Reverte, permítame que le insulte: embustero, pretencioso, lenguaraz.
Me refiero a esto que ha usted perpetrado con la impunidad que da conocer que sus lectores no se enteran. Mire, Reverte, la mentira está muy mal, así que mienta solo por caridad o a quien no pueda descubrirle.
… durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Es usted un desmemoriado. O quizás simplemente no se enteró de la Ley de Calidad, tan protestada precisamente por el País Vasco y Cataluña. Veo que saca además pecho citando a Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado… incluso a Quintiliano. ¿Insinúa que pretende usted recoger la antorcha?
Desengáñese, Reverte, si usted vende un clavel (utilizo su estilo) en esta España de mierda es precisamente debido a la ínfima competencia lingüística (ahora el de Chomsky) del español medio. Los españolitos carecen de formación y gusto para leer a Cervantes y Quevedo, así que se contentan con la novela histórica popular; es decir, con Alatriste y su cuadrilla.
Mire, permítame que le parafrasee: Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es su arrogante impunidad, su ausencia de autocrítica y cateta contumacia. Pues eso le digo, hombre, exactamente eso mismo.





