Las Grandes Herejías: La “Reforma”. [REPOSICION]

La hemos tratado aquí, aquí y aquí. Pero Belloc tiene algunas ideas interesantes, o al menos nuevas para mí:

1.- Aunque Lutero la inicia, el que la asienta teológicamente es Calvino.

2.- El desarrollo de la protesta presenta varias etapas: De 1520 a 1600, época de guerras civiles de religión. De 1600 a la paz de Westfalia (1648), época de guerras internacionales, una vez que los países se habían decantado hacia uno u otro bando. A partir de 1648, etapa de coexistencia, por acabar en tablas el anterior enfrentamiento. En el s. XVIII se hace más fuerte el bando protestante, con dos centros: Londres y Berlín; uno domina el mar, el otro centroeuropa.

3.- Napoleón hubiera podido imponer al bando católico, pero fracasó. A final del XIX, el bando protestante está en sus máximos. En el bando católico el anticlericalismo había reducido además el poder del catolicismo, totalmente desasistido políticamente.

Sin embargo, a partir de principios del s. XX, el protestantismo sufre una crisis gravísima que le deja sin vitalidad religiosa. El libro está escrito en 1937, así que no está muy actualizado, ni yo me atrevo a improvisar. Lo que sea, sonará.

What Was the Reformation?

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2 Comments

  1. La doctrina esencial que motiva la reforma protestante, junto con cuestiones realmente nimias como la comunión bajo las dos especies, es el tema de la justificiación luterana por la fe. La encarnación y pasión de Cristo para redimir los hombres es tan importante que por si misma justifica la salvación de los humanos. No importan las obras de los hombres, sino que la “gracia” obtenida por Cristo es “superabundante”. Y según los Evangelios, el que creyere en mí se salvará, lo único decisivo es la fe en Cristo y no las obras humanas.

    Importa poco, para el negocio de la salvación, que el hombre se esfuerce por sacrificarse, por ser generoso…

    Desde un punto de vista religioso y evangélico cabe pensar en otros pasajes de las escrituras marginados por Lutero, como el del juicio universal, donde la salvación se vincula a las obras, y concretamente al ejercicio de la caridad. Pero no me importa ahora el estudio religioso del asunto, sino el humano-sociológico.

    Porque muy posiblemente ese planteamiento protestante ha inducido al abandono de la preocupación moral por el actuar humano, al no ser condicionante de la salvación. No es que los protestantes declaren la indiferencia del obrar: excluyendo a Enrique VIII de Inglaterra, fueron hombres profundamente religiosos, muy cristianos, y, aunque les podemos encontrar graves defectos, fueron moralmente muy exigentes tanto para los demás como para ellos mismos; pero al desconectar las obras del negocio de la salvación ,y las tesis calvinistas sobre la predestinación intensifican, no mitigan, estas tendencias desmoralizantes, contribuyeron a eliminar la moral heterónoma, bien religiosa, o bien de otro tipo.

    Es muy posible que la doctrina luterana de la justificación haya contribuido a la “desmoralizacion” de Occidente. Y si Occidente no es hoy un mundo protestante, sin embargo, nuestra cultura en buena medida es cristiana, pero con gran dosis de protestantismo, por el predominio anglosajón de las ultimas décadas. Centurias.

    En algún momento se ha pensado que la sociedad puede perfectamente vivir sólo con las reglas del derecho, sin necesidad de una moral. Pero esa idea se ha abandonado a lo largo del siglo XX. Y al constatar que la moral o al menos la moral con transcendencia social, estaba en crisis en una sociedad secularizada, hemos montado ese espectáculo pintoresco de que las autoridades políticas presionan o coaccionan a los grupos sociales para que aprueben codigos deontológicos, cuotas para asexuales, cursos de ética progre y no sé qué será lo siguiente (tratando a los colegios profesionales y al mundo de las sociedades anónimas como a los niños de sus escuelas); lo que se está montando es una moral heterónoma laica.

    Hay quien piensa que es pesimismo o conservadurismo (cf. Manel Gozalbo, Berlin Smith, Ajopringue, RL en su conjunto, etc.) creer que cuando cada hombre ha de buscarse una moral autónoma, llega la inmoralidad al conjunto. Otros creen que es realismo, pues históricamente la autonomía moral solo la han alcanzado minorías.

    Y no falta quienes son optimistas precisamente por ello, porque tienen una concepción fundamentalista de lo sociopolítico, y esperan que el VACÍO social que esa situación crea será llenado por otras culturas, por ejemplo el marxismo socialista o más urgentemente ahora, la musulmana, que aprovecharán la situación paras dominar a Occidente e imponer su concepción de moral heterónoma, más exigente, como en otros tiempos ocurrió con Roma o Grecia o Egipto…

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