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¿Cuál es el futuro de Europa?

Por la oportunidad de tema, os traigo otra vez la colección de cuatro anotaciones en que traduje de forma resumida un interesantísimo post de Fjordman, La Segunda Caída de Roma. No se trata de la caída de la ciudad de Roma, sino de Europa entera:

Los movimientos de población que afectan a Europa actualmente no tienen precedentes a lo largo de la historia, salvo quizás los señalados con el nombre de “grandes migraciones” que tuvieron lugar precisamente con el derrumbamiento del imperio. ¿Será una casualidad que la última vez que Europa sufrió una inmigración como la actual su civilización se derrumbó? ¿Estamos ante la segunda caída de Roma?

Puedes leer este análisis de Fjordman sobre los posibles derroteros que tomará la evolución de Europa en los próximos años.

Reproduzco este párrafo:

La guerra de reconquista puede empezar de la forma más inesperada, como por ejemplo empezó la Primera Guerra Mundial. Un magnicidio a cargo de un moro sonado (el asesino del cineasta Van Gogh no tendría ningún reparo en matar a un ZP llegado el caso, y hay tantos como él sueltos y sin nada más que hacer que asegurarse de cobrar las ayudas sociales todos los meses) la reacción de cualquier cabeza rapada y el efecto dominó siguiente serían suficientes para desencadenarla. También podría ser al revés, un cabeza rapada asesina a un imán fanático. Y hay otras posibilidades, una nueva matanza en el metro, un ataque con armas químicas, que se les va de la mano… Los asesinos mahometanos nunca están del todo controlados, así que tarde o temprano sucederá.

Muy oportuna esta observación de Fjordman, episodios que desencadenen una agresión incontrolable sucederán en cualquier momento. ¿Quién iba a decir hace dos semanas que unas simples caricaturas iban a provocar quema de embajadas? Y sin embargo llevaban dibujadas varios meses…

Reproduzco este párrafo:

La opción de la guerra seguramente de escalofríos a los humanitaristas postcristianos. Fjordman se da cuenta e incluye un excurso al respecto. Para empezar, hay que advertir que el Islam ha utilizado la guerra siempre que se ha sentido suficientemente fuerte. La última vez fue en el s. XVII, cuando atacó Viena. La actual agresión que vivimos es la continuación de aquella. Los musulmanes tienen el deber de la guerra santa - como les recuerdan insistentemente los imanes- y es de tontos - como poco - creer que van a abrazar la democracia, la tolerancia y demás monsergas. De hecho, todas ellas son incompatibles con el islam.

Una buena lectura para este domingo.

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You can read these posts in English at Fjordman´s: The Second Fall of Rome. Highly recommended.

Así se “convivía” en Alándalus

A golpe de cimitarra:

La fecha exacta de la introducción del malikismo se desconoce[el malikismo es una de las escuelas de la jurisprudencia islámica, de las más rigurosas en la aplicación de la Saría]. Según al-Maqqari, fue durante el reinado de Al Hakam (796-821) cuando varios ilustres doctores empezaron a tomar las decisiones legales con arreglo a la doctrina de Malik. Los andalusíes acudían a Medina para estudiar con Malik ibn Anas, y los primeros decenios del siglo IX contemplaron, tanto en Al Andalus como en Ifriqiya, un gran impulso de la escuela malikí. Los expertos en esta doctrina eran numerosos en el arrabal de Córdoba en la época de la revuelta contra Al Hakam I. El más conocido de todos era Yahya ben Yahya al Layti de origen beréber, que había asistido en sus tiempos mozos a las clases de Malik. Este jugó un papel sustancial en la adopción, prácticamente oficial, de la doctrina malikí, y este hecho se cree que fue la causa que desencadenó las revueltas religiosas aparecidas en Córdoba al final del reinado de Abderramán II, y que motivaron el movimiento de insurrección que desembocó en los «mártires de Córdoba» del año 850. Se conoce un endurecimiento de la ortodoxia islámica emanada de la escuela maliquí en varios puntos del mundo musulmán en 849.

 

La doctrina de ésta escuela impulsada y comandada por Yahya ben Yahya, imponía la estricta observancia del Corán aboliendo las transigencias, que ahora llaman algunos «tolerancia». Aumentó las exigencias de tributos. Postergó los derechos personales. Por aquellos años inmediatos anteriores al 850, surgieron rumores de que un visionario, un tal Ibn Habib, había amenazado con que un descendiente de Mahoma daría muerte a todos los cristianos de Córdoba y comarcas vecinas, vendiendo luego como esclavos a mujeres y niños. Se crea un clima amenazador de muerte para los cristianos de Córdoba o mozárabes, si no se convierten. La multitud árabe se insurrecciona ante las manifestaciones del culto cristiano, sobre todo ante las bodas y los entierros públicos prohibidos por los «pactos de rendición» al consumarse la invasión. Hubo incluso proyectos de someter a los cristianos a circuncisión. Se respetan los lugares de culto cristiano pero se prohíbe su reconstrucción o rehabilitación.

