Sin duda, es caso de los médicos-terroristas es la mejor refutación de la teoría que afirma que el terrorismo islámico se debe a la pobreza. Mojamé Asha (foto), el líder de los médicos-terroristas británicos es un brillante neurocirujano de 26 años. Tuvo la tercera mejor nota en el examen de entrada de la Universidad de Jordania, donde se graduó. Causaba una excelente impresión a todos aquellos a los que conocía. Puso de pie al auditorio durante la ovación que recibió tras una ponencia en la 150 Conferencia de la Sociedad Británica de neurocirugía.
Ninguna persona en su sano juicio acepta que el terrorismo musulmán se deba a la pobreza, pero no las elites políticas, periodísticas y académicas siguen insistiendo en justificaciones inverosímiles.
El NYT recoge un artículo de una mahometana del CAIR en que esta recrimina a los médicos-terroristas por haber traicionado el Islam y asegura estar “conmovida, exasperada y escandalizada porque esos actos execrables estén asociados con gente que profesa ser musulmán”. La chica no debe de haber leído el Corán en su vida, y tampoco debe de saber mucho de la vida de Mojamé. Más aún nos recuerda el famoso verso coránico: Quien mata a una persona es como si hubiera matado a toda la humanidad.
Andrew Boston le recuerda que el famoso verso va seguido de otro en que se justifica el asesinato de cualquiera que se opongo al Islam. Tratamos de ellos aquí: Quien mata a una persona es como si hubiera matado a toda la humanidad
Por descontado no solo es el progresista NYT. El conservador Times ha publicado un alegato sobre la alta estima que el Islam hacia la medicina. El Mundo lo reproduce hoy:
Médicos e ingenieros, élite entre los reclutas del islamismo
Al Qaeda busca capitalizar la frustración de prestigiosos profesionales musulmanes occidentalizados e incorporarlos a sus filas .
LONDRES.- La medicina y la ingeniería han sido siempre dos de las profesiones más prestigiosas entre los musulmanes, e incluso algunos de los escritores y políticos más famosos del mundo árabe han estudiado estas disciplinas. Pero entre sus alumnos también se encuentran algunos de los extremistas más conocidos, como Osama bin Laden, con buena formación en ingeniería, o Ayman al Zawahiri, su suplente, con una carrera en medicina.En Egipto, en las más altas esferas de los proscritos Hermanos Musulmanes se ha contado siempre con médicos, ingenieros y geólogos, mientras que Hamas, el movimiento islámico de Palestina, también se encuentra dominado por tales profesionales, muchos de los cuales estudiaron en Egipto.De ahí que el reclutamiento de estos pilares de la comunidad (a menudo impulsados por una ambición tan fuerte como sus convicciones y con frecuencia influenciados por el extremismo político) haya sido uno de los objetivos primordiales de Al Qaeda. En concreto, han intentado radicalizar a los estudiantes musulmanes de ingeniería y medicina en otros países, en los que a menudo se sienten perplejos ante una cultura demasiado liberal, lejos de sus familias y más propensos a dejarse adoctrinar.Muchos de ellos, en especial los que proceden de familias pobres, se sienten orgullosos de sus logros y se consideran con derecho a exigir atención hacia ellos. En numerosos países de Oriente Próximo, los médicos, líderes de sus comunidades, se ven arrastrados hacia la política y se vuelven radicales al enfrentarse con los inevitables actos de corrupción y frustraciones. George Habash, líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina y uno de los militantes palestinos más extremistas de los años 70 y 80, es un claro ejemplo al respecto.De hecho, la estrategia de reclutamiento entre los que podrían considerarse como occidentalizados es creación del propio Al Zawahiri. Varias de las figuras superiores de la organización terrorista se reclutaron cuando no eran más que simples estudiantes, incluyendo a Omar Sheikh, antiguo estudiante de la London School of Economics e implicado