozano, algún día nos arrepentiremos de no haber mirado "a los ojos de la Medusa", o si se me permite decirlo más castizamente, de coger al toro por los cuernos.

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