PSOE: Los inmigrantes pegan a la parienta 7 veces más que los españoles.
Sí, lo dice el PSOE. Yo creo que es un rasgo cultural de nuestros inmigrantes.
Sí, lo dice el PSOE. Yo creo que es un rasgo cultural de nuestros inmigrantes.
Me han gustado mucho. Tienen además la forma aforística de esas paradojas progresistas –en realidad caspa decimonónica- que definen el pensamiento de Feuerbach (No es Dios quien creó al hombre, sino el hombre quien creó a Dios) y Marx (No es el hombre producto del mundo, sino el mundo producto del hombre). Casualmente el título que heusado está tomado de las famosas once tesis de Marx sobre Feuerbach, que en realidad son diez más una, porque la última resume el decálogo anterior. Estas son las diez sobre el marxismo cultural:
El materialismo no trata de la materia, sino de la liquidación de las ideas.
El comunismo no trata del bien común, sino de la supresión de la propiedad privada.
El socialismo no trata de la sociedad, sino de quitarle al individuo los medios de producción.
Los derechos humanos no son derechos del individuo, sino obligaciones colectivas.
La tolerancia no consiste en el respeto mutuo, sino en censurar las opiniones de los otros.
El multiculturalismo no tiene nada que ver con las culturas, sino con la crítica de los valores occidentales.
La política energética no trata de la producción y distribución de la energía, sino de restringir su suministro.
La política sanitaria no trata de gestionar los servicios sanitarios, sino de controlar nuestros hábitos de consumo.
La planificación familiar no tiene nada que ver con la procreación, sino con la contracepción y el aborto.
La autocrítica no tiene como fin la perfección personal, sino atacar los fundamentos morales de los otros.
En fin, el estupracriadas de las barbas tendría dificultades para reconocer lo que los catedráticos de universidad han hecho de su doctrina proletaria.
Tres de cada cinco inmigrantes marroquíes y turcos en Holanda están en paro (p. 28)
94% de quienes piden asilo en Noruega llegan sin pasaporte, generalmente lo destruyen durante el viaje (p. 29)
En Dinamarca, los musulmanes reciben el 40% de los pagos sociales, aunque solo son el 5% de la población (p. 30)
El 15% de los inmigrantes marroquíes en Noruega están jubilados por incapacidad; la cuarta parte de ellos viven en Marruecos. Un incapacitado con familia puede recibir el equivalente de unos 3000 dólares de ayuda en Noruega. (p. 30)
Una camiseta muy popular entre los musulmanes de Estocolmo dice “En 2030 tomamos el poder” (p. 33)
Los presos europeos son mayoritariamente musulmanes; en Francia ese porcentaje alcanza el 70% (p. 57).
Cuanto de cada cinco mujeres bajo protección por violencia marital es Noruega son extranjeras. Para los musulmanes, los hogares para mujeres maltratadas “destruyen nuestras familias” (p. 60)
Y todavía dicen que nos vienen a pagar las pensiones.