Para Robert Kagan, Rusia y China son más peligrosos para el mundo libre que el islamismo.
Yo creo que no, pero es lo que dice Kagan (foto) en esta entrevista que le hacen con motivo de la presentación de la edición en castellano de «El retorno de la Historia. El fin de nuestros sueños», su última obra.
-«La Historia está de regreso». ¿A qué se refiere exactamente?
-Quiero decir que tras el fin de la Guerra Fría muchos pensaron que dejábamos la era de la geopolítica para entrar en la de la geoeconomía, y que una vez desaparecida la Unión Soviética se acababa la pugna ideológica entre grandes potencias. Creían en suma que Estados Unidos, Rusia, China o Europa, todos nos movíamos en la misma dirección. Mi tesis es que esta percepción ha demostrado ser falsa, y que las viejas pugnas ideológicas están de vuelta.
-¿Qué le empuja a pensar eso?
-Quizá lo más sorprendente de la nueva situación mundial es que dos de las grandes potencias son autocracias que no muestran ninguna intención de moverse hacia la democracia. China se ha abierto a las libertades económicas, pero no a las políticas. Rusia ha vivido el recorrido contrario: ha pasado del experimento democrático a un régimen autoritario.
El ninguneo a Rusia me parece ofensivo ¿Qué tienen que hacer para que la consideren una democracia “homologada”, elegir un presidente pro-americano?.
Más:
-¿Volvemos a los bloques ideológicos? ¿Liberalismo contra islamismo o neomarxismo?
-Creo que más que ideologías estamos asistiendo al retorno de las autocracias como sistemas de poder viables. Lo que vemos en China y en Rusia hoy es algo novedoso: es un modelo de «capitalismo autocrático», con el que los gobiernos logran -al menos por un tiempo- controlar de modo férreo el poder político logrando que la economía funcione. Es más parecido a la competencia del siglo XIX entre las autocracias de Austria-Hungría y Rusia con los regímenes más liberales de Europa.
-¿Cree que estos nuevos desafíos son más peligrosos que el terrorismo islámico?
-La amenaza de Al Qaida es real y es la más inminente que afrontamos. La tesis que defiendo en mi libro es que las grandes fuerzas que definirán el siglo XXI no incluyen el islam radical: serán las que surjan de la rivalidad entre las democracias y las autocracias. Por eso creo que el nuevo presidente de los Estados Unidos debe ser consciente de que el único problema no es el del terrorismo internacional, y debe ser capaz de trabajar en varios frentes a la vez. En ese sentido, creo que es un error que Estados Unidos vea en China o en Rusia grandes aliados en la lucha contra el terrorismo mundial.
Yo pienso justamente lo contrario, pero no soy quien para llevarle la contraria a Kagan. Además, me gustaría que tuviera la razón. A lo mejor le compro el libro :).
Robert Kagan: «Aliarse con Rusia y China en la guerra antiterrorista es un error»






