No claudicaremos. El sufrimiento y la sangre de millones de herejes, disidentes y librepensadores a lo largo de la historia no fue en vano.

No se refieren al Islam, no, sino a la Iglesia de Roma:

Los asesinos de la razón están ahí, en forma de obispos indignados, de abogados ultras, de fanáticos religiosos, de inquisidores agradecidos, de legionarios de la represión y de traidores de la democracia. Frente a ellos, en pie, nos encontramos hoy nosotros, los miembros de la Federación Internacional de Ateos, dispuestos a abordar un proyecto ético y cultural renovador.

No claudicaremos. El sufrimiento y la sangre de millones de herejes, disidentes y librepensadores a lo largo de la historia no fue en vano. Los verdugos de siempre temen que, de nuevo, su voz adquiera actualidad. Lo dijimos antes y lo decimos ahora: «Nuestra libertad es innegociable.» Muchas gracias.

Nótese también el tono llorón de la mención al dolor de las víctimas del pasado, de clara inspiración blochiana. A un verdadero ateo el dolor de las víctimas del pasado le es irrelevante. Sade les pediría un esfuerzo más si quieren ser ateos.

Léelo entero:  Primer Concilio Ateo, la hetería felicitaria del ateísmo canalla

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