El Papa se prepara para rehabilitar a Lutero

Curioso esto que nos cuenta El revolucionario (Benito XVI consulta a teólogos católicos para «rehabilitar» a Lutero. Se prepara el V Centenario de la inexistente proclamación de las 95 tesis de Wittemberg):

Benito XVI ha encargado a una comisión informal de teólogos católicos la posibilidad de «rehabilitar» a Lutero, en el marco del próximo 500 aniversario, la inexistente proclamación de las 95 tesis en la Catedral de Wittemberg (1517). De hecho, el papa alemán jamás se ha referido a él como «hereje» sino que en sus discursos lo denomina «reformador» lo cual supone ya de facto incluirlo dentro de la ortodoxia.

La excusa para el entendimiento es la cruzada contra el laicismo y el ateismo desenfrenado pretendiendo incluir en ella también a los mahometanos.

La Protesta -que no fue reforma sino rasgadura violenta con motivaciones políticas y económicas- trató de destruir política e ideológicamente a la Iglesia Católica hasta principios del s. XX. Desde luego no estaba en las intenciones de Lutero, al menos al principio. Pero tampoco hay dudas sobre su rabia anticatólica.

Colaboración, toda la que interese a ambas partes (como es lógico); acercamiento ideológico, no es necesario, cada cual tiene sus ideas, y no hay que acercarse, sino discutirlas. Pero ¿rehabilitación del frailón furibundo? El ex-inquisidor Ratzinger debe de estar de broma. ¡Si Torquemada levantara la cabeza!

«En realidad, el acto de la afixión fue una invención excogitada y narrada por Felipe Melanchton en su prefacio a la segunda edición de las obras de Lutero publicadas en 1546. Ningún historiador del luteranismo había hablado de ello con anterioridad a esta fecha. El propio Lutero jamás contó tal cosa. Lo único que sucedió el 31 de octubre fue que Lutero envió una carta al arzobispo de Maguncia denunciando los abusos cometidos en la venta de indulgencias. Ahora bien, no vamos a pedir a unos guionistas que no dudan en tergiversar y falsear hechos históricos perfectamente documentados que se abstengan de retratar algo que ni siquiera sucedió, pero que se ha repetido hasta la saciedad, porque simbolizaría a la perfección la protesta de Lutero contra los supuestos abusos de la Iglesia católica.» Juan Antonio Hevia Echevarría, Sobre Lutero y sus mentiras

En relación con la nota, el prolífico escritor protestante César Vidal dio el visto bueno a las mentiras de la propaganda luterana de esa película:

Supongo que ha visto la película «Lutero», ¿cuál es su impresión? A mí me han gustado las dos terceras partes, luego en mi opinión la trama languidece y se echan en falta el brío y la capacidad «contrapuntística» de los guiones americanos. De todas maneras muy por encima de la tónica europea. Compraré el DVD, claro, a ver qué más trae.

1. Me gustó, pero creo que en dos horas es imposible resumir la vida de un personaje tan complejo. 2. Yo compré el DVD en Estados Unidos hace dos años y de materiales adicionales nada aparte de eso de la ficha técnica.

Ha firmado ahora un libro sobre Lutero que sigue la onda del acercamiento y que ha nacido con un premio debajo del brazo.

11 comentarios

  1. No encuentro en el post de «el revolucionario» ninguna referencia a una fuente digna de crédito. Estoy seguro que tras eso (y tras la palabra «posibilidad») no hay más que una falsedad.

    Sin duda que a pesar de haber sostenido proposiciones heréticas Lutero señaló en su momento reales abusos que fueron luego corregidos. Podría haber algún movimiento de índole diplomática –digámosle así– orientado a buscar la colaboración de los Luteranos… podría ser. Pero de allí a «rehabilitar» a Lutero hay abismos insondables de distancia, sobre todo si esta «posible» «rehabilitación» significara contradecir los contenidos del Concilio de Trento.

    Eso no es «posible».

  2. Orlando, unidad en la acción, por supuesto. En la opinión, que se acerquen los que se separaron.

    JC, aunque ateos, en el Rev. son más papistas que el Papa 🙂

    Sí, no tienen costumbre de poner las fuentes. Ni de contestar los correos… En todo caso me parece preocupante que no se haya referido nunca a él como hereje. ¿Será verdad?

    Y le llaman «inquisidor» en El País…

  3. A ver: hace años que la palabra «hereje» ha desaparecido del lenguaje habitual de la jerarquía de la Iglesia. Ahora se dice «reformadores», «hermanos separados» y cosas así. Vamos si hasta se tiene un cuidado exquisito en ni siquiera llamar cismáticos a los lefebvrianos, que es lo que son.

    De modo que el hecho de que el Papa llamé «reformador» a Lutero, no quiere decir absolutamente nada.

    Luego hay que tener en cuenta que el movimiento de acercamiento con los luteranos tiene ya bastantes años. No hay que olvidar que ya en 1999 se firmó una importantísima declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación (aqui). Y esto está en línea con otras acciones de acercamiento con, por ejemplo, los ortodoxos y de alejamiento con, por ejemplo, los anglicanos.

    Lo de «rehabilitar» a Lutero me parece poco probable. Alguien está fumando algo raro. Otra cosa es que se quiera «suavizar» de alguna manera la condena, pero de «rehabilitar» yo creo que poco.

  4. Para saber si es posible rehabilitar a Lutero es necesario saber si nego o no pertinazmente uno o varios dogmas o verdades reveladas.
    Esto no lo aclara una lectura del Dezinger, es decir de los canones de Trento anatematizantes de expresiones luteranas por lo siguiente:
    Lo canones condenan lo que los Obispos atribuian a Lutero, pero habria que investigar si Lutero lo afirmaba.
    Algunas tesis de Trento eran medidas preventivas y no definiciones dogmaticas, se anatematizaba a veces por desacato a normas disciplinarias sin definicion alguna de verdad.
    En sintesis una relectura de Lutero requiere a la vez una relectura del Tridentino.

  5. Ah, para terminar: El Santo Padre Juan Paulo II en carta al Cardenal Willibrands publicado en el diario del Vaticano Observatore Romano y en el Sitio Web de la Santa Sede califica a Lutero de «TESTIGO DEL EVANGELIO «, a pesar de qye reconoce daños surgidos a la Iglesia provenientes del Movimiento Luterano.¿Que me dicen?

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