¿Convivencia de “las tres culturas”?

La expresión “convivencia de culturas” es una contradicción en los propios términos, por más que haya casos como el de la Fundación Tres Culturas (aunque la de la Cruz no aparece por ningún sitio) que la hayan institucionalizado. Una fundación asentada sobre tan dudosos cimientos no puede ser de mucho alcance, nos tememos. En relación con la convivencia de personas de distintas “culturas” proponemos que: o realmente no conviven, o no son distintas culturas o se produce pronto un mestizaje que da lugar a una cultura nueva.

1- O realmente no conviven. Un grupo social convive cuando sus individuos trabajan juntos, comen juntos, festejan juntos y sobre todo, sus hijos e hijas se casan entre ellos. La ley islámica prohibe al musulmán estar a las órdenes del no musulmán. Luego la organización del trabajo se ve seriamente perjudicada. Los tabús alimenticios (animales impuros y vino) impiden compartir comidas entre judíos y cristianos.

Los festejos tampoco pueden celebrarse en común, siendo en su mayor parte de carácter religioso. Además, las fiestas tampoco se pueden multiplicar sin más, no se puede descansar, viernes, sabado y domingo, ni celebrar navidad, ramadan y año nuevo chino. Pero entonces, con estas dificultades para trabajar, comer y festejar juntos, ¿puede hablarse de convivencia?.

2. O no son culturas realmente distintas: La “convivencia” sólo va a ser posible si individuos de distintas culturas se guardan esas diferencias para colaborar (trabajar juntos) sin tener en cuenta su religión, y eliminan sus tabús alimenticios (o al menos no los imponen), y separan en los festejos la parte religiosa de la civil, o dejan a los otros participar en ellos de algún modo. Más o menos es lo que tenemos en nuestras “sociedades abiertas” actualmente. Pero esto es solo una tregua hasta que una de las poblaciones se imponga a las otras.

3. O, si conviven, desaparecen por mestizaje: Además de lo anterior, si hubiera convivencia, las culturas se fundirían. Porque la auténtica convivencia, el vínculo social definitivo, es el que se da entre aquellos que, al menos potencialmente, pueden verse emparentados “políticamente” a consecuencia del matrimonio de sus hijos. El tabú del incesto tiene precisamente como fin el abrir las familias unas a otras, y es según los antropólogos condición necesaria para el surgimiento del grupo social.

En resumen, “las tres culturas” no pudieron “convivir”; si hubieran podido convivir, no hubieran sido realmente tres culturas distintas, y si no hubieran sido distintas y hubieran realmente convivido, hubieran creado una nueva cultura de síntesis. No fue el caso, así que no hubo convivencia, aunque hay quien se gana la vida vendiendo estos trajes del emperador.

Be Sociable, Share!

3 Comments

  1. Un placer leer tu artículo!!hacía tiempo que no me sentía tan identificado con los pensamientos de ninguna persona. Mucha gente debería plantearse lo que acabas de contar, y darse cuenta de que no existe la convivencia. Gracias por hacerme ver que no estoy loco y hay más gente que piensa como yo.

  2. El problema de convivir es quien va a ceder. Los judíos son un grupo social hipercerrado y si yo quiero ser judio no podré. Los musulmanes desean mandar y lo que queda de la cristiandad está entre los complejos y la imposición.
    Nunca van a convivir, porque aunque haya mucha gente que lo desee de todos los colectivos, hay muchos elementos de una y de otra comunidad que hará lo que sea para romper esa armonia.
    Un saludo.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*