Tras la resaca electoral.

Como sabéis estuve haciendo campaña a favor de la derecha del PP, y en particular voté a la católica, aunque recomendé incluso a la izquierda españolista de UPyD. He hecho un análisis electoral rápido en inglés, para GoV, ahora quiero hacer algunas reflexiones adicionales para los lectores.

Debo advertir que he dejado de tener una denominación ideológica concreta, aunque sigo rechazando cualquier tipo de “socialismo”. Tomo la prudencia como la única guía de la actuación política, y considero que es posible la unión de personas que piensan distinto, incluso muy distinto, incluso con algunos intereses opuestos, cuando pende sobre ellos una amenaza común como la del Islam. En realidad, no es que sea posible, sino que actualmente esa unión es urgente y perentoria. Por eso, me ha dado tanta rabia la discordia desatada por la inmadurez –presentada, eso sí, como integridad moral- de algunos blogueros antiislamistas. He sido criticado por eso. Desde unos por “radical”, desde los otros por blando (las críticas de la izquierda -para los que seré al menos un fascista- las tomo a beneficio de inventario). Creo que es el momento de dejar de ser fundamentalistas (y hay fundamentalistas católicos, y democráticos y de los derechos humanos) y colaborar sobre la base del interés común. Churchill lo hizo, con Stalin, ante una amenaza comparable a la que hoy padecemos. Y no está claro –nada claro- que el nazismo fuera peor que el comunismo, simplemente, era más peligroso en aquel momento para el Imperio Británico, porque estaba más cerca.

Desde esos presupuestos, poniéndome las etiquetas políticas por montera y utilizando simplemente la cabeza, os dejo esta reflexión, para vuestra consideración.

Para empezar, creo que hay que contar con el PP. Dije aquí que había que destruir al PP. Reconozco que no sería prudente. Hay que contar con el PP; más por la lealtad de sus votantes que por la política de su dirección, en exceso acomplejada. Pero contar con él no quiere apoyarlo como los forofos apoyan a su equipo. No, no queremos ganar en el último minuto del partido por un penalti injusto; entre otras cosas porque esa es la forma en que se han ganado las úlñtimas dos elecciones. Queremos que el partido presente unas propuestas claras y que tenga una actuación firme, y si no lo vemos debemos ser muy críticos.

Por ejemplo, el PP dio un paso en falso con su propuesta por el “contrato de integración”, que no solucionaría nada y solo ha servido para molestar a los inmigrantes. No queremos contratos de papel, queremos parar la inmigración e incentivar la vuelta, especialmente de la inmigración norteafricana, de imposible integración. ¿Pero de verdad se cree alguien que los inmigrantes marroquíes se van a integrar por tener que firmar un papelito? Se trata de repatriar (para empezar a todo el que delinca), de no conceder más pasaportes, y de revisar los concedidos desde hace 20 años.

Si al PP no se le puede superar, el único remedio es tratar de influir en él. El mejor método para influir sobre él, desde luego, es la aparición de un auténtico partido de derechas que haga de la inmigración el primer punto de si programa. Lo contaba Rutger en su blog Los Colaboracionistas, que creímos había desaparecido, pero estaba solo en proceso de emigración. Una derecha aseada, sin resabios franquistas ni excesos confesionales –pero sin ningún tipo de complejos- sería una bendición del cielo.

He hablado de una derecha sin excesos confesionales, sin embargo, como sabéis, he votado a AES y a CTC. Creo que AES puede darse por amortizada. Los tradicionalistas carlistas seguirán en la lucha. Fueron en la Guerra Civil protagonistas de acciones bélicas que sobrepasan en valentía las de cualquier otro grupo ideológico (no digamos las muy cobardes milicias de izquierda). Han tenido un esperanzador aumento de votos en el Senado: 45.000 en toda España, y contando. Seguirán en la brecha.