 

Ante esta situación, surge la rebelión mozárabe del 850.

 

Perfecto, el presbítero de la parroquia de San Acisclo de Córdoba, es asaltado por los islamistas. Le preguntan qué opina de Cristo y de Mahoma. Expresa su opinión sobre Cristo y, educadamente, se abstiene de hablar sobre El Profeta. Les dice que si le dejan marchar en paz, les explicará lo que el Evangelio cuenta sobre Mahoma. Los árabes le mienten asegurándole que le dejarán ir, y él les dice que es un falso profeta y un aliado de Satanás, desatándose a continuación con un torrente de improperios sobre El Profeta al que tacha de adúltero y que «a todos os sumergió en un piélago de perenne lujuria», finalizó. Los árabes dejaron a Perfecto llegar hasta su iglesia. Días después fue encarcelado. En su prisión, el presbítero predijo la muerte, antes de un año, del eunuco Nasr, hombre de gran poder en el emirato, jefe del harén de Abderramán II e íntimo amigo de su concubina favorita Tarub. Poco después fue juzgado por el Cadí y condenado. En el Campo de la Verdad, al otro lado del Guadalquivir, fue decapitado.

 

Efectivamente. Nasr murió antes de un año. Confabulado con la concubina Tarub que ansiaba el trono para su hijo Abdallá, preparó un fuerte veneno para suministrárselo al Emir Abderramán II, ya mayor y enfermo (moriría 2 años después). Pero éste, avisado de las intenciones del eunuco, le obligó a bebérselo él y murió en su presencia.

 

Con la muerte de San Perfecto se inician los martirios de 11 mozárabes entre los días 3 y 25 de junio del 850, todos ellos eran del clero secular a excepción de un tal Sancho Albí.

 

En el 851 se produce una nueva oleada de mártires entre los que se encuentran las hermanas Nunila y Alodia, la monja Cutedara, la virgen Flora, y María, hermana del diácono Walaboso.

 

Aún se produce otra oleada más el 859 ya bajo el mandato del Emir Mohamed I, en que son martirizados San Eulogio el 11 de marzo, enterrado en la iglesia de San Zoilo, y Santa Leocricia, de origen musulmán, seguidora de San Eulogio y martirizada el 15 de marzo y arrojado su cuerpo al Guadalquivir, al igual que el de su maestro. En ambos casos los cristianos se metieron por la noche al río para recuperar sus cuerpos.

 

Cuando en el 852 asume el poder del Emirato Mohamed I, un hombre con fama de inteligente y justo y a la vez de tacaño, se produce una mayor presión fiscal. Se rebeló como seguidor de la política de su padre, no solo manteniendo el malikismo sino continuando con las aceifas, expediciones guerreras al comienzo del verano contra las marcas o fronteras cristianas. Resultó finalmente un enemigo consumado del Dios cristiano, cosa, por otra parte, lógica.

 

El mismo día que vistió la túnica púrpura, expulsó a los cristianos de su Alcázar declarándolos indignos de los oficios palaciegos. Posteriormente aumentó los tributos y dio el gobierno de la ciudad a personas que se habían distinguido precisamente por su odio a los politeístas (cristianos). Encarga la recaudación de los impuestos a cristianos renegados que, según las crónicas, ponen un celo excepcional en la persecución de los impagados entre sus anteriores correligionarios.

Imagino que la introducción del malikismo y el fin de la “tolerancia” se produjeron en cuanto los mahometanos fueron la mayoría. Siempre ha sido así.

Lo he tomado de aquí: Hispania, Al Andalus y Sefarad en la alta edad media.

Esa vieja costumbre de decapitar

Aquí nos cuentan el caso de Gentille Bellini, un pintor italiano que estuvo cierto tiempo al servicio de Mehmet II, el conquistador de Constantinopla. Disgustado con el poco realismo de un cuadro de S. Juan Bautista decapitado, mandó que descabezaran a un esclavo para que se enterara de una vez… Cuentan que el pintor regresó a Italia.

Retrato de Mehemet II por Bellini

That Beheading Habit

Los jesuitas no tienen remedio

Como Ramadán no tiene permiso para entrar en los Estados Unidos, dará un ciclo de tres conferencias en Georgetown vía satélite.

Georgetown University & Tariq Ramadan

Más:
Los jesuitas al servicio de la propagación de las doctrinas del falso profeta Mojamé

Mafias propalestinas en las universidades norteamericanas, también en Georgetown