¿Qué estatus puede asignarle la teología cristiana al islamismo? ¿El de una religión revelada o el de una religión natural?

Un artículo de teología muy interesante. Acaba así:

Parecería que la naturaleza y la revelación se mutilaron mutuamente. Yo no hablaría del exterior, del aspecto de la ciudad musulmana, de la estructura familiar, del estatus de la mujer, del sistema de costumbres, sino de algo más interno que hace a la esencia de esta religión. Quisiera destacar tres rasgos.

El primero es una negación de la naturaleza en su estabilidad y su consistencia. No existen leyes naturales. Átomos, accidentes y cuerpos sólo duran un instante y son creados a cada instante por Dios. No existe una relación de causalidad entre dos acontecimientos, sólo existen “hábitos” de Dios. (…) No hay más causas, en su lugar hay una secuencia, una consecución. (…) para la mirada del occidental, el cosmos musulmán parece estar herido en su estabilidad. La frontera entre la realidad y el sueño no es perceptible.

El segundo rasgo, como hemos visto, es la negación de la historia. La Biblia es una historia. La revelación procede por etapas. Dios interviene en la historia por medio de palabras y actos cuyo recuerdo es conservado por la tradición y por un libro inspirado, sujeto perpetuamente a interpretación. El Corán es increado y no existe una doctrina interpretativa. No contiene una historia, sino varias historias. La intervención de Dios consiste en proteger a los profetas, que son infalibles, impecables, y en reducir a sus enemigos. Como los Enviados transmiten invariablemente el mismo mensaje, la sensación de la historia es la de una indefinida repetición de la misma lección. No existe una diferencia inherente entre el presente, el pasado y el futuro.

Un tercer rasgo tiene que ver con la virtud religiosa. (…) En ésta [la religión bíblica], en efecto, el hombre es responsable de sus asuntos en el marco de una naturaleza física, social y política que posee su consistencia propia y sus leyes regulares. Los deberes religiosos se limitan, pues, a una zona razonable más acá o más allá de la cual se peca por defecto o por exceso. La idea de orden natural no tiene la misma solidez en el islamismo, donde la voluntad de Dios se extiende tanto a las causas segundas como a las causas primeras. La virtud religiosa puede, pues, adquirir una intensidad y una amplitud que en el régimen judío o cristiano se consideraría que traspasan el justo medio.

En conclusión, ahora comprendemos mejor nuestro problema inicial, que era el malentendido que acecha al cristiano cuando se acerca al islamismo. Este cristiano se sorprende por el ímpetu religioso del musulmán hacia un Dios al que reconoce, en mayor o menor medida, como su Dios. Pero él no se reconoce ni en ese Dios aislado ni en la relación que el musulmán tiene con él. El cristiano está acostumbrado a distinguir la adoración de falsos dioses, a la que llama idolatría, de la adoración del verdadero Dios, a la que llama verdadera religión. Para tratar correctamente el tema del islamismo, habría que inventar un concepto difícil de pensar, que sería la idolatría del Dios de Israel.

Léelo entero: El islamismo y el judeocristianismo

3 comentarios

  1. Una barbaridad sin fundamento alguno y que solo demuestra una total ignorancia sobre el Islam.
    El autor parece que ha cojido de aqui y de allá sobre orientalistas (generalmente sacerdotes cristianos) y de escritores colonialistas, cosas exóticas sobre el Islam, llenando la cabeza de tópicos y falsedades. Esto viene ocurriendo desde hace muchos años y veo que continúa.
    Solo afirmo una cosa (como musulmán) y es que lo dicho en el artículo, es totalmente falso y ruego a los lectores «serios» que investiguen un poco por su cuenta.

    • ¿Totalmente falso? Señale las falsedades una por una, y no venga a hacerse propaganda de coranerías de bazar.

      ¿Solo los mahometanos pueden explicar el Islam? Venga ya hombre. Y no insulte a mis lectores, mamarracho (hablando en algarabía).

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