Ex parlamentario conservador británico: Es tiempo de irse de Reino Unido

Se llama George Walden y ha escrito un libro titulado “Time to go?”, que ha causado una considerable controversia, porque a pesar de la interrogación del título la consecuencia es clara: La sanidad, la educación, la vivienda y la seguridad se han deteriorado tanto en Londres y en el resto de Inglaterra que la decisión más razonable para los jóvenes y las familias con hijos jóvenes es largarse.

Hay que decir que el pueblo sano y trabajador que quiere trabajar, criar una familia con dos o tres hijos y ver nacer una buena media docena de nietos se había ya dado cuenta de ello hace tiempo. En EE.UU. hay 825.000 residentes nacidos británicos, y el éxodo de los nativos británicos continúa:

I live in Orlando, Florida USA, the location of Walt Disney World where one of fastest growing immigrant communities is British. Why is this happening? I’ve done a bit of informal polling in the Orlando British community and the consensus seems to be that they have picked up and packed off for the United States in reaction to the uncontrolled immigration coming into Britain from the Middle East. I should note that most British people who settle in Orlando and Central Florida are middle class white Anglo-Saxon Protestants (WASPs) who have waited patiently in line for years to become American citizens. These former Britons are most often educated, professional and/or skilled people literally worth their weight in gold to America, but a great loss to the Mother Country.

En el año pasado han salido de Gran Bretaña 250,000 británicos, y las cifras siguen creciendo.

“The time to quit is when you have lost a big stake, your fool hope of eventual success, your fortitude and your love of the game”, como dijo Ambrose Bierce.

“The British Are Coming! The British Are Coming!”

British Exodus

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8 Comments

  1. Hay un tiempo para luchar y un tiempo para retroceder. No estoy seguro de que los británicos esos de clase media finisima y bondadosisima hayan luchado. Naturalmente, si todo acaba como temen, seran considerados prodigios de presciencia.

  2. Lo que está pasando en Inglaterra no tiene nombre (*). Acabo de leer que ha habido varios casos de policías musulmanes que han informado sobre el paradero de mujeres de la familia que se han ido de casa por malos tratos.

    Y la clase politica mira para otro lado. El caso de Sarko me ha revuelto el estómago.

  3. Y según vaya siendo más evidente y la gente se vaya desesperando más empezaran a aparecer cada vez más disidentes, empujados por la propia fuerza del miedo. Excusa magnífica para tildarlos de ultras (¿no llamaron “falangistas” a los de Ciudadanos de Cataluña? ¡A los de Ciudadanos! O_o ) y aprovechar para avanzar más por la vía del soft totalitarianism: cierre administrativo de páginas sin sentencia judicial, penas de cárcel cada vez mayores por lo que a estos les dé la gana considerar “racismo” y “discurso del odio”, persecución institucionalizada en pocas palabras. Y según la sustitución demográfica vaya avanzando y se refleje en partidos y estructuras del poder, peor todavía. En cuarenta años estaremos solicitando nuestro derecho a vivir en una reserva.

  4. La situación explotará muchísimo antes de los cuarenta años. Ya que no se está dando un cauce adecuado al malesar de la población autóctona respecto del experimento de ingeniería social que se está llevando a cabo por estas élites políticas con intereses bastardos, con el injerto masivo de inmigración foránea, la situación terminará, como no puede ser de otra manera, reventando y trufada de sangre.
    Este devenir tan previsible ya ha sido titulado por Guillaume Faye como “Cronique d’un cataclysme annoncé”.
    Queda prepararnos para intentar la supervivencia y después, a comenzar de nuevo (quien quede para contarlo, claro está).

  5. “La última razón especulativa que mencionaré con relación al fracaso irracional a la hora de tratar siquiera de resolver un problema percibido es la negativa psicológica. Éste es un concepto técnico con un significado preciso en la psicología individual y que ha sido trasladado a la cultura popular. Si algo que percibimos provoca en nosotros una emoción dolorosa, podemos inconscientemente eliminar o negar esa percepción con el fin de evitar un dolor insoportable aun cuando las consecuencias prácticas de ignorar la percepción puedan resultar en última instancia desastrosas. Las emociones que con mayor frecuencia son responsables de ello son el temor, la ansiedad y el dolor. Entre los ejemplos más habituales se encuentra el olvido de una experiencia aterradora o la negativa de álguien a pensar en la posibilidad de que su marido, su hijo o su mejor amigo se esté muriendo, ya que la sola idea le resulte tremendamente dolorosa.

    Pensemos por ejemplo en un valle angosto de un río situado a continuación de una presa, de tal forma que si la presa reventara la consiguiente inundación acabaría ahogando a las personas que se encontraran incluso a una distancia considerable, corriente abajo. Cuando los encuestadores les preguntan a las personas en esa zona cuál es el grado de inquietud que sienten por el hecho de que la presa pueda reventar, no sería extraño que el miedo a que reviente fuera menor en los más alejados corriente abajo y aumentara entre los habitantes a medida que nos acercásemos cada vez más a la presa.

    Sin embargo, sorprendentemente, una vez que se supera una zona situada a pocos kilómetros de la presa en la que el miedo a que ésta se rompa resulta el más alto, la preocupación desciende hasta cero, a medida que nos vamos aproximando más a la presa. Es decir, la gente que vive inmediatamente bajo la presa, aquellos que con mayor certeza se ahogarían si la presa reventara, manifiestan despreocupación. Esto se debe a la negación psicológica: el único modo de preservar la salud mental cuando se contempla la presa a diario es mayor la posibilidad de que pueda reventar. A que la negación psicológica es un fenómenop bien estudiado en la psicología individual, puede aplicarse también a la psicología colectiva.”

    (Jared Diamond – “Colapso”)

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