Yo tenía un camarada, o lo peor del franquismo fue el antifranquismo

Traigo un reseña de una de mis lecturas estivales del 2008: “Yo tenía un camarada”, de César Alonso de los Ríos. Puedo resumir la conclusión que extraje con esa frase: lo peor del franquismo fue el antifranquismo. Dada la vuelta a la frase podría ser el subtítulo del libro: lo peor del antifranquismo es su franquismo.

Sin duda, lo peor del franquismo fue el antifranquismo. Y por si alquien duda voy a razonarlo. De una parte, está el antifranquismo de charanga y pandereta. No vamos a prestarle más atención, porque se desacredita el solo. De otra parte está el comunismo, un antifranquismo real que obviamente ha sido peor que el franquismo, como muestra el páramo que queda en cualquier lugar en el que se ha instalado. Por último, está la ETA. Mucho más mortífera que el franquismo, excepción hecha por supuesto de la necesaria represión de la posguerra.

¿Algún antifranquismo más? Sí, el que muestra el libro citado, el más sorprendente: el falangismo revolucionario. Los falangistas pata negra (o camisa azul, como se quiera) hicieron oposición a Franco desde el mismo final de la guerra, porque vieron a este como lo que era: un militar tradicional-conservador al que no quedó otro remedio que echarse al monte para parar una revolución comunista, y que no estaba por la labor de poner en marcha la revolución sindicalista que algunos de ellos querían.

Ante ciertos hechos constrastables, sobran anatemas extemporáneos, condenas fulminantes y dogmatismo de buen tono. Más razonar y menos embestir. Y si de razonar se trata, así acaba el texto de una conferencia de Pío Moa que alerta de los peligros de escupir sobre el franquismo a deshora:

Ahora les sugiero considerar qué pasaría si todos abandonásemos la asombrosa pretensión de que el Frente Popular o el antifranquismo representaron la libertad. En tal caso podríamos valorar debidamente el hecho crucial de que el resultado de la guerra civil abrió el período de paz más largo, con diferencia, disfrutado por España en los dos siglos pasados y lo que va de este; una paz en lo esencial muy fructífera, pues ha convertido a España en un país reconciliado, próspero y relativamente potente, y por fin ha asentado una convivencia en libertad mucho más firme que cualquier etapa anterior, abriendo perspectivas excelentes para el porvenir. Consideremos asimismo que casi toda Europa occidental debe su democracia y su prosperidad ante todo a Usa, mientras que nosotros nos las debemos ante todo a nosotros mismos, motivo de satisfacción y confianza. La perfección no existe en los negocios humanos y no vamos a ignorar los rasgos negativos del período, pero los positivos pesan más, mucho más, y el balance difícilmente podría ser más favorable.

Y, por el contrario, la persistencia de aquellos mitos infundados nos lleva a mirar con pesadumbre nuestros logros, favorece las utopías baratas y las tendencias disgregadoras y contrarias a las libertades, fomenta entre nosotros conflictos innecesarios que nos hacen perder absurdamente nuestras energías, nos debilitan en todos los sentidos y ensombrecen nuestro porvenir. Los períodos de crecimiento acumulativo de nuestra sociedad se han visto rotos en varias ocasiones por tales fenómenos, y sería una locura despreciar la experiencia para repetir los errores. El falseamiento del ayer envenena el hoy y el mañana, sin duda alguna, y un pueblo que olvida el pasado o lo distorsiona, se expone a repetir lo peor de él, en palabras de Santayana, a caer “en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil”, como expresó Menéndez Pelayo.

Se puede decir más alto, pero no más claro: La falsificación del ayer envenena el mañana.

El libro repasa las trayectorias de Laín, Ridruejo, Aranguren, Torrente Ballester, Ruiz-Giménez, Areilza y otros, así como el ocultamiento de sus antecedentes franquistas por algunos de ellos. Os dejo esta puya de la introducción:

Conviene que la izquierda recuerde alguna vez que salió a la calle, a la muerte de Franco, para pedir la amnistía. Al hacerlo estaba reconociendo no solo su impotencia, sino su sentido de culpa.

