Los derechos naturales. Locke

Sigo con el tema de la ley natural. Hoy le toca el turno al esclavista Locke (¿será verdad?) y su famoso Segundo Tratado.

Llegué al Segundo Tratado de Locke a través de Nozick, o como dicen los blogueros de hoy en día “vía Nozik”. Así reza el final del primer capítulo de la primera parte de su afamado Anarquía, Estado y Utopía:

“… comenzaremos con individuos en algo suficientemente similares al estado de naturaleza de Locke. (…) La exposición completamente detallada del fundamento moral, incluyendo la exposición precisa de la teoría moral y su base subyacente requeriría una presentación en gran escala y esta es una tarea para otro tiempo (¿toda la vida?). Esta tarea es tan importante, la laguna que su ausencia deja es tan abierta, que solo es un pequeño consuelo anotar que aquí seguimos la respetable tradición de Locke, quien no proporciona algo ni remotamente parecido a una explicación satisfactoria del estatus y fundamento del derecho natural en su Segundo Tratado”.

¡Nozick recurre al fundamento de una tradición que califica a la vez respetable e insatisfactoria! Hay que tener unos muy liberales reaños para proceder de esa manera y dejarlo por escrito.

Locke expone su concepto de la ley natural en el Capítulo 2 del 2º Tratado, Del Estado de naturaleza, en el que se dedica a investigar la “situación de partida (lógica o cronológica)” en la que se desenvuelve el hombre.

El estado de naturaleza queda definido mediante estas citas del capítulo segundo:

«Y es este un estado de perfecta libertad para que cada uno ordene sus acciones y disponga de sus posesiones y persona como juzgue oportuno dentro de los límites de la ley de la naturaleza, sin pedir permiso ni depender de la voluntad de otro hombre.

»Es también un estado de igualdad (…) Nada hay más evidente que el que las criaturas de la misma especie y rango, nacidas dotadas ellas para disfrutar en conjunto las mismas ventajas naturales y hacer uso de las mismas facultades, hayan de ser también iguales entre sí, sin subordinación o sujeción unas de otras» (§4)

Por tanto, también se caracteriza por una perfecta libertad y a la vez igualdad. Precisamente, las dos tendencias que mantienen en tensión el liberalismo son el igualitarismo y el libertarismo. En el estado de naturaleza, no se da tal contradicción.

Pero el estado de naturaleza no es estado de licencia, la ley natural está vigente y enseña que no se puede dañar a otros en su «vida, salud, libertad o posesiones», que son los derechos naturales según Locke:

“… no es, sin embargo, un estado de licencia (…) tiene una ley de naturaleza que lo gobierna y que obliga a todos; y la razón, que es esa ley, enseña a toda la humanidad que quiera consultarla, que siendo todos los hombres iguales e independientes, ninguno debe dañar a otro en lo que atañe a su vida, salud, libertad o posesiones”.» (§6)

Bueno, pues aquí tenemos por fin a la ley natural fundamentada en “la razón”; en la razón humana. Partimos de la razón divina y hemos llegado a la humana.

La pregunta que me surge ahora es: ¿la razón humana, la del ser finito, nos dice realmente eso?

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Anteriores entradas:

Origen de la idea de “derechos naturales”. La idea de ley natural.

Los derechos naturales. De la escolástica española a Grotius

3 comentarios

  1. Si se aprovecha el Internet y el conocimiento para producir e intercambiar bienes, servicios e ideas útiles para acabar con la ignorancia y la pobreza y nos damos cuenta que la historia solo debe servir para aumentar aciertos y evitar la repetición de los errores, el bienestar común se hace realidad y sin hablar de derechos naturales, disfrutaremos la vida y, por fin, eliminaremos toda la basura que ocupa tanto espacio y no nos deja ver lo obvio.

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