El poder creciente del bloguerío

El bloguerío tiene un carácter marcadamente conservador y triunfa porque en todo el mundo occidental la prensa profesional está en manos de las izquierdas. Los blogs tienen las características de la prensa clandestina de las dictaduras y de los países bajo ocupación. El bloguerío ha jugado un papel esencial en asuntos vitales como el rechazo del tratado constitucional europeo. Y está protagonizando la información sobre la agresión islámica.

Léelo entero: Conservative Bloggers Fight for Free Speech

3 comentarios

  1. Acierto total, pensaban que el dominio era suyo, que el fascio progre tenía el campo abonado. Aquí estamos, cavando trincheras, ellos ya sabrán donde nos están poniendo.

  2. «en todo el mundo occidental la prensa profesional está en manos de las izquierdas.»

    Si, el Mundo, La Razón, ABC, NY Times, Le Monde… banda de stalinistas ellos. Y puedo decirte unos cientos de blogs que de conservador tienen bién poquito.
    Lo siento AMDG, sabes (o debieras saber) que si creo que tienes razón te la doy sin aspavientos, pero en este caso discrepo totalmente contigo. No creo que el Mundo, La Razón, ABC, NY Times, Le Monde… sean muy de izquierdas.
    Por el contrario pienso que la prensa está en manos del poder, y el poder en manos de quien tiene el €; que ésta sea la derecha o la izquierda, es lo de menos. Los periodistas de hoy siven intereses no ideas.
    Por eso el blogerío triunfa, porque está supliendo la desaparecida objetividad periodística; y sobre todo porque en la prensa escrita (TV, Radio…), rara vez puedo replicar como hago ahora contigo.

    Creo que internet es el último bastión (o trinchera), no del conservadurismo o el progresismo, sino de la libertad de expresión pura y dura; del humanismo real. Que seas de derechas, izquierdas, ateo o cristiano da igual. Si dices bién convences y sino te vapulean. Por eso el blogerío «está protagonizando la información sobre la agresión islámica». Porque cuando hay libertad de expresión real, como en este blog, el islamismo poco tiene que hacer ante la avalancha de argumentos en su contra.

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