Romance del rey moro
Mojamé VI, de Zapaterías Rimadas:
Moro de la morería,
vecino nuestro fraterno;
moro déspota y moderno,
figurín de sastrería
y demócrata, además…
Dime, moro… ¿De qué vas?
Mojamé VI, de Zapaterías Rimadas:
Moro de la morería,
vecino nuestro fraterno;
moro déspota y moderno,
figurín de sastrería
y demócrata, además…
Dime, moro… ¿De qué vas?
Repongo esto, pues se está hablando del personaje en muchos sitios (1, 2).
¿Cómo es posible que no nos hayamos enterado? Esta es la pregunta que me hice. En efecto, no he leído una sola palabra en la prensa, incluyendo la prensa “confidencial” de Internet. ¿Qué ha fallado para que no nos enteremos de esto?:
Es un hecho que Blas Infante se hizo musulmán, de modo público, el 15 de septiembre de 1924. Blas Infante, desde su condición de joven notario de Casares, fue introduciéndose cada vez más profundamente en lo que él vendría a llamar «Cultura de Al-Andalus». Pero no sólo aprendió la lengua árabe, a la vez que lee la obra de Ribera y Tarragó, Asín Palacios, Dozy, &c., y estudia en 1921 la historia de Al-Mutamid, el rey poeta de Sevilla y de Córdoba, escribiendo el drama Motamid, último rey de Sevilla; sobre todo, según el informe de la Yama’a Islámica de Al-Andalus, el «joven» notario experimentó una «metamorfosis espiritual», por la que «resultaría abducido por el universo andaluz», y no conformándose con una mera actitud especulativa, comienza a preparar un viaje, en el cual, «convirtiéndose en protagonista de su drama teatral», Blas Infante se acercaría a la tumba de Al-Mutamid, en Agmhat (lugar cercano a Marrakech).
Y es allí cuando Blas Infante hace la Shahada, en una pequeña mezquita de Agmhat, adoptando el nombre de Ahmad («el que pone en acto lo que estaba en potencia», según el parecer de Ibn Arabí). Los testigos del acto por el que Ahmad Infante se reconocía musulmán fueron dos andalusíes nacidos en Marruecos, y descendientes de moriscos: Omar Dukali y otro de la kabila de Beni-Al-Ahmar.
Blas Infante en Agmhat, peregrino a la tumba de Motamid, conoció a Omar Dukali, descendiente del último Rey de Sevilla y testigo de su Shahada, ceremonia pública de su reconocimiento como musulmán, el 15 de septiembre de 1924, ante dos testigos que le regalaron una chilaba y una daga bereber, que conservó durante toda su vida.
Es curioso que se nombre “Padre de la Patria” (que denominación tan poco democrática, dicho sea de paso) a un neoconverso musulmán cuando al-Qaeda señala a Andalucía –un amigo mío propone que la renombren como Bética, el nombre que le dieron los romanos- como uno de los objetivos clave en el establecimiento del califato. ¿Es esto una simple coincidencia? Los intereses comunes de socialistas, separatistas y terroristas islámicos son más que sospechosos.
Seguiremos tratando este tema, al que ruego deis la mayor publicidad.
Un musulmán va a ser reconocido en referéndum como «Padre de la Patria andaluza»
Se trata de un abogado de nombre Francis Terquem, que fundó SOS-Racisme con Julián Dary, socialista:
En appel, Me Terquem avait été déclaré coupable d’«escroquerie au jugement», c’est-à-dire de manoeuvres susceptibles de tromper le tribunal. Le 26 avril dernier, Francis Terquem avait en outre été condamné par le tribunal correctionnel de Paris à 2 000 euros d’amende pour des violences sur son épouse.
Condenado a 18 meses de prisión en relación con un informe sobre la quiebra fraudulenta de una empresa papelera. El pasado 26 de abril había sido condenado también por violencia doméstica contra su esposa, cuentan que intentó estrangularla tras una discusión. Dejó SOS-Racisme en 2004 y se unió a otro movimiento parecido, el Mrap (Mouvement contre le racisme et pour l’amitié entre les peuples).

Olmert es, con diferencia, el mejor político al oeste del río Jordán, dice Shoher. Sorprendió a muchos filtrando la noticia de la partición de Jerusalén, una idea inaceptable para los judíos, de derechas o de izquierdas. Sharon tuvo problemas para la desconexión de Gaza, así que el gobierno más débil de Olmert será incapaz de plantearlo formalmente. Ni si quiera Olmert es tan estúpido de imaginarse que le terrorismo palestino cesará cuando se les entrega Jerusalén a los árabes. Lo que ha hecho es mostrar a la izquierda que la opinión pública está contra ello.
Olmert se muestra partidario de seguir la “hoja de ruta” porque sabe que los árabes no cumplirán: nunca serán capaces de mantener el orden en su territorio. La exitosa operación en Siria muestra que es un líder capaz. Netanyahu fanfarroneaba con un ataque a Siria, Olmert lo ha hecho sin decir ni pío. Ha sido el único político del mundo que ha calculado el coste de un ataque a Irán: cuestión de mil misiles Tomahawk.
El gobierno Israelí tiene que hilar muy fino para bailar al son que tocan los EE. UU., la UE, la izquierda israelí y la conciencia judía. Lo mejor que se puede decir de él es que es demasiado débil para traicionar abiertamente a los judíos.
No es mucho, pero en estas circunstancias… Léelo en version original: Too bad to be true