Paul Johnson: Una historia de los judíos. Las revueltas de 66 y de 135. Fin del Judaísmo antiguo. La Catedrocracia

Paul Johnson, una historia de los judíos

La introducción del culto al emperador apartó aún mas a los judíos de Roma. Desde Nerón en adelante las relaciones de judíos y romanos se deterioraron definitivamente. [Nota: El judeófilo Johnson no dice palabra de que estaban exentos de dar culto al emperador, de la ceremonia de quemar incienso a su estatua. No así los cristianos. Tampoco hay palabra de la persecución de los judíos a la secta cristiana]

El gobierno de los territorios judíos por los romanos fue poco afortunado, lo que llevó al primer alzamiento en el 66. Todo empezó en Cesárea, tras un pleito entre un griego y un judío. Ganó el griego, y la comunidad lo celebró con un pogromo. El gobernador tomó dinero del tesoro del Templo. Jerusalén, llena de judíos expulsados de otras ciudades se levantó y masacró a la guarnición romana. Roma mandó cuatro legiones al mando de Vespasiano. Que sitió Jerusalén tras pacificar el país. Fue nombrado emperadoren el 69, así que su hijo Tito (futuro emperador también) continuó con el sitio. En el 70 fue destruida Jerusalén, con su Templo.

Pero el odio greco-judío no cesó. Los judíos volvieron a levantarse en tiempos de Adriano. Esta vez, a diferencia de la anterior, estaban unidos, con un líder fuerte, Simon bar Kokhba, reconocido como Mesías por el rabino mas influyente del momento. Roma tuvo que enviar 12 legiones, que arrasaron Israel definitivamente. Adriano renombró la zona como Palestina. Creó una ciudad nueva en Jerusalén, la llenó de griegos y prohibió entrar a los judíos.

Estas revueltas de resultado catastrófico tuvieron dos consecuencias principales. De una parte, la separación definitiva de cristianismo y judaísmo; de la otra, una transformación del judaísmo.

Al principio el cristianismo se desarrolló como una secta judía capaz de integrar a los gentiles. Con la destrucción de Jerusalén, el cristianísimo tomó el camino helenístico, gentil. El asunto teológico que los distanció fue la divinidad de Cristo, inaceptable para los judíos. A partir de 132 cristianos y judíos pasan a ser enemigos.

Además, la derrota y la desaparición de Israel cambió la naturaleza del judaísmo, que paso a estar centrada en las Escrituras, en la Sinagoga y en los rabinos. Los judíos helenizantes y universalistas se hicieron cristianos, los tradicionalistas y fundamentalistas siguieron siendo judíos. Al final es lo que ha mantenido al judaísmo como grupo separado de las sociedades donde viven (p. 147).

Johnson habla de catedrocracia. Cátedra significa silla, la del catedrático en la universidad y del obispo en la catedral. En este caso, la del rabino en la sinagoga.

Tras la caída de Jerusalén en el año 70, un rabino fariseo ben Zakkai crea un centro de estudio en la costa, con permiso de los romanos, en el que se regula la religión judaica. Tras la desaparición de Templo y Estado, el judaísmo pasa a ser una religión de congregaciones dirigidas por un rabino y centradas en la sinagoga (p. 149).

Los rabinos formaban casi una casta de mandarines; se elegían entre ellos sobre la base de sus conocimientos y méritos. En algunos casos se dieron verdaderas dinastías de rabinos.

La principal contribución de esta época son las codificaciones legales, que se organizan en distintos niveles. Primero está la Torah. Después la “Ley Oral”, que pasó a estar escrita y se llama la Mishnah. Es una ley civil y religiosa. Trata igual de rituales y de asuntos civiles y familiares. Una especie de Saría, aunque hay una gran diferencia: los judíos no tratan de imponérsela a los gentiles­.

Cuando la Mishnah quedó fijada aparecieron los comentarios sobre ella, el Talmud. Hay dos, el del Oeste y el de Babilonia. Posteriormente aparecieron los Perusim, comentarios de los talmuds, y después los “responsa prudentium”, y compilaciones de sentencias… Así hasta el s. XIX, cuando se produce la “emancipación”, los judíos dejan de ser “judíos” y pasan a ser ciudadanos, ciudadanos judíos. [Nota: El “católico Johnson” no dice palabra sobre el contenido blasfemo del Talmud, ni del odio veterotestamentario al gentil, en especial al cristiano, que exuda]

En el s. XVIII ese abigarrado código legal, moral y ceremonial era visto con vergüenza por los judíos más educados; sin embargo consiguió mantener unida a la judería más de 1500 años a pesar de su dispersión y de carecer de estado.

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