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Así erradica China el Islam

En este artículo listaba Fjordman los escasos ejemplos de erradicación territorial del Islam, así como las condiciones que hacen posible esa erradicación:

Españoles, sijs y judíos combaten o combatieron el Islam con fuertes convicciones religiosas. Los chinos aunque no son religiosos (el confucianismo es una moral) tienen una fortísima confianza en su propia civilización, lo que les sitúa fuera del alcance de los delirios multiculti de la propaganda progre. El hecho de que no sean religiosos les evita los escrúpulos de los cristianos. Si hacemos caso a los precedentes históricos, la Europa post-cristiana, post-nacionalista, post-ilustrada - la Europa desalmada, en una palabra - no será rival capaz de resistir la agresión mahometana, salvo que redescubra su cultura.

En la actualidad occidente no tiene el valor necesario para afrontar la tarea, por eso prefiere seguir otras estrategias, como la Alianza de las Civilizaciones, una capitulación con la que se espera retrasar el comienzo de la guerra, olvidando la advertencia de Machiavello según la cual “la guerra no se evita, y si se difiere es en provecho ajeno“.

Sin embargo, hay otras civilizaciones que no necesitan aliarse con el enemigo y que prefieren combatirlo. La India –posiblemente el país que mas ha sufrido la agresión mahometana- ha podido contener el avance a pesar de su numerosa población musulmana. China está erradicando actualmente el Islam de la Región Autónoma de Xinjiang, la más grande de China.

La región cuenta con una minoría uigur (47%) musulmana e independentista. Curiosamente –podría hacer creer que el petróleo es un regalo de Alá a los mahometanos- se han descubierto recientemente los mayores yacimientos de petróleo y gas de China. Este descubrimiento ha puesto en marcha a la región, que está experimentando un auténtico boom petrolero.

Petróleo, Islam y separatismo son una combinación peligrosa que China se ha puesto a desactivar inmediatamente, utilizando las mismas técnicas que el propio Islam aplica. Para empezar, se persigue a los separatistas y se cierran sus escuelas:

Beijing has cracked down harshly on separatists and has banned religious schools in Xinjiang, for fear they might foment Islamic radicalism and separatism.

A la vez se inunda demográficamente la zona. Por descontado, la bonanza económica ha ayudado mucho:

By day, trains disgorge passengers: newly arriving ethnic Chinese migrants from the country’s crowded east or, in the harvest season, day laborers by the tens of thousands who pick cotton and fruit grown on spreads owned by big east coast investors.

Los chinos han ido más allá, introduciendo medidas de discriminación positiva, pero no en su contra, sino en contra de los musulmanes:

On the streets of the central district, Uighur-owned shops are a rarity and Uighurs themselves are few. Across the river that divides the town into old and new, that balance is reversed.

 

“Uighurs usually don’t have a storefront. They’ll rent a place in a corner,” said Hao Lin, 32, a personal computer merchant in a new computer mall. “Their main customers are Uighurs. Very few of them have business with the Tarim oil company. Those who do are Han,” members, as he is, of China’s main ethnic group.

 

In a barbershop across the river from the city center, three Uighur men sat near a coal-heated stove. “I studied at the university in Urumqi,” the province’s capital, “for three years, majoring in mechanical engineering,” said the Uighur barber, Yasen Keyimu, 25, “but I can’t find a job with the oil industry. Such great skills, and I can’t get work.”

Con todo, los chinos han evitado la persecución directa de los musulmanes, detalle que no ha tenido con tibetanos ni católicos. Aunque estos últimos se están resistiendo heroicamente.

Bursting boom town holds key to a stable China

La dudosa estrategia católica ante el terrorismo islámico

Acabo de leer el artículo The Roots Of Muslim Anger And Its Challenge For Christians, del Padre Tomás Michel SJ (Societatis Jesu, Compañía de Jesus), publicado en una web de la orden jesuita dedicada al Interreligious Dialogue. Me ha dejado un sabor muy amargo. Voy a resumir lo que dicen.

Empieza tratando las causas del fundamentalismo islámico. Para empezar, afirma que el fundamentalismo más relevante cuantitativamente es el de los evangélicos y pentecostales y, el más violento, el de los hinduistas. Mal empieza, muy mal. No sé cómo habrá hecho las cuentas. Aquí hacen un seguimiento de las víctimas mortales del terrorismo islámico. No me consta que los hindúes las superen:

En cuanto al origen histórico, el padre Tomás apunta al final del s. XVIII, cuando los musulmanes empezaron a perder su independencia y cayeron bajo el dominio político de las potencias europeas. Otra afirmación dudosa: “En los siglos previos los musulmanes habían vivido en los estados más poderosos, avanzados y prósperos de los imperios otomano, saváfida y mongol, que estaban además entre los mas tolerantes y pluralistas del mundo desde el punto de vista religioso”. En cuanto a la prosperidad, habría que remontarse al s. IX o X para poder sostener esto. En cuanto a la tolerancia, es conocida su forma de proceder: Toman el poder político por la espada y oprimen y explotan a las poblaciones locales, que ceden poco a poco. Es lo que los musulmanes llaman tolerancia.

