Líbano, historia de un conflicto (II)
Sigue Manel en Hispalibertas con su serie sobre el Líbano. Esta segunda parte empieza contándonos –desafortunadamente sin explicarlo- que la resolución 1701 aprobada por unanimidad en el CS de la ONU supone un rotundo triunfo estratégico para Israel.
Empieza mostrando el carácter tribal de las sociedades de Oriente Medio, a las que muy difícilmente se les puede aplicar el traje de un sistema liberal y garantista, vulgo democrático. El resultado es este:
Las 17 confesiones musulmanas y cristianas reconocidas —chiítas, sunitas, drusos, alawitas, ismaelitas, católicos maronitas, católicos romanos, católicos sirios, católicos armenios, católicos griegos (melquitas), caldeos, asirios nestorianos, coptos, protestantes, ortodoxos griegos, ortodoxos armenios y ortodoxos sirios— son cuadradas a martillazos para convertirlas en 128 diputados, de los que 64 han de representar a musulmanes (27 chiítas, 27 sunitas, 8 drusos y 2 alawitas) y 64 a cristianos (34 maronitas, 14 griegos ortodoxos, 8 católicos griegos, 5 armenios ortodoxos, 1 protestante, 1 armenio católico y 1 de minorías).
Es decir los parlamentarios no son los representantes de los ciudadanos son de las etnias y grupos religiosos, es decir, una asamblea de tribus. Todo muy bien explicado, aunque en vez de laberinto oligárquico habría que decir étnico-religioso o tribal. El otro asunto tratado es el de la relación de los gripos terroristas de Hezbolá y al Qaeda, que sigue el modelo de las relaciones entre sunitas y chiítas:
(…) ya a principios del s. XIX, por dos veces (en 1802 y en 1806), los mismos sunitas wahabitas que ahora constituyen AQ profanaron y saquearon la tumba del Imán Hussein en Karbala y pasaron por la cimitarra a más de 5.000 chiítas. Y nadie vio a Thomas Jefferson en las cercanías. Los templos chiítas, para los wahabitas, son antros politeístas (mushrikun) donde se idolatra a personas. En este sentido, una diferencia teológica análoga podríamos establecer entre católicos (con santos que venerar) y protestantes (sin santos que venerar).
A esto volverían si tomáramos la decisión de reemplazar petróleo por energía nuclear y dejarles solos. Estos son los recados que se intercambian actualmente los gloriosos resistentes de la religión-de-la-paz:
Zarqawi, en mensaje emitido por Al Yazira, además de condenar el chiísmo como herejía enemiga del Islam (rafidha, lit. desviados, tan detestables como los kuffar [ateos, infieles]), se atrevió a urgir a los sunitas libaneses a que se opusieran a Hezbolá.
(…)
En célebre entrevista de 2004, Nasrala criticó abiertamente el terrorismo en Irak y su desmedido uso de los coches bomba, pues los wahabitas «están dispuestos a matar a 90 iraquíes con tal de que muera un soldado estadounidense, y eso es inaceptable … Los baazistas y hasta los wahabitas quieren negociar con los americanos para prevenir que los chiítas asuman el poder».
Es un regalo providencial que Irán, país que parte al mundo musulmán en dos sea chiíta. El segundo regalo es el racismo desorejado de los árabes, que añade otro enfrentamiento al mundo musulmán. Por eso seguimos nosotros con vida, aunque la herejía mahometana solo pudo expandirse por las divisiones de los cristianos.
Léelo entero: Oriens cane (2 de 4)





