Así titula EL País el incidente que tuvo lugar hace unos días cuando los pasajeros ingleses de un vuelo Málaga-Manchester se negaron a viajar con dos hombres de origen paquistaní.
En el artículo se acusa a los pasajeros de casi todo y se reproducen las críticas hacia ellos de los mahometanos británicos y -lo que es más preocupante- de la clase política británica, sus representantes. Atención al final:
El pasado 26 de noviembre, una falsa amenaza de bomba en Boeing 737 de la compañía danesa Sterling, procedente de Estocolmo (Suecia), obligó a activar el protocolo de seguridad del aeropuerto y provocó el despliegue de numerosos miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Al parecer tres jóvenes, uno de ellos de rasgos magrebíes, dijeron en tono de broma delante de una azafata que llevaban un artefacto explosivo. Aquella vez, los viajeros supieron mantener la calma.
Quedan advertidos, la prensa progre y la clase política que han elegido para que les represente espera de ustedes que en estas circunstancias mantengan la calma. ¿O prefieren que les llamen islamófobos?
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