Historia de Bélgica. “A Throne in Brussels”, de Paul Belien. El s. XIX

A Throne in Brussels”, de Paul Belien

En mi reseña del libro voy a tratar rápidamente de los dos primeros reyes belgas de la historia del s. XIX. El primero, Leopoldo I, era un aristócrata vividor de una familia alemana de medio pelo que llegó a estar emparentada con las casas reales más poderosas del momento (Inglaterra, Austria, Rusia). Por eso le dieron la corona Bélgica. Para entender Bélgica hay que tener en cuenta que la política europea de Inglaterra consistió en aliarse con el segundo país más poderoso contra el primero. El país más poderoso fue Francia hasta finales del s. XIX, y Alemania desde entonces. De ahí la Primera Guerra Mundial. En este caso, la creación de Bélgica tenía como fin evitar que toda la costa continental enfrente de Inglaterra estuviera dominada por Francia.

El segundo rey, Leopoldo II, se hizo con el Congo, donde llevó a acabo el colonialismo de rapiña más cruel y sanguinario de la historia:

En la Conferencia de Berlín de 1885 se acordó en entregarle el Congo al Rey Leopoldo II como posesión privada, llamada Estado Libre del Congo. En 1908, se cedió a Bélgica como colonia, pasándose a llamar Congo Belga. (…) El Congo Belga accedió a la independencia en 1960, durante la Crisis del Congo, mientras que Ruanda-Urundi se independizó en 1962.

Estos son los datos básicos de la wiky. Veamos lo que cuenta el libro:

p. 95: “Tuvo éxito en el ambicioso objetivo de construir un imperio personal a través de la primera campaña internacional de desinformación. Disfrazó su empresa colonial privada como una ONG con un objetivo filantrópico y humanitario (una especie de Greenpeace o Médicos sin Fronteras del s, XIX)”

p. 96: “La región de Lualaba proporcionaba a Arabia la mayor parte de sus esclavos negros. Leopoldo leyó el artículo y tuvo un momento de inspiración. Le diría al mundo que iría a África central a abolir la esclavitud.

Organizó una conferencia geográfica internacional muy prestigiosa Bruselas, en Septiembre de 1876, a la que invitó exploradores y científicos reconocidos. Todo a costes pagados, y el Rey insistió en que se les alojara en los alrededores elegantes del palacio. En el discurso de apertura insistió en que “de ninguna manera estaba movido por motivaciones egoístas. (…) La conferencia fue un éxito de relaciones públicas enorme. Se le reconoció como el líder internacional de la cruzada contra la esclavitud y por la civilización de África”.

Los parecidos con esta otra conferencia son preocupantes.

Leopoldo II se convertiría en el mayor productor de caucho. Las plantaciones caucho se administraban como campos de concentración. Murieron 20 millones de personas en 23 años. Ningún experimento colonial alcanzó semejantes cifras de muertos. Antes de transferir el estado colonial personal a Bélgica, el rey hizo concesiones de explotación minera a compañías extranjeras manejadas por el y a la Societé General, en la que también el tenía una gran participación. La principal, la Unión Minera, le proporcionó más beneficio aún que el caucho.

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