Una de las respuestas a esa situación de decadencia fue la de al Wahhab. Hemos tratado de ella aquí. Consistió en una reforma del Islam, buscando su “pureza inicial”. Veremos a continuación cómo esta “Reforma” ha llegado a ser la base del fundamentalismo y terrorismo islámicos.

En la segunda mitad del s. XX, la descolonización entregó los nuevos países musulmanes a élites pro-occidentales, que fracasaron en el desarrollo económico y social de sus países y se volvieron en muchos casos regímenes despóticos. La creación del estado de Israel fue otro factor más. La agresión árabe se estrellaría contra el ejército israelí de forma continuada. Los musulmanes echarán entonces la culpa de los fracasos a Occidente: colonialismo, apoyo a Israel, saqueo de materias primas, etc.

Como vemos, el artículo recoge la retórica victimista de los musulmanes. Pasa después a tratar de los reproches de los musulmanes a la modernidad, la secularización, el individualismo,… El Padre Tomás dice que “es esto lo que hace entrar en escena la rabia”. Es decir, sería la secularización de occidente la causa del terrorismo musulmán. Se trataría sobre todo de un “conflicto de valores”. Nótese que para el secularizante Zapatero es el “mar infinito de pobreza” la causa del terrorismo. Sería interesante un careo entre las izquierdas maurófilas y los protodimis católicos.

Nuestro autor insiste en que los islamistas creen que el secularismo ha destruido la cristiandad y amenaza ahora al Islam. Ignora la coalición de secularistas y musulmanes en la política europea. El error consiste en tratar al Islam como una religión, cuando es también y sobre todo una ideología política.

Tras presentar el asunto desde el punto de vista islamista, el padre Tomás se distancia y achica espacios diciendo que “aunque esto parece exagerado incluso paranoico, refleja la percepción generalizada en el mundo musulmán”. Es una disculpa insuficiente. Él la acepta de forma acrítica y, lo que es peor, la toma como punto de partida para “su propuesta de bases para el diálogo” con que remata el artículo. Estas son las bases:

La crítica islámica al secularismo es un reto para los cristianos. (…) Cualquier forma que reduzca la fe a moralidad privada y rituales es inaceptable, por ser una afrenta a la majestad y santidad de Dios”. El autor apoya las pretensiones musulmanas y reniega de las “sociedades abiertas”. No puedo estar más en desacuerdo: para mí, el reto que afrontamos son las masacres terroristas del Islam, no el secularismo de nuestras sociedades, en las que el padre Tomás es muy libre de predicar el Evangelio, a diferencia de las musulmanas.

“Los musulmanes afirman repetidamente que no tienen ningún problema con los auténticos cristianos, a los que consideran aliados naturales en su lucha contra el secularismo”. Bueno, aquí se está engañando. Los musulmanes quieren el poder político, imponer su ley a los no musulmanes, a los que perdonan la vida a cambio de sumisión y un impuesto extra. Actualmente, los musulmanes apoyan políticamente a los partidos secularistas. No se entiende que a pesar de haber escrito tanto no se haya dado cuenta de ello. Es casi sospechoso.

“Por tanto, el diálogo de los cristianos con los musulmanes debe centrarse precisamente en los asuntos relativos a la modernidad”. Confirmado, nos propone que nos unamos con ellos contra el secularismo.

“Los musulmanes, por su parte, no han convencido a los cristianos de que su visión de la sociedad islámica ofrezca a las minorías no musulmanas una vida de dignidad e igualdad”. El original es aún más enrevesado. En todo caso, vemos que lo dice al final y con miedo, no siendo que se vayan a ofender sus compañeros de diálogo… No es que no nos hayan convencido de ello, sino que es evidente que someten a sus minorías cristianas a una discriminación sistemática que llega a incluir el genocidio, como en el caso armenio. ¿No debe ser la prioridad de los cristianos, incluidos los jesuitas, exigir que cese esta discriminación, que se autorice la apertura de templos y la predicación de la Buena Nueva en el mundo musulmán? Parece ser que no.

Este protodimi, después de mencionar la agresión criminal que sufren sus hermanos en Jesucristo por parte de los musulmanes como quien se sacude una obligación molesta, concluye literalmente así:

Obviamente, cristianos y musulmanes tenemos mucho que discutir sobre cómo vivir juntos en las sociedades modernas.

