Fisking a la “prensa de calidad”, en este caso a La Razón, o hablar de Bélgica sin tener ni idea y dando lecciones.

Tarde y mal, así ha informado la “prensa de calidad” -digamos “profesional” o, mejor, “mercenaria”- los problemas políticos de Bélgica. Tarde, porque aquí lo hemos hecho mucho antes. Mal porque hay cosas que no son de medio recibo, como el artículo del pasado martes en La razón: Bélgica, lejos del unitarismo. Vamos a darle un repaso. Primer párrafo:

Parece mentira que en un país de la Unión Europea se pueda estar más de cinco meses sin poder formar Gobierno. Y más cuando su capital es una de las ciudades en las que más símbolos y representantes de la UE existen. De hecho Bruselas, según los flamencos del norte de Bélgica, es el impedimento real por el que no se llega a la separación de de la zona de habla holandesa con la francesa.

Así empieza, achicando espacios. Pero ¿esto es un artículo de opinión o de información? ¿Por qué parece mentira (o ¿por qué habría de causar indignación?, que es lo que nos quieren decir?) ¿Por qué el hecho de albergar instituciones comunitarias debería asegurar la gobernabilidad de un país? Y el “de hecho” de la frase última ¿de que va? ¿presenta un ejemplo que nos ayude a entender o alguna consecuencia?. Penoso.

Yves Leterme, el flamenco que ganó las elecciones, es el encargado de negociar la formación de un Gobierno federal. Pero hasta la fecha, Leterme se ha preocupado de dar más competencias a las regiones en lugar de buscar el acuerdo. Pero tampoco es fácil cuando los políticos de habla neerlandesa no se entienden con los de habla francesa, y no por motivos del idioma, sino económicos.

Imposible que haya dado competencia alguna. El aumento de competencias de las regiones estaba en su programa electoral, así que Leterme, con buen criterio, no va a pasar por encima de sus promesas electorales.

 

Por eso en la manifestación masiva fueron muchos los que echaron la culpa a los políticos del ambiente de crispación generado. Más que ideales políticos la coalición se debería formar entre Cristiano Demócratas y Liberales. El problema viene de lo que se ha escuchado en casa, a la hora de cenar, esos estereotipos o clichés que justifican por qué sólo un uno por ciento de todas las bodas belgas son entre alguien del norte con alguien del sur.

¿Puede considerarse masiva una manifestación de 35.000 personas estando en juego la unidad de un país? ¿Cree usted que ese bajísimo índice de matrimonios mixtos se debe a simplemente a clichés de sobremesa? ¿Conoce esta chica las cifras de paro de flamencos y valones, y las de las tranferencias por impuestos?

A la espera de una posible coalición, los flamencos tendrán que dejar de hablar de separatismo y los francófonos luchar por mantener sus necesarias ayudas económicas.

Nótese el tono de superioridad moral con que nos habla la periodista, dando consejos en casa ajena. ¿Cómo se puede permitir la prensa tener gente así en nómina? ¿Ha fallado también la supervisión?

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