En una cátedra de “Islamología”, financiada con dos millones y medios de euros por el sultán de Omán. El partido antiislamista de Geert Wilders se quejó amargamente, el VVD (conservador) algo menos. El ministro de Educación y Cultura, laborista, dijo que no veía nada raro, incluso añádió que Ramadan es “una persona interesante”. Y tanto.
Una curiosidad. Aquí (Blindness at Leiden: The Alliance between the Swastika and the Crescent 3) cuentan que Johan Huizinga echó de la universidad a un alumno nazi que trabajó de propagandista para Goebbels y que se acabó convirtiendo al Islam, como tantos otros nazis.
Asuntos relacionados:
Los jesuitas no tienen remedio
Tariq Ramadán y el Mundo, la desfachatez asistida por el servilismo
Hani Ramadán, por lapidación de adúlteras: Clases magistrales en Lyon
Me estraña como la Comunidad Europea agasaja al nieto del Fundador de los hermanos musulmanes, y actual ajitador islamista.