Una lectura de Gates of Viena me pone en la pista de las investigaciones de Kolakowsly sobre la religión, resumidas en estos apuntes de un amigo:
Para Kolakowski, el cristianismo inocula en la cultura europea una perspectiva falibilista, escéptica, que es una de sus señas de identidad. Para ello hubo de descartar la herejía pelagiana (consideraba que el mal es erradicable). Sin embargo, el pelagianismo pervive en la ilusión ilustrada y en, en general, en las utopías que proponen una reconciliación final de todo en una armonía definitiva, fin de la historia. Esta tesis es común a autores tan dispares como Escoto Eurígena, Teilhard, Hegel, Marx… El considerar que el mal es erradicable lleva al totalitarismo.
Kolakowski defiende una perspectiva “maniquea” que consiste en la aceptación cultural del mal. La religión es una forma de aceptar la vida como derrota inevitable, por ello, lo sagrado forma parte irrenunciable de nuestra cultura, pues impone límites a la perfección alcanzable y un freno al totalitarismo.
Por eso, el demonio le parece necesario pues personifica el mal y la conciencia del mal es culturalmente indispensable. Demonio, mal y pecado original disuaden al hombre de toda tentación totalitaria y le dan una desesperanzada idea del destino humano. El abandono del diablo, por contemporizar, por proselitismo y razones similares, le parece muy grave.
El conservadurismo es consecuencia del rechazo de la utopía progresista. Se considera que el hombre es imperfecto y no existe orden social que pueda conducirlo a la perfección. El mal no es erradicable, por lo que las utopías que lo intentan fracasan y llevan al desastre. El mal es como una enfermedad crónica que solo se puede paliar, pero no curar.
Esta es la lectura que me recordó lo anterior: Born Too Soon
Tags: Política, Reflexiones, Religión y religiones por AMDG
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