Francia corre dos peligros tras la Segunda Guerra Mundial (SGM). Uno, pasar a ser una potencia de segunda categoría a la sombra de Alemania. Otro, verse envuelta en una confrontación entre el mundo anglosajón y el soviético. Por ello, su política exterior debe tener dos objetivos principales. Primero, asegurarse la neutralidad en caso de guerra entre anglosajones y rusos y, segundo, alcanzar la categoría de primera potencia económica y demográfica de Europa Occidental.
El Esbozo trata de determinar las condiciones para alcanzar esos dos objetivos. Seguimos en este resumen, la numeración de la traducción inglesa.
I.- La situación histórica (Se sigue la numeración utilizada en la traducción del Esbozo indicada).
1.- El Estado-Nación ha entrado en crisis. Es incapaz de ejercitar militarmente su soberanía. Se trata de una crisis similar a la del estado feudal en el s. XVI, actualmente solo un Imperio puede mantener un ejército moderno, con tanques y aviación. Esta es la razón última por la que perdió Alemania la guerra: la ideología nacional (nacional-socialista o, mejor, el socialismo nacionalista) nunca le hubiera permitido constituirse en Imperio.
2.- Tanto el liberalismo, que no ve más allá de la nación, como el socialismo, que no ve más acá de la Humanidad, están equivocados. Existen unas realidades políticas intermedias, los imperios. Kojève propone que “es imposible dar el salto de la Nación a la Humanidad sin pasar por el Imperio”. [Esto es una nueva formulación, secularizada, del lema “Por el Imperio hacia Dios”. Nótese también que aunque Kojève influirá en Fukuyama, su idea también anticipa la noción de “bloques civilizacionales” de su rival Huntington].
Tras la SGM existían dos imperios. De una parte, el soviético, producto del “genio político” de Stalin, que rechazó la utopía trotskista (de carácter universalista) y puso en práctica un socialismo imperial. De la otra, el imperio anglosajón o angloamericano.
3.- Alemania tendrá que inclinarse por uno de esos dos imperios, y lo hará por el bloque angloamericano, que se convertirá en el germano-anglo-sajón. Se rechaza que se incline hacia la URSS, por el tradicional rechazo a lo eslavo, por los lazos de familia con el mundo anglosajón [Sajonia es precisamente una región de Alemania] y por el Protestantismo (frente a la Ortodoxia rusa). Por eso no hay lugar a dudas de que, cuando tengan que decidir, los alemanes se inclinarán hacia el imperio angloamericano. [Esto muestra que el corazón de “Europa” –de ese proyecto imperial llamado UE- lo constituye la alianza franco-alemana. Apuntar al Benelux como embrión de Europa es despistar; el conjunto de países del Benelux es un colchón entre Francia y Alemania. Alrededor de ese núcleo o “corazón” están las islas y penínsulas de la periferia]
En el caso de Francia ninguna de las dos alternativas es viable. Si Alemania fuera sovietizada, Francia correría la misma suerte. Y en el otro caso, el más probable, se convertirá en el patio trasero de una Alemania situada en la frontera con el imperio soviético. Pero aun sin tener en cuenta lo que suceda en Alemania, Francia como nación nunca podrá tener voz en la política mundial frente a esos dos imperios. Por su importancia traducimos literalmente los siguientes párrafos:
«El futuro de una Francia aislada es por tanto, un estado de dependencia más o menos camuflado. Y este será también el destino del resto de las naciones de Europa Occidental si insisten en mantener su política de “naciones independientes»
»Desde el punto de vista social, económico y psicológico, esta solución puede parecer aceptable. Y ciertamente, no es inaceptable salvo desde el punto de vista político, pues significa la desaparición definitiva de la Nación como Estado digno de tal nombre. Pero la experiencia histórica muestra que, una vez separada de sus anclajes políticos, una civilización sufre cambios profundos, queda estéril y se desintegra poco a poco, y por tanto también pierde el peso específico que tenía en el mundo como civilización [Hoy podríamos traducir cultura en vez de civilización] propia de un Estado. Todo aquel que quiera salvaguardar la existencia y al influencia de la civilización Latino-Católica, que es también la de Francia (y a la cual Francia ha contribuido mucho más que todas las otras naciones latinas juntas), querrá por tanto proporcionarle una base política adecuada para las condiciones históricas actuales [Esto nos parece una apropiación indebida por parte de Francia de la Cristiandad católica y de la Hispanidad, previamente reconvertida esta en Latinidad. La alianza de Francia con el Turco en los siglos XVI y XVII estuvo apunto de hacer perecer a Europa; la actual alianza euro-árabe puede que lo consiga]. Cualquiera que haga esto servirá no solo a los intereses culturales de su país, sino también a los de toda la humanidad. Porque ni los anglosajones, ni los alemanes, ni los eslavos pueden dar, ni nunca podrán, lo que los latinos, con los franceses a la cabeza, han dado y seguirán dando al mundo civilizado. [Es obvio que Kojève no encuentra ninguna razón para ser modesto. Sin embargo, históricamente Francia ha sido incapaz de constituirse en imperio y por tanto de realizar una aportación definitiva a la humanidad (independiente de las aportaciones a título individual)]
»Ahora bien, si queremos preservar los valores latinos y católicos, que también son mayormente valores franceses, y asegurar que influyen globalmente – o, dicho en otros términos, si no queremos que el mundo se divida en los dos bloques políticos hostiles y antagónicos de los imperios eslavo-soviéticos y anglo-sajones- si queremos complementar esos dos poderes – y civilizaciones- con un tercer bloque pacífico, que haga de colchón, no podrá ser una nación, en particular Francia, la que lleve a cabo la tarea [Esta es precisamente la pretensión de la política exterior de la UE: multilateralismo, diálogo, “soft diplomacy”, apaciguamiento]. Además del Imperio eslavo-Soviético de tradición ortodoxa y del Imperio anglosajón de inspiración protestante (o quizás del Germano-Anglo-Sajón), deberá ser creado un Imperio latino. Solo un imperio semejante estaría a la altura política de los otros dos imperios, pues solo él podría soportar una guerra en caso de que su independencia estuviera en juego. Y solo poniéndose a la cabeza de semejante imperio podrá Francia mantener su especificad política y por tanto también cultural»
»Solo así se aseguraría Francia la paz, para ella y para Europa, porque este imperio nunca tendrá fuerza para atacar a los otros imperios que la rodean. Por otra parte, Europa solo podría ser derrotada si la atacan ambos a la vez. Pero como se descarta eso, el escenario de su enfrentamiento se desplazaría hacia otros lugares.» [De nuevo, retrata la política exterior de la UE y el secuestro de la UE por los intereses de Francia].
El Imperio Latino de Kojéve, primer borrador del proyecto Eurabia (1). Presentación
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