Esta es la carta que Filip Dewinter a escrito a su banco, Fortis, tras enterarse de que va a vender productos “correctos islámicamente”. Antes de comunicarles que va a cerrar la cuenta, les hace saber de algunas de las opiniones de los “sabios musulmanes” que están en el comité que certifica las inversiones permitidas y las no permitidas. Incluye yijadistas como un tal Usmani que declaró en una entrevista que “los musulmanes deben vivir pacíficamente en países como Gran Bretaña, hasta que tengan la fuerza suficiente para entrar en batalla”.
A mi me parece especialmente curioso que las compañías financieras se avengan a ponerse bajo el pulgar de quienes prohibirían su actividad. Me recuerda el dicho comunista: “Los capitalistas nos venderán la soga con la que los colgaremos”.

Junto con la carta nos cuentan que la banca islámica, aparte de financiar el terrorismo (la financiación de la yijad tiene siempre prioridad), tiene otras triquiñuelas preocupantes: Frente a la flexibilidad del interés (flexibilidad que por supuesto tiene ciertos riesgos), el prestamos sin interés (pero con unas comisiones de gestión más altas aún) ata al prestatario durante toda la duración del préstamo. Además, todo resulta más opaco, no se sabe lo que se está pagando.
Al no existir intereses, apenas suele haber préstamos. Solo quien ya tiene todo el dinero puede comprarse una casa. A nosotros nos hace gracia el chiste que dice que “los bancos solo prestan dinero a quien ya lo tiene”, pero con la banca islámica es aun peor: apenas hay crédito para nadie y quien tiene dinero lo derrocha, porque no puede prestarlo. Los no musulmanes están especialmente excluidos, ya que un comité religioso compuesto exclusivamente por musulmanes se encarga de supervisar los acuerdos.
Sin embargo, es España siguen vendiendo la idea así:
‘Tuve una hipoteca, pero la dejé’. Silvia Cerrada, española convertida al islam, se explica: ‘Me sentía ahogada’. Tras dos años de crédito, ‘el banco se había comido mi dinero en intereses’, describe. ‘Lo que, además, es contrario a la sharía, la ley islámica’.
¿Entonces, en los créditos halal, solo hay que devolver el capital? Hay que ser un auténtico débil mental para creerse eso, como para creer el cuento de la lechera del comunismo. No es de extrañar el reciente trasiego de fieles de uno al otro.
Downeast Blog Posts Filip Dewinter’s Letter to the Bank
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ACTUALIZACIÓN. Fortis ha dejado de regalar un cerdito hucha a los niños que abren una cuenta en el banco, como había hecho siempre. La dirección quería mantener un perfil bajo, pero la noticia ha salido en la primera página del Telegraaf.
Tags: Bélgica, Multiculturalismo, Negocios por AMDG
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