¡Ibn Warraq en Aranjuez!

“Democracia versus Teocracia”. Radicales Libres nos informa del desarrollo de este interesante curso

No os perdáis las reseñas que Marcela está haciendo en radicales Libres de su desarrollo:

Prolegómenos de Aranjuez: Dhimmitud, el concepto que viene: Una nueva dhimmitud, hija del pensamiento flácido y la progredumbre, emerge en nuestro Occidente contemporáneo: la actitud de sumisión y apaciguamiento servil ante cualquier acto de palabra u obra, que pueda ofender al islam o sus creyentes. Desde la crisis de las caricaturas de Mahoma al discurso del papa en Ratisbona, el casco del trasatlántico europeo de la razón y el pensamiento ilustrado acumula año tras años más grietas dhimmis, que abren vías de agua en nombre de la tolerancia, la alianza de civilizaciones y la multiculturalidad. Entre las múltiples mamarrachadas neodhimmis que surgen cada día, esta es especialmente ridícula. Juzguen ustedes.

No solo es interesante, sino que además está escrito con estilo y con garra. Esta es la primera:

Desde Aranjuez I – Antonio Elorza: Arqueoutopía y colaboracionismos. Comienza Antonio Elorza, bajo los efectos de un cólico nefrítico que no le han impedido pronunciar una lúcida conferencia. En el aula están Robert Redeker y sus dos escoltas. El desarrollo de su tema, islam e islamismo en España, le llevan a poner el dedo en la llaga de la progredumbre colaboracionista hispana, encabezada por el ministro Moratinos, quien, hace poco, recomendó que no se invitara a Ayaan Hirsi Ali por ser conflictiva. Continúa sacudiendo a Goytisolo y su islam de postal ilustrada, a Gemma Muñoz y otros islamólogos, a los que les trae cuenta (suculentas cuentas) hacer de palmeros de la religión de la paz. Una religión portadora de un proyecto político que él denomina arqueoutopía: el proyecto utópico de recuperar por medio de la violencia y la coacción un pasado idealizado.

Tengo que poner algunos puntos sobre ciertas íes:

Jacobo Israel, presidente de las entidades judías españolas, y presente en el coloquio de la tarde, que ha recordado que no se puede entender dentro del comunismo el arrinconamiento y persecución del Trotskismo en los años 1920, las purgas de 1937, y el comienzo de la depuración de 1952 (solo frustrada por la muerte de Stalin) sin el factor antisemita.

Con el mismo razonamiento no se puede entender el marxismo, si no se tiene en cuenta que es una venganza de judíos renegados contra Occidente. Ni la revolución comunista rusa -incluido el genocidio de los campesinos ucranianos; seis millones de almas de las que nadie, nadie habla- sin considerar el aspecto de revancha judeo-marxista por los pogromos que siguieron a 1881. Ni la actual inquina norteamericana contra Rusia sin tener en cuenta esa misma obsesión de revancha histórica judeo-neocon (y ex-trotskista) contra los eslavos. Los dos primeros son asuntos históricos que mejor es tomar a beneficio de inventario. El último está impidiendo la colaboración de Rusia y Norteamérica en la lucha contra el islamismo, lo que nos puede llevar al desastre (Elogio de Rusia).

La segunda actuación corre a cargo de ese perejil multisalsas que atiende por Savater, quien deja bien claro que aquí no hay guerra de civilizaciones sino agresión de la barbarie a la civilización:

Desde Aranjuez II – Fernando Savater: la tolerancia religiosa tiene límites. Al mediodía Fernando Savater ha iniciado su conferencia con una afirmación provocadora para algunos bienpenseantes buenistas: solo hay una civilización. Y a esa civilización acuden, por medio de la inmigración, personas de diversas culturas. La Alianza de Civilizaciones no puede darse, porque la civilización es única.

Hay alguna cosa sorprendente:

Las religiones no son susceptibles de comprobaciones científicas, y, según Popper, si hay una teoría que lo explica todo (como es el caso de las religiones) y no puede ser desmentida, es falsa.

Menuda metida de gamba ¡Dios mío! Eso no es Popper, sino la interpretación de Popper por un indocumentado. Para Popper, una teoría que no puede ser refutada empíricamente no es científica, pero eso no significa que sea falsa, ni que carezca de sentido. Un poco de por favor, don Fernando.

En todo caso, el segundo día contó con la presencia de Ibn Warraq. Eso son palabras mayores, y nosotros con estos pelos. A Warraq no hace falta presentarlo. Lo más interesante son sus respuestas a las preguntas de los asistentes:

Desde Aranjuez III – Ibn Warraq: el orgullo de Occidente. Una compañera hace una pregunta: ¿se podría aprovechar de alguna manera el contínuo flujo de estudiantes musulmanes acomodados que vienen a estudiar a Occidente para revertir la situación? Y su respuesta es clara: eso no sucederá si no nos sentimos orgullosos de ser occidentales, y de los valores que nos han permitido construir la sociedad más libre de la historia de la humanidad. Los valores occidentales deberían ser defendidos contínuamente, deberían ser enseñados a esos jóvenes estudiantes, para que al menos algunos de ellos regresaran a sus naciones con una nueva visión de las cosas. Se ha puesto él mismo como ejemplo: fue enviado desde Pakistán a estudiar a internados del Reino Unido, y eso propició un lento proceso de cuestionamiento del islam.

Y también yo hago una pregunta: ¿qué opinión le merece el concepto de islamismo moderado? Su respuesta: el islamista moderado solo se distingue del islamista radical en que el primero lleva menos munición que el segundo.

Robert Redeker ha añadido un caso (otro más) de neodhimmitud: el de las autoridades académicas francesas que piden la expulsión de la cátedra de Sylvain Gouguenheim, autor de D´Aristote au Mont Saint Michel, un riguroso estudio que demuestra que Occidente no tiene tanto que agradecer al islam en la conservación de la cultura grecolatina, como los habituales palmeros nos intentan hacer creer.

Es decir, Ibn Warraq advierte contra las falsas esperanzas de reforma, moderación y acomodo con los islamistas. Tomen nota nuestros políticos.

Siguen Santiago González y Arcadi Espada: Desde Aranjuez IV – Divinos y ateos

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Es para alegrarse ver a estos progres patrios defendiendo a la cultura postcristiana de Occidente de la barbarie islámica. Sin embargo, no estoy seguro de que llegado el caso no cargen contra los únicos que hacen algo por parar esta locura: los “identitarios”. Hay precedentes que me hacen recelar, se trata de los mismos señores que no se atreven a llamar español al “idioma común”, o que –en un estilo españolazo que da grima- han declarado que España “se la suda” y “se la sopla”.

Ya veremos en que acaba la cosa.

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