Ingrid Betancourt increpa a uno de sus carceleros por su cordialidad con otros prisioneros norteamericanos (Reposición)

Repongo esto porque me está llamando la atención la forma en que la prensa, incluida la de derechas, está dedicándose a tratar de un secuestro buscado por la secuestrada. Hoy sábado a primera hora lo tiene El Mundo en portada.

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No sé si conocéis el caso de esta chica, una niña rica progre colombiana, hija de un ministro y una miss, educada en el liceo francés, con estudios universitarios en París. Fue candidata en las presidenciales de ese país y clamó por el «diálogo» con los FARC desde su escaño. Aquí tenéis una biografía suficiente.

Tomó algunos riesgos en pro de ese «diálogo», contra las advertencias de seguridad de las fuerzas públicas. Tuvo tan mala suerte (o buena, porque lo estaba buscando), que la capturaron los terroristas. Ha estado más de cinco años «dialogando», o al menos ha tenido la oportunidad. Sin embargo, recientemente, una comunicación suya que los FARC han hecho llegar, muestra que la experiencia no ha sido precisamente satisfactoria para ella. La familia no obstante exige al gobierno que haga todo lo posible por su liberación, y está también apoyando las gestiones envenenadas de Chávez con los terroristas.

Esta secuestrada está siendo mimada en Francia por la prensa y el público. Se debe a que estudió en Francia y está casada con un francés. Sí, la niña pija pertenece a la casta arrogante de las élites hispanoamericanas francófilas: «Lo malo de ser presidente del Perú es que tienes que dejar de vivir en París». Anécdotas como esta ayudan a entender los tumbos de la historia de Hispanoamérica desde su independencia. La obediencia británica de los masones que protagonizaron la independencia, y la política norteamericana -razonable donde la haya, lejos de mi intención cualquier condena moral al respecto- de reservarse el continente como patio trasero explican el resto.

La noticia que leo en No pasarán no tiene desperdicio: La niña Ingrid increpa a uno de sus carceleros, por mostrar hacia unos prisioneros norteamericanos una cordialidad que considera indebida con «los enemigos». La periodista de Le Monde se corre de gusto al contarlo, claro está:

«El problema fue que los políticos se pusieron celosos porque a mí me gustaba sentarme a hablar mierda con los gringos y me daba la noche con la barriga adolorida de reírme de ellos. Íngrid me llamó y me hizo el reclamo. Me dijo que qué hacía yo con esos gringos, que si acaso ellos no eran los enemigos de nosotros (Farc).» — Martín Sombra aka Helí Mejía, former FARC jailer

Hasta entre los presos hay clases, obviamente. A lo que se ve, la señora lleva la aristocracia en la sangre.

«Ingrid m’a demandé ce que je faisais avec les trois Américains, puisque c’étaient les ennemis des FARC»

PS: Ya van dos jefes terroristas traicionados por sus tropas (uno y dos). No hay mejor prueba de la descomposición de la guerrilla colombiana. No saben cuanto me alegro por ese bellísimo país y por su maravillosa gente.

2 comentarios

  1. Saludos:
    Tienes razón en lo referente a los premios, y también respecto a lo que dices sobre Ingrid B. Hace unos meses me quedé sorprendido viendo un reportaje en T.V en el que aparecía la chica hablando de «diálogo» (cuando se encontraba en libertad) Pensé «será tonta» . Pues muy interesante tu entrada, y muy oportuna, para no perder la prespectiva.

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