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Neonazis alemanes apoyarán a Iran en el Mundial

Dios los cría y ellos se juntan.

¿“En el nombre de Alá” o “Amén Jesús”?

Leí en FaithFreedom el comienzo del artículo Bismi Allah, que significa “En el nombre de Alá”, formula ritual con el que empiezan las azoras del alcorán y que los musulmanes repiten cada dos por tres, por ejemplo:

Bismi Allah words are routine incantation in Islamic rituals, such as: attending a prayer, marriage, eating, drinking, reading, writing, sleeping, waking up, walking down, seating down, standing up, running, playing, urinating, kissing, copulating, sitting for an examination, visiting a doctor, setting out on a journey….and whatnot. The only times these two extraordinarily holy words are not invoked are: Islamic beheading, slaughtering an animal, waging a war (Jihad), defecating and visiting graves. The words used in these occasions are; Allahu Akbar. Thanks to the Islamist terrorists and the snuff videos on Islamic beheading and decapitation shown in the Internet, I do not have to write much about these two other hallowed words of Islam. The world has already associated these two words (I mean Allahu Akbar) with terror, evil and murder. Curiously, one might notice that the most consecrated words, i.e. Bismi Allah are not announced during the cacophony of Islamic cry for prayer (Azan). Instead, we hear Allahu Akbar (three times) at the beginning and towards the end.

Me sorprendió leer que esta fórmula es reemplazada por la de “Allahu Akbar” (Alá es grande) en unas pocas ocasiones: Decapitación ritual musulmana, sacrificio de un animal, declaración de guerra, deposición y visitas a los cementerios. Es decir, el “Alá es grande” se relaciona con la muerte y el terror musulmanes, pero ¿qué hace ahí la deposición? No lo sé, pero me lo creo después de saber que los retretes musulmanes que estar orientados evitando la Meca.

Además me recordó una canción de Sabina, Eso será la poesía:

bajar las escaleras
abrir la puertecilla del retrete
arrojar el papel hecho una bola
tratar de mear dentro
como exige el letrero en tres idiomas
decir amén jesús
abotonarse.

¿Casualidad? ¿cosas del legado andalusí…? No. No se puede comparar una expresión popular bastante chusca con una práctica reglada y acreditada por expertos religiosos.

¿Cerrarán el Brussels Journal?

Un joven de 18 años mató hace unos días a dos personas e hirió a una tercera en Amberes. Dejó escrita una carta en la que decía que quería matar extranjeros y suicidarse después. Tiene un tía del Vlaams Blok (secesionista y antiinmigración) acusado de xenófobo… a partir de ahí todo empezó acomplicarse.

La autoridades han acusado a algunos medios de "incitación al odio". En particular, la asociación de abogados "progresistas" ha señalado al Brussels Journal, cuyo editor Paul Belien (casado con otra parlamentaria del VB) cuenta esto:

I am a prolific and outspoken writer, which in Belgium is not tolerated from a Conservative. Sixteen years ago, long before my wife went into politics, I was fired by a Belgian newspaper for writing an op-ed article in The Wall Street Journal explaining why the Belgian media spiked the story of the late King Baudouin’s objections to the Belgian abortion bill. Since then I have never been given the opportunity to write for a Belgian newspaper again. Last summer I started The Brussels Journal, which some want to silence because political correctness is all they want the public to hear.

No sabía esto. Es tremendo. Así que Belien (fofo) fue despedido (y desde entonces no lo ha contratado ningún periódico por tratar de las razones da la objeción del muy fervoroso y muy católico rey Badouino a la ley del aborto. ¿Y la prensa de ese plat pays se atreve a acusar a este hombre de fascista? Léelo entero.

El espíritu de Munich

Interesante reseña del Munich de Spielberg por Rodríguez Genovés, en El Catoblepas. La mejor que he leído, aunque es algo más que una reseña. Así empieza:

Munich de Spielberg no es exactamente una mala película sobre la masacre terrorista organizada por el Septiembre Negro palestino durante los Juegos Olímpicos de 1972 en la ciudad bávara. Es algo mucho peor. En realidad, está sugiriendo un retorno al «espíritu de Munich» de 1938.

