EE. UU.: El Islam en la escuela

Apuntábamos ayer aquí algunos desarrollos preocupantes de la escuela británica, dedicada al adoctrinamiento islámico de los hijos de la ex-pérfida Albión. En la escuela norteamericana no son tan preocupantes, pero harían bien en estar alerta.

La Primera Enmienda [a la Constitución] afirma que “El Congreso no podrá aprobar ninguna ley a favor de determinado establecimiento religioso o prohibiendo el libre ejercicio de la religión; o recortando las libertad de expresión o de prensa; o el derecho a reunirse de forma pacífica y de pedir la reparación de daños y perjuicios.”. Esto quiere decir que las escuelas públicas no pueden favorecer a ninguna religión, pero tampoco criticarlas, por lo que no se puede contar con ellas para adverir a nuestros hijos contra la agresión política del Islam, por venir envuelta en un carácter religioso. Aún así, los islamistas se están quejando de que no se trata al Islam con suficiente respeto. Por ejemplo, se cae en al abominación de nombrar a Mojamé sin anteponer el título profesional “profeta”.

Hace tiempo se produjo un triste incidente en una escuela que organizó un curso intensivo de tres semanas sobre “Cómo hacerse mahometano” para los niños de séptimo. La escuela fue demandada y, después de varias apelaciones, el caso está ahora en el Tribunal Supremo de los EE. UU.Durante el curso los chicos se ponían nombre islámicos, y las prácticas incluían cumplir con “los cinco pilares de la fe”, incluido el ayuno, y memorizar y recitar el “Bismillah” («En el nombre de Alá…”, el padrenuestro mahometano). Durante las clases de historia se jugaba a la “yijad”.

La escuela en cuestión estaba siguiendo las sugerencias de uno de los libros usados en EE. UU. para informar del Islam, titulado “Across the Centuries” (A través de los siglos) y escrito por una neoconversa americana que estudió en Georgetown, la universidad más prestigiosa de los jesuitas, esa orden religiosa que el español Loyola puso al servicio del Papa y que ahora está también al servicio del Islam.

Esa misma universidad albergó un seminario en 2004 para profesores. Entre los materiales distribuidos hay un “Cuaderno para el estudio del Mundo Árabe” en el que se afirma que los musulmanes llegaron a América antes que Colón y se expandieron por el Caribe y Canadá.

La donación a las escuelas de libros que promueven el Islam está bastante extendida. Suelen ser versiones edulcoradas, hasta babosas, del Islma; sin emabrgo, a veces hay cosas que se les escapan. Así, en 2002 una escuela devolvió los coranes que les habían enviado, porque tenía algunas notas en los pies de página en que se trataba a los judíos de blasfemos para arriba.

The shock of Islamic indoctrination in American classrooms

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