Los extraños terroristas del 11-M
Condenan los atentados, no se muestran orgullosos, ni parece que formen un grupo cohesionado. Son los “terroristas islámicos” más extraños que he visto. Nos lo cuenta Fernando Múgica, Cuando los culpables no dan el perfil (de pago):
Los acusados no forman un grupo homogéneo, como muchos habían asegurado / Todos los observadores destacan las respuestas lógicas de Zougam / El albañil de la obra en la casa de Morata dice que nunca vio explosivos / El joven universitario desbarata la competencia de ‘El Tunecino’ como líder de la conspiración / Parecen carecer de formación para cometer un gran atentado.
Los primeros cinco días del juicio del 11-M han provocado desconcierto. Los españoles han podido contemplar, en directo, a los procesados como autores materiales y a parte de los que, según el sumario, les ayudaron en los atentados. No han aportado ningún dato relevante. Se han declarado inocentes -cosa por otra parte lógica- y han renegado de la violencia y de la masacre. Ha sido palpable que, salvo excepciones, su formación es muy baja lo que pone en serias dudas su capacidad para llevar adelante los atentados.
Es pronto, pero ya se pueden hacer, después de lo visto, algunas consideraciones. Es evidente que no forman un grupo homogéneo como muchos habían asegurado. No tienen nada que ver los delincuentes, del lumpen, que se dedicaban al tráfico de hachís, con los hombres de la corbata de seda, un sirio con mucha más formación, el que proporciona un piso para ayudar a los musulmanes sin recursos, o un estudiante universitario, niño de papá, capaz de expresarse con serenidad y de afirmar que Serhane, El Tunecino, era un hombre incapaz de liderar ningún grupo ni de llevar a cabo ninguna acción violenta y menos con eficacia.
Y todavía falta alguien a quien ni siquiera se ha mencionado en las cinco primeras jornadas de este juicio. Me refiero a Alekema Lamari, un argelino taciturno y desconfiado, que nunca congenió con los ahora juzgados. En definitiva, un grupo heterogéneo que en ningún caso formaban una cuadrilla de amigos.
Un circo extrañísimo este juicio, en el que no faltan informes periciales falsos y una presidenta de asociación de víctimas que amenaza a la madre de una niña muerta en el atentado.