Se refiere también a sus otras películas:

¿Qué comunica Spielberg en la secuencia final de La lista de Schlinder? Algo muy simple: que está justificado «pactar con el diablo» (el «diablo» en el cuerpo del nazismo, sus hombres con carné del partido pero buen corazón) si al menos es posible «salvar» a unos cuantos (judíos). ¿Inocencia o juventud? ¿O algo peor? El Pacto de Perpiñán consumado por ETA y ERC en 2003 no tenía otra inspiración en forma de justificación pacificadora: lograr una «tregua» para Cataluña es más que nada; al menos, se salvan algunos (catalanes); algo es algo. El resto es silencio. Salvando a un individuo, salvamos a la humanidad entera. ¿No está claro el aviso? A Spielberg nunca le ha importado, en realidad, entrar en el fondo de la cuestión que trata en sus películas «serias»; por ejemplo, el tema del Holocausto. O también la Segunda Guerra Mundial: Salvar al soldado Ryan. El título dice mucho.

Delirios de pobre niño rico. Más:

Siguiendo el manual del perfecto idiota intelectual o artista «liberal (left)» americano de nuestros días, al director de ET le preocupa más que nada el problema de la (mala) conciencia, o lo que es lo mismo: salvar su mala conciencia de rico judío americano en Hollywood. Y de paso –no se diga que no hace nada, que no es un artista comprometido–, poner su granito de arena en la solución del «conflicto». ¿No es esto de manual?

¿Hace falta recordarlo? Se trata del sentido patológico de culpa que ahoga a judíos cristianos y postcristianos (sobre todo a estos).

Traca final:

Finalmente, Avner sentencia concluyente: «No habrá paz al final de esto». Ambos personajes se separan, quedando la imagen congelada ante un horizonte inquietante: el perfil del skyline neoyorquino ¡con las Torres Gemelas en el centro de la imagen! (…)

¿Qué significa, entonces, «esto» para un espectador de 2006? Traduciendo el lenguaje cinematográfico a palabras que se entiendan: «esto» (la lucha contra el terrorismo, la intolerancia y la «cerrazón» ante la «causa palestina», y, por tanto, la «no solución del conflicto», todo esto dicho entre paréntesis) ha sido la causa de los ataques del 11 de Septiembre de 2001. ¿Llevamos la «lectura» del plano todavía más lejos? Ha sido la intransigencia israelí, en connivencia con la política exterior estadounidense, la que ha provocado la devastación de Manhattan. Israel sería, por consiguiente, la auténtica culpable de lo que ha sucedido. He aquí el mensaje.

Spielberg, curtido en el oficio del cine, sabe manipular las emociones humanas. El miedo atenaza el corazón de Occidente. La comunicación de corazón a corazón es, pues, directa y llana. El «mensaje», como una flecha, da en el centro de la diana. «No habrá paz al final de esto». Si queremos paz, hay que poner fin a «esto». THE END.

Pero Genovés acaba su artículo oportunamente con una referencia a diversos discursos en los que el belicista Churchill criticaba duramente la rendición de las democracias ante Adolfo Hitler. Ese es el espíritu de Munich:

¿Qué entendemos por «espíritu de Munich»? Atendamos a esta exposición: «'El espíritu de Munich' alude así a una política de estados y pueblos que rechazan confrontar una amenaza e intentan obtener paz y seguridad mediante la conciliación y el apaciguamiento o, incluso, en algunos casos, la colaboración activa con los criminales.»

En la seguridad de que leeréis el resto, os traigo solo esta cita del clarividente Churchill:

«El primer ministro [Chamberlain] quiere que haya unas relaciones cordiales entre este país y Alemania. No hay ninguna dificultad en absoluto para mantener relaciones cordiales con el pueblo alemán. Los acompañamos en el sentimiento, pero ellos no tienen el poder. Se deben mantener relaciones diplomáticas y correctas, pero no puede haber nunca amistad entre la democracia británica y el poder nazi, ese poder que rechaza la ética cristiana, que alienta su avance con el paganismo bárbaro, que se jacta de su espíritu de agresión y conquista, que obtiene fuerza y un placer perverso de la persecución y utiliza, como hemos visto, con brutalidad despiadada, la amenaza de la fuerza asesina. Ese poder no puede ser nunca el amigo leal de la democracia británica.»

Si cambiáis nazismo por Islam (aliados de toda la vida) tendréis un retrato muy acertado de la actualidad geopolítica.

Léelo entero: El espíritu de Munich.