en el secuestro y asesinato de periodista Daniel Pearl. La implicación de ocho médicos y estudiantes de medicina en los atentados de Londres y Glasgow se ha convertido en un duro y doble golpe para la mayoría de los musulmanes. No sólo mancilla su religión al asociarla con el terrorismo, sino que también constituye un insulto para el orgullo que siente un musulmán por los logros de toda una vida cuando llega a la madurez, sobre todo en los campos de la medicina, la cirugía y la farmacología.La medicina le debe más al islam que a ninguna otra religión o filosofía. Fueron los grandiosos médicos españoles y de Oriente Próximo los que establecieron los fundamentos científicos de hoy en día. La medicina sigue siendo actualmente una de las profesiones más admiradas por los jóvenes musulmanes.Las familias ambiciosas animan a sus hijos a encaminar su vida hacia esa carrera. El resultado es que todos los países musulmanes que se han enriquecido se prioriza el suministro de cuidados sanitarios universales, y en muchos países hay ya más graduados en medicina que puestos disponibles..Desilusión y radicalismo.Ésta es una de las razones por las que los médicos formados en Oriente Próximo (especialmente en Irak), constituyen uno de los grupos de emigrantes más frecuentes en Europa, donde saben que sí encontrarán trabajo. Algunos terminan desilusionados y radicalizados a causa del contraste entre su propio y privilegiado estilo de vida y las frustraciones de los pobres. Otros puede que hereden todo un mundo de cultura y aprendizaje, pero deciden centrar su intelecto en el radicalismo.Al Zawahiri, número dos de Al Qaeda, que procede de una larga familia de médicos formados en psicología y farmacia en Egipto, posee un máster en cirugía y trabajó como pediatra en Egipto.Pero la abrumadora mayoría de médicos musulmanes rechaza el islamismo. El doctor Abdulá Shehu, miembro del comité médico del Consejo Musulmán, expresa categóricamente su repulsa de cualquier vínculo con la violencia: «Es totalmente contrario a las enseñanzas de la medicina y del islam», explica, aunque matiza que los médicos están sujetos a presiones políticas, pero la conexión con el extremismo es una decisión individual.@FIRMA:MICHAEL BINYON. The Times / EL MUNDO
… «se sienten preplejos ante una cultura demasiado liberal» ¿Qué querrá decir El Mundo, qué es el liberalismo «moderado» según ellos?
No cabe duda de que lo seguirán intentando, pero será cada vez más difícil que el pueblo soberano se trague ditirambos de este calibre. El Islam como religión no aportó nada a la medicina, y los musulmanes prácticamente nada pues siguieron con las teorías grecorromanas de Hipócrates y Galeno. Lo veíamos aquí en un artículo sobre el coito que casi da la risa por su arcaísmo. Hay que tener poca vergüenza para llamar a esto la basa de medicina moderna.
Que se sepa la medicina se lo debe todo al chamanismo de quien ha absorvido el empirismo, el lenguaje matematico y la tomografia por emision de positrones, asi que eso de que le debe algo al islam son bobadas.
El que a un gran neurocirujano no se le ocurra ningun metodo mas expectacular que los tipicos explosivos para hacer cumplir la voluntad de ALa, pone en evidencia a una voluntad debil, su impudicia y el desprecio con el que sirve a Ala todopoderoso. No podra tener mas recompensa que el fuego eterno.
Yo me quedé escandalizado con esta frase: «La medicina le debe más al islam que a ninguna otra religión o filosofía. Fueron los grandiosos médicos españoles y de Oriente Próximo los que establecieron los fundamentos científicos de hoy en día». Cuando esta mañana leí El Mundo no daba crédito. Pero también me repugnó el artículo que le dedicaron al nuevo Otto Weiniger, el señor Illan Pappe. Realmente antioccidental.
En efecto Anton, también leí el de «Dos pueblos un estado». Daba más que pena. Solo La razón no es burdamente antiisraelí.
De hecho ya me estoy dejando tirabuzones en las patillas.