La intifada de Cañada Real
Intifada, y no es metafórico. Lo cuenta Vázquez-Rial:
Rachid llegó de Tánger hace 15 años y desde entonces trabaja en la construcción. Calcula que la vivienda de su vecino, compuesta por salón, cocina perfectamente equipada, baño y habitación de matrimonio, costaba 50.000 euros y la había levantado “con mucho esfuerzo y mucho trabajo”. “Me molesta después leer que son chabolas, cuando en realidad son casas muy dignas”, apuntilló. “Esto tiene que llegar a oídos del Rey de Marruecos, para que le pida explicaciones a Zapatero”, sostenía.
Mojamé leyéndole la cartilla a Zapatero. Buenísimo. Y ojo a esto:
Esto parecía Palestina. Varios marroquíes portaban armas blancas e incluso le ha[n] quitado la pistola a un policía municipal. Cuando ven una cámara, se tiran al suelo para expresar victimismo, pero después se levantan y empiezan a tirar piedras.
Más de lo mismo:
Yo vi en las imágenes de la Cañada Real al islam en plenitud organizativa. Pero no sólo yo lo vi: lo vieron también ellos, a juzgar por la forma en que Al Yazira, la televisión a la que Ben Laden manda sus vídeos, difundió el tema en todo el mundo. No es manía mía, lo juro: Al Yazira transmitió en directo, según varias fuentes, todo lo ocurrido allí. ¿Cómo es posible que se haya transmitido en directo? La respuesta es sencilla: se sabía lo que iba a pasar y se prepararon las cámaras para ello, discretamente, a la espera de lo que sobrevenga, del mismo modo en que se hace desde hace décadas en Palestina, en el interior de cualquiera de las viviendas próximas.
Los estudios de Palliwood pondrán pronto sucursal en Madrid.