Otro asunto interesante es la aparición de un nuevo partido en la izquierda, UPyD. Zapatero ha recogido muchísimos votos de la extrema izquierda y del secesionismo. Esto podría hacer hundirse al PSOE por las contradicciones ideológicas que va a tener que soportar. No creo que sea probable, pues se trata de un partido de profesionales de la política: es decir, de chiquilicuatres que no saben ganarse el pan de otra manera. Es difícil que una pandilla de bachilleres sin otro oficio ni beneficio que recoger votos, pueda poner la olla en peligro (la suya). Sin embargo, los problemas aparecerán necesariamente. Y si el PSOE se escora hacia la extrema izquierda para contentar a los votantes de IU, y hacia el nacionalismo para contentar a los de ERC y el PNV, un partido de izquierda moderada y españolista puede muy bien recoger los votos de quienes rechacen la deriva extremista del PSOE.

No sé qué pasará, pero ningún imbécil supera la prueba de un éxito caído del cielo (en realidad llegó por tren), así que hay que ponerse a trabajar, porque más pronto que temprano nos llevará a una crisis económica, política y social como nadie se imagina.

Dos recomendaciones personales, muy conservadoras tradicionalistas: ahorrad y criad más hijos.

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1 Comment

  1. Comenté esto en Desde el exilio hace meses:

    ¿Qué cabe esperar de un gobierno socialista, que no socializa, sino que monopoliza lo público para ponerlo a disposición de lo privado, de la federación catalana de su propio partido? El tiempo, que no vuelve ni tropieza, ha de decidir cómo se avienen en ese lecho de Procusto tantas y tan distinguidas gentes, en cuyo interior, además, pide derechos especiales de pernada la iglesia de los secesionistas de los últimos días. Partido Socialista Oligárquico Expañol, de la España que fuera o fuese…

    Mientras tanto, ¿Nunca desaparecerá de escena nuestro crítico gastronómico favorito, el político unificado polivalente? Los líderes quizá no necesitan una preparación específica para sus cargos y lo mismo planchan huevos que fríen corbatas. Cogno, lo imposible no ha sido que Raúl González rotase por el banquillo, lo imposible, como siempre, es sacar los comodones de la baraja española: uno que gobierna su autonomía luciendo como minijjtro de manifestaciones, otro que era del ejército del aire liderando a la guardia civil, la alcaldesa saliente, embajadora ante el Dalai Lama, su esposo o esposa, viceconserje de la alianza de civilizaciones, etc. Arcanos cuasinsondables, la Casa del Dragón nos gobierna: los Targaryen se sacralizan a sí mismos, se aparean unos con otros y no necesitan el menor perfil profesional porque, cuando el poder es absoluto, todos los perfiles son buenos y todas las fotos mejores.

    Bueno y luego, qué?? Quizá algunos mejorarán a la corta pero todos perderemos a la larga, ya que no es posible el juego de suma cero en el estado del bienestar multinacional y multicultural. Alguno tiene que pagar la factura de los platos rotos y de las riquezas derrochadas. ¡A gastar, con zeta o sin ella!! El que venga detrás que arree, guerra al principio de responsabilidad. Como es notorio, el endeudamiento de las CCAA y de los propios ciudadanos crece vertiginosamente; las políticas de apoyo a los grupos culturales del pesebre será nuevamente la misma de antaño; las políticas de integración verán engordar sus gastos a favor de un oenegeo cazafondos que pone la anestesia para suavizar la amputación del Estado que le nutre, y de una marginalidad que engorda mes a mes; las uniones libres, multinacionales y algebraicamente complejas seguirán aumentando así como la inexistencia de medidas de ayuda a la formación del propio hogar; la cultura de derechos sin deberes se extenderá, los beneficios y privilegios de algunas autonomías terminarán desvertebrando cualquier hipótesis de españolidad… y como resultado llegará el término y el exterminio de la política de déficit cero, menos uno, menos cinco…; mas, dado que el estado se endeudará con todo eso pero yo no, todos felices, yo y nadie, pero los más desgraciados más felices todavía. ¿Esto era la “modernidazzzz”, lectores del El País?

    Pues eso, un pais de caines a imagen y semejanza de cataluña: todos contra todos y al final, no lo descarto, no, a hostias.

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