Las siete claves del Tratado Europeo.

Preparaos:

1.- Dará a la UE una constitución propia de un Estado federal. La UE tendrá personalidad legal propia por primera vez. Pasaremos a ser todos ciudadanos europeos, obligados a obedecer sus leyes y a ser leales a su autoridad.

2.- Dará mayor poder a los estados grandes. En la práctica, no se podrá hacer nada contra el eje francoalemán.

3.- Los estados nacionales perderán el derecho a tener un comisario en la nueva Comisión.

4.- La UE tendrá derecho en exclusiva a legislar en 68 nuevas áreas. Ley civil y criminal, justicia y policía, inmigración… Se pierde la capacidad de veto por los estados; estas cuestiones pasan a votarse por mayoría.

5.- La UE tendrá la última palabra en la definición de los derechos de sus ciudadanos. Ya han aprobado la Carta correspondiente.

6.- Nuestros políticos podrán modificar el Tratado fácilmente. No hará falta un proceso de ratificación por los parlamentos nacionales, será suficiente el acuerdo de Presidentes o Primeros Ministros. ¿Creíais que esto iba a ser el final?

7.- Los parlamentos nacionales tendrán una nueva competencia. Premio de consolación. Si un tercio de los parlamentos rechaza una proposición de ley de la UE, la Comisión deberá abandonarla, «reconsiderarla». No os emocionéis.

Menudo gol que nos han metido esa derecha a que hemos votado hasta ahora. Para acabar. Se decía que el Tratado Constitucional, ahora Tratado de Reforma, era necesario porque la UE no podía funcionar con los nuevos miembros. Mentira. Siguiendo los procedimientos del Tratado de Niza, se estaban aprobando las iniciativas legales en un período 25% más corto con los 25-27 que con los 15.

Por todo esto, insisto: la derecha debe ser destruida.

Europe’s Leaders Are Selling Out Their Nations

1 comentario

  1. A mí todo esto me tiene perplejo. Resulta que, como no esperan el obligado apoyo del pueblo, lo convierten en tratado y organizan, por fin, la oligarquía absoluta en toda europa (ahora sí que han construido «Europa»).Pero eso no es lo que me sorprende, sino la absoluta indiferencia y falta de reacción de la población europea ante semejante traición.Es decir, acierto – con pesar- cuando digo que el «Homo porculizatus, sed Felix», es la figura definitiva del hombre europeo.

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