¿Un Subsecretario de Defensa presidiendo la promoción de un teniente a capitán?

Muy raro; tan raro como el director general de una gran empresa felicitando al contable de una pequeña filial.

Pues ha sucedido en la misma capital del imperio, en el Pentágono. Se trata de un capellán musulmán güajabí cuyo principal mérito fue preocuparse de que los presos tuvieran su Corán, sus horarios islámicos y comida 100% halal (además de abundante).

 

Se llama Saifulislam, “espada del Islam”, y participó en las maniobras que acabaron con la expulsión de un agente de Departamento de estado, por islamófobo.

Recibió además una condecoración en el pentágono en el quinto aniversario de los ataques del 11S.

Invaden desiertos lejanos (para nada), y a la vez les invitan a la invasión e infiltración. Incluso les dan premios.

Be Sociable, Share!

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*