
El verdadero padre del pueblo israelí fue Jacob, nieto de Abraham, que recibió precisamente el nombre de Israel por Dios en la historia críptica del sueño de Jacob. Sobre las denominaciones: hebreo es algo despectivo, hoy en día se usa solo para el lenguaje; israelí (israelita en sentido bíblico) es lo más usual; los judíos son los descendientes de Judá-Judas-Yehuda, una de las tribus, la que pasó a tener mayor relevancia histórica (20)
Jacob-Israel echa raíces definitivas en el territorio. Abraham aun adoraba dioses locales, con Jacob, Yahvé expulsa al resto de las deidades. Es el padre de las doce tribus. El número es simbólico. Además, se podría tratar de tribus distintas, unidas por un antepasado común o por otras tradiciones. En todo caso, lo importante es que tomaron conciencia de su “identidad nacional”, como se diría ahora (21).
Respecto de la emigración a Egipto, no fue una emigración completa. Una gran cantidad de israelitas permanecieron en la tierra de Canaan. Sin embargo sería uno de los episodios fundamentales de la historia de Israel. El Éxodo es el episodio central de su historia. Cuando volvieron eran un pueblo con un mensaje para el mundo. [Creo que aquí el judeófilo Johnson se equivoca, la universalidad del mensaje en sí es una cosa y otra es que el pueblo judío hiciera algo por universalizarlo; no digamos los odiosos fariseos actuales]
La estancia en Egipto es abierta y cerrada por dos personajes muy especiales, José y Moisés. En ambos casos se trata de judíos de nacimiento humilde que llegan a ser la mano derecha de un rey extranjero. Esto sucederá varias veces en la historia (p. 24) [con trerribles consecuencias para el pueblo].
Esta etapa empieza con José, “un gran primer ministro judío en un gobierno extranjero”: Esto se repetirá con otros muchos judíos a los largo de la historia. La opresión de los judíos que les llevó a rebelarse tuvo lugar en tiempos de Ramses II, en el s. XIII antes de Cristo. La huida de Egipto fue un episodio portentoso que convenció a los israelitas de que Dios Había intervenido en su favor (pp. 24-5).
Moisés fue un profeta, un líder y un legislador. Entre los títulos que se le han dedicado está el de “judío mas influyente de la antigüedad hasta Cristo”; “arquitecto principal de la judía antigua”, “primer legislador de la historia”… También se ha dicho que “Platón fue un Moisés que hablaba griego”. Por supuesto, una figura tan prominente no podía librarse de las críticas; se le puede acusaer de promover la xenofobia, al separar a sus seguidores del resto de la humanidad. También se ha especulado que fuera un sacerdote egipcio renegado que dirigió una rebelión de esclavos y gentes de mal vivir (p. 27-9), pero eso me suena a «historia alternativa progre».
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