En efecto, solo quien reconoce la culpa pide amnistía, quien no la reconoce exige justicia.

Continuará.

+ + + + +

Quizás las nuevas generaciones no sepan que el título es el de esta canción: http://youtu.be/ACOnb1U9aGA

6 comentarios

  1. Lo paradójico de éste revolver fosas comunes, efigies, nombres de calles y demás parvuladas es que nos ha abierto los ojos a muchos sobre las mentiras y actos criminales de rojos, sindicalistas y demás prole en nuestra guerra civil. Por supuesto, no hay marcha atrás. Pueden borrar lo que quieran, lo que han estimulado es que enseñemos a nuestros hijos y familia la verdad de los rojos que ahora nos gobiernan y acólitos.

  2. «¿Algún antifranquismo más? Sí, el que muestra el libro citado, el más sorprendente: el falangismo. Los falangistas pata negra (o camisa azul, como se quiera) hicieron oposición a Franco desde el mismo final de la guerra,»

    Como te lea esto el Embajador te funde y con razón. Se te están olvidando otros y bien protestones… 🙂

  3. Oye me has dejado intrigado con eso de: «Desgraciadamente todos mis artículos fueron eliminados sin dárseme copia, así que no sé qué decía. «.

    Algunos falangistas (y subrayo el «algunos») se opusieron a Franco desde el mismo principio de la guerra. Vease Manuel Hedilla que acabó en el trullo. También hay que entender que por aquel entonces la Falange eran cuatro y el del tambor. Y de los cuatro, cinco estaban en cárceles frentepopulistas. De modo que lo que realmente ocurrió fue una usurpación de mucha estética, algo de la ética y todos los puestos relevantes por gente que nunca había tenido nada que ver con la Falange. Vease el curioso caso de Serrano Suñer que era un peso pesado de la CEDA hasta que tocó hacerse falangista. Vamos algo asi como si Acebes de repente se pasara a la Falange, para que nos entendamos.

    Todavía quedan vivos algunos de los que de verdad hicieron oposición desde la Falange. Por ejemplo el catedrático Sigfredo Hillers, un personaje donde los haya, que en sus tiempos mozos se permitió darle la espalda a Franco con el resto de su centuria en un acto público.

  4. Gravedad, así es, se han pasado de frenada y la derecha ha empezado a leer y a responder, para pasmo de esta tropa.

    Mont, pues mira que lo pensé. Pero no los puse porque esto es una crítica del antifranquismo y no quería meter su caso en el cesto. Fueron los primeros antifranquistas, los mas sincero y los mas dignos, se dedicaron a sus labores sin hacer ruido.

    Embajador, fue un problema técnico, por supuesto 🙂 Afortunadamente lo principal ya lo había recuperado para aquí y para . Vamos, que me veía venir el problema técnico.

  5. «Por último, está ETA. Mucho más mortífera que el franquismo, excepción hecha por supuesto de la necesaria represión de la posguerra. »

    Esto es un insulto a la inteligencia. No solo porque minimiza en extremo la barbaridad de una sangrienta dictadura. Sino que además justifica el genocidio de postguerra llamándolo «necesaria represión.

    Ahora lo de citar a un terrorista reconvertido en revisionista de la historia, que se dedica a cambiar o ignorar lo que no le interesa, es hasta gracioso. Este hombre se acerca a la historia como Rapel a la meteorología.

  6. No yo solo comparo números. Los de los muertos de ETA y del Gal con los muertos de la policía de franco en los 70. ¿Qué fue más sangriento?

    ¿Genocidio? Juas.

    ¿Argumentos ad hominem? ¿Un terrorista no puede escribir verdades?

4 Trackbacks / Pingbacks

  1. Yo tenía un camarada. El antifranquismo falangista (2) | La Yijad en Eurabia
  2. Lo peor del franquismo fue el antifranquismo (más): Soljenitsin, Benet, Cela y demás | La Yijad en Eurabia
  3. La oposición carlista a Franco | La Yijad en Eurabia
  4. Cara al sol no, que nos volvemos rojos | La Yijad en Eurabia

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*