Leamos ahora el título otra vez: “Las raíces del odio islámico y el reto que implica para los cristianos”. Vaya, nos odian, así que tenemos que discutir cómo podemos acomodarlos entre nosotros. Mal, muy mal. Más urgente que discutir sobre la convivencia en las sociedades modernas, es exigir que cese, sin condiciones, la agresión contra las minorías cristianas en las anticuadas sociedades musulmanas, digo yo.

¡Qué bajo ha caído la Compañía de Jesús!

Cómo colapsa una civilización

Suicidándose, según Toynbee. Empieza haciéndolo en el frente ideológico, como nos cuenta Carolina B. Glick y nos han traducido en Tizas. Estos son varios ejemplos de cómo se suicida ideológicamente una civilización. Hay para todos los gustos. A la inglesa:

En su revista [del Clare College de la Universidad de Cambridge], los estudiantes publicaban algunas de las caricaturas y ridiculizaban a los musulmanes por su hipocresía al acusar a la sociedad británica de prejuicios raciales al tiempo que piden su destrucción violenta. La reacción de los musulmanes aparentemente fue instantánea. Temiendo por sus vidas, los estudiantes se vieron obligados a esconderse. Pero los musulmanes no estaban solos en su rabia. El Clare College montó un tribunal disciplinario especial para considerar medidas contra los estudiantes. Y la policía de Cambridgeshire abrió una investigación criminal en su contra a finales de febrero.

A la americana:

En diciembre la cadena Al-Hurra [financiada por los EE. UU.] comenzó a permitirse servir como plataforma de architerroristas como el mando de Hezbolá Hassán Nasralah o el líder de Hamas Ismail Haniyeh. El mes pasado, cuando el movimiento islámico israelí comenzó a atacar a Israel por llevar a cabo una excavación arqueológica junto a la mezquita de Al Aksa, la cobertura de la noticia de Al-Hurra fue aún más radical que la de Al Jazirah. El muftí de la Autoridad Palestina Ikremah Sabri fue presentado en directo y acusó a Israel de lanzar piedras y bombas a la mezquita y de negar asistencia médica a aquellos que supuestamente habían resultado heridos. Al-Hurra también ha invitado a un terrorista de al Qaida que celebraba los ataques del 11 de Septiembre contra América.

A la judía:

La tormenta pública que surgió esta semana después de que los judíos en Hebrón tomasen el control de un edificio que habían comprado recientemente en la ciudad es un ejemplo claro de la cooperación izquierdista-jihadista.

 

Al exigir que el ejército se movilizara inmediatamente para expulsar a los judíos del edificio que habían comprado, Paz Ahora y B’tzelem ignoraron los derechos humanos y defendieron públicamente la derogación de los derechos de los judíos israelíes a comprar y poseer propiedades. Al hacerlo, prestan su apoyo a la opinión jihadista racista de que debe prohibirse que los judíos pongan un pie en las zonas árabes.

 

La portavoz de B’tselem Sarit Michaeli declaraba al Jerusalem Post el domingo que si los judíos habían desembolsado dinero por el edificio o no, era secundario. “Nuestra postura en principio es que estos asentamientos deben ser evacuados de cualquier manera y que no debe de haber estos espacios en Hebrón”. Añadía que “aparte de vigilar y garantizar que [la venta] se hiciera de manera legal, el ejército tiene la obligación de garantizar que los colonos no se mudan a más zonas [legalmente compradas].

Tremendo. Y atención a lo que nos cuenta de Soros:

Soros es un judío anti-sionista con un pasado problemático. Específicamente, según su propia admisión en entrevistas en 60 Minutos en 1998 y la PBS en 1993, Soros colaboraba con los Nazis robando propiedades judías en Budapest en 1944.

Léelo entero: Cómo colapsa una civilización

El radicalismo como debilidad

Un lectura interesante del suplemento Iglesia de LD:

Estos hechos, unidos al atroz terrorismo islamista y la masiva inmigración musulmana, ha llevado a bastantes a un cierto pesimismo. Las visiones del tipo de las de Oriana Fallaci tienden a mostrar al Islam como un peligro emergente e invencible. La debilidad del mundo occidental, incrédulo en sus propios valores y avergonzado de su identidad, junto a la imagen que proyectan los hechos de violencia masiva y desenfrenada –a fin de cuentas, el terrorismo es el crimen puesto al servicio de la propaganda–, favorecen esta visión. ¿Pero es esto cierto?

(…)

Según la agencia de noticias ACPress, de los miles de inmigrantes musulmanes que llegan a Occidente, seis millones, al año, se convierten al cristianismo. En Francia, anualmente son quince mil. Según Roman Silantyev, director del Consejo Interreligioso en Rusia, durante los últimos quince años, en aquellos lares, dos millones de musulmanes se convirtieron al cristianismo, mientras que al Islam solamente lo hicieron dos mil quinientas personas.

Léelo entero: La crisis del Islam