Nos lo cuenta el diario tardofranquista de la mañana:
El plazo para pedir la regularización de inmigrantes en Francia ya ha terminado. Según el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, unas 30.000 familias extranjeras en situación irregular han solicitado quedarse en Francia para permitir que sus hijos prosigan sus estudios. Sólo unas 5.000 o 6.000 de esas demandas serán tenidas en cuenta. Las 25.000 restantes recibirán una carta que les exige «tomar disposiciones para abandonar el territorio francés en el plazo de un mes».
Para Francia, la repatriación -mejor que expulsión- de los ilegales es una decisión imprescindible, dados lo problemas que tiene con una inmigración inadaptada e inadaptable. Pero si quiere que tenga efecto, la debe ejecutar periódicamente, y no solo en vísperas de elecciones.
Para España esta decisión puede tener consecuencias negativas, porque los emigrantes ilegales trataran de huir de Francia antes de que los devuelvan a su país. Es lógico que se vengan a países donde les reciben las huríes a pecho descubierto y cuyo presidente insta a acogerles y propone darles voto en las elecciones.
Ah, y el principal partido de la oposición le sigue, no siendo que le acusen de ser de la extema derecha. Mariano, mira como tiemblo.
Lo que tengo ganas de ver es como reaccionan los gobiernos de los países de origen de los emigrantes. En el caso español, a pesar de tener acuerdos de repatriación, simplemente no lo permiten.
Claro que el peso internacional de Francia no tiene nada que ver con el del gobierno Zapatero.
Lo del voto si que es vergonzoso. hala, pan para hoy y hambre para mañana.
Lo de la inmigración es reconducible si se quiere. Pero hace falta tener una perspectiva más amplia y menos europea.
Para empezar, no es cierto que sea un fenómeno imparable. Hay países con elevadísimo nivel y calidad de vida y muy escasa inmigración, como por ejemplo Japón y Finlandia (a la cabeza mundial, por cierto, junto con Corea, en cuanto a calidad de la enseñanza).
Por otro lado, las medidas de disuasión funcionan. Y no hace falta desplegar un montón de diplomáticos por Africa para pedir colaboración de las autoridades y ofrecerles todo tipo de «ayudas», como, por ejemplo y según me consta un voluminoso conjunto de lujosos regalos personales a miembros de algún Gobierno de la zona así como el pago por el Estado de diversos gastos hoteleros de importe muy elevado, más ayudas más que generosas de bolsillo a repatriados que, muy probablemente, deberán «compartir solidariamente» con algún representante de la autoridad que vaya a recibirles al aeropuerto…
Así, Australia tiene prohibida la entrada al país a los que intentan entrar ilegalmente, y ha creado campos para inmigrantes, fuera de la isla continente, tanto en islas distantes y pequeñas como en algún país vecino, a donde lleva obligatoriamente a cuantos encuentra. Y si nos quejamos de que vigilar nuestras fronteras marítimas es difícil, imaginemos las de un país continente que tiene menos de la mitad de población de España. Querer es poder y el flujo de ilegales en Australia es escaso (y no es por falta de ganas).
Finalmente, hay que aplicar la autoridad: si hay que expulsar gente se expulsa y punto. En 2002 y 2004 Malasia, que es un Estado de Derecho para quien no lo sepa, procedió a la expulsión de un millón, repito, un millón de inmigrantes ilegales, principalmente indonesios, a los que concentró en campos de detención y luego puso en puerto: el gobierno indonesio tuvo que ir a recogerlos; el contribuyente malasio NO le pagó el billete a ninguno de los expulsados hacia su país. Indonesia no le declaró la guerra a Malasia y se la tuvo que tragar doblada. Indonesia, que se comporta con Malasia muchas veces como Marruecos lo hace con España, tuvo que tomar cicuta, por mucho que su vociferante prensa clamara al cielo. Y ahora Malasia, aunque sigue teniendo indonesios, intenta atraer a otro tipo de inmigrante como el de Vietnam, más disciplinado y confiable que el indonesio.
Por otra parte, lo de los derechos de los inmigrantes es curioso. Eso no se lo plantea ningún país de acogida masiva. Ni EEUU, ni Canadá, ni Australia, ni Malasia, ni Singapur, ni los Emiratos del Golfo… Esas ocurrencias solo las tienen europeos, tan buenos que somos. La forma de ejercer los derechos políticos y demás que le corresponden a la persona es mediante la adquisición de la condición de ciudadano. Es fácil de comprender, ¿no? Pues parece que aquí cuesta.
Finalmente, un mensaje. A pesar de todo lo que he dicho, soy básicamente proinmigración. Si el proceso se gestiona con seriedad creo que al final tendremos una España mejor que la que tenemos hoy. Solo pido seriedad.
Hombre, Australia tiene muchísimos más kilómetros de costa que España, pero Australia no se encuentra a 0 KM (Cueta y Melilla) de uno de sus principales focos de inmigración. De todas formas, no se yo como tomaría la gente eso de expulsar a los sin papeles. No me quiero imaginar a Zerolo, Trini y demás.
Inquisidor, es obvio que no hay voluntad política de parar la inmigración y va a ser un desastre.
Por cierto, han dejado caer una referencia a la «cuidadanía iberoamericana». Obviamente no se atreven a decir hispanoamericana. Yo estoy de acuerdo cen ese caso, especialmente si implica excluir a los africanos, casi todos mahometanos, ciudadanos en una gran parte del enemigo número uno de la nación española Marruecos.
El PP ni siquiera se ha atrevido a tomarles la palabra en ese sentido.
El caso de Malasia es ejemplar. Y no digamos Arabia donde se renueban los permiso de residencia cada año y donde no se concede nacionalidad a casi nadie. Tienen un 20% de la población residente extranjera y no pueden practicar su religión aunque ellos financian mezquitas en todos lo sitios ¿No se puede pedir una mínima reciprocidad?.
Los iberoamericanos, filipinos, guineanos, portugueses, andorranos y sefardíes tienen una vía privilegiada para adquirir la nacionalidad española desde hace ya medio siglo. Les basta con solicitarla una vez transcurridos dos años de residencia legal.
Las demás nacionalidades necesitan diez años.
Así que si queremos promover la integración promovamos la afluencia de inmigrantes de esos países citados y, además, su nacionalización.
En cuanto a los otros, creo que el criterio básico para establecer preferencias podría ser la religión. Cristianos árabes del Próximo Oriente, sí. Marroquíes (con honrosas excepciones), no. Y también europeos en general y demás. En cuanto a los asiáticos y africanos, siempre que no sean musulmanes, bienvenidos.
Sustituir unos inmigrantes por otros? Microorganismos patogenos no pueden colonizar un tejido donde previamente hay ya asentada una flora microbiologica.
Los europeos del este tienen fama de ‘carniceros’ o ‘mafiosos’, pero al menos no van poniendo bombas ni imponiendo con subterfugios la sharia islamica.
Mejor que vengan Letones, Checos, Ucranianos, Polacos…. que al fin y al cabo son Europeos y con los que compartimos parte de nuestra cultura… y los moromierdas tengan que dar la vuelta con sus pateras.
Por cierto. El gobierno sigue empeñado en decir que inmigracion no equivale a delincuencia. Pero los numeros dicen otra cosa.