Este artículo del Vázquez-Rial en LD me ha parecido muy interesante.
Otra vez Ortega: la historia es “el sistema de las experiencias humanas que forman una cadena inexorable y única”. Claro que ese sistema de experiencias depende de un factor inconstante: la memoria. Y el sistema está en permanente recomposición, porque la historia no es una sucesión de hechos, de acontecimientos, sino el relato que de ellos se hace
Aquí una afirmación dudosa. La imbricación de Historia e Historiografía (escritura sobre la historia) lleva a confusiones. Creo que V-R no la resuelve, porque las confunde en una circularidad viciosa. El concepto de reliquias históricas sirve para aclararlo; hasta cierto punto, porque ¿los documentos históricos son reliquias exentas o son ya historiografía?
Afirma Finkielkraut que el del proletariado universal ha sido uno de los dos grandes mitos del siglo XX, complementario y potenciador del otro, el de la raza aria. Ambos se extendieron, llegaron por una u otra vía a las cabezas de todo el mundo. El de la raza aria parece haber entrado en el olvido, aunque perviva silenciosamente en algún núcleo austrobávaro. Lo cual no resta un ápice de vida al antisemitismo, que no requiere justificación, ni siquiera pseudorracional.
Sobre el proletariado como clase universal portadora de la objetividad histórica:
La clave de la acción del proletariado no es su desarrollo ni su progreso, sino su autoabolición, paralela y simultánea a la abolición de la burguesía, en una etapa superior, el comunismo, en la que comenzaría la verdadera historia del hombre. Huelga decir que el socialismo científico, el comunismo soviético, chino, cubano, realizó efectivamente los proyectos del socialismo utópico, falansterial, necesariamente totalitario. Pero a los auténticos creyentes eso no les hace mella. Siguen pensando que el socialismo es inevitable.
Hum… que nadie se escandalice si afirmo que “La emancipación social del proletariado es la emancipación de la sociedad respecto del proletariado”. La clase universal, vamos.
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