Continuamos con los deliros sufíes. Esto que sigue es también es muy bueno:
El paso del Islam al cristianismo supuso para los españoles el paso de una sociedad socialmente avanzada de propietarios agrícolas y artesanos libres, que se autogobernaba por la elección pública de sus cadís, a la sumisión absoluta a una minoría feudal que, enarbolando el poder del estado teocrático medieval, gobierna junto a la Iglesia a un pueblo de siervos musulmanes.
Este es el mismo delirio de los vascongados actuales. El mismo. Aquí va una refutación del delirio vascongado. En cuanto al delirio sufí, por favor, que lean a Averroes, quien cinco siglos cinco despues de esa invasión que Olagüe niega, aún tenía que insistir en que los muladíes (los mahometanos conversos de procedencia hispana) no tenían nada que envidiar a los árabes de raza. ¡Cinco siglos después aún había que insistir en ello!. Saquen sus propias conclusiones. Y si quieren saber más, les recomiendo que lean “La crítica de Averroes al despotismo oligárquico andalusí”, de Miguel Cruz Hernández.

El comentarista Averroes según Rafael
Más delirios sufíes:
La más cruel demostración de que la imposición homogeneizadora de la religión católica en un país de raíces musulmanas ha sido un atrocidad vergonzosa sin ninguna utilidad práctica será sin lugar a dudas nuestra cruenta guerra civil de 1936-39, curiosamente bautizada por uno de los bandos como Santa Cruzada.
¿País de raíces musulmanes? ¿El Islam anterior al catolicismo en España? Así escriben la historia estas señores. ¿La erradicación del Islam como causa profunda de la Guerra Civil? ¿Ninguna utilidad la “Santa Cruzada”? A lo que se ve, la necesidad de salvar el pellejo que forzó a las derechas a rebelarse, tarde, a la desesperada, le parece poco a este mahometano angelical. Por cierto, los moros participaron en ella de forma destacada. Gracias.
Pocos se atreveran a negar que estos jerarcas célibes e ilustrados, en común unión con las grandes familias plutocráticas y su “brazo armado”, son quienes “controlaron” desde tiempos inmemoriales nuestro querido país.
Aquí hay una contradicción. Por una parte se afirma que España es un país de raíces mahometanas, y que el paso del Islam al cristianismo supuso “la sumisión absoluta a una minoría feudal”. De otra se dice que esa sumisión venía de tiempos inmemoriales. O una u otra.
Como un miembro de la familia que ha sido permanentemente marginado, el Islam español posee la solución a muchos de nuestros más irresolubles conflictos, de nuestros eternos separatismos y de nuestra conflictividad permanente, del abuso del poder como de la manipulación e incumplimiento de los derechos de la población, así como de la perdida paulatina de nuestro vigor científico y espiritual.
Tendría que explicarnos el atraso de Marruecos, tan ligado a Alándalus. Y que Bagdad haya pasado de ombligo del mundo a villorrio polvoriento. En fin:
Los primeros musulmanes españoles, después de 350 años de represión absoluta, vinieron de la mano de la Constitución Española del 78 y de algunos maestros sufís con los que nadie contaba. Aquellos pioneros ingenuos fueron confundidos pronto por el dinero del Islam oficial y la falsa ortodoxia modernista proviniente de Arabia Saudita, apoyados por la llegada masiva y también inesperada de multitud de emigrantes norteafricanos, poco creyentes en su mayoría.
Ya se ve que acaba el artículo como empieza. Espero que nunca se dejen de lamentar estos señores. No por desearles mal, sino porque no lo tengan que lamentar mis hijos.

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