Un negocio llamado halal
Razer me ha dejado una serie de enlaces sobre este fenómeno que no hará sino crecer en esta España zapateril puesta al servicio del moro. Para empezar la Junta Islámica:
¿Qué es un producto Halal?
La palabra Halal significa “permitido, autorizado o saludable”.
I) Cuando este término se aplica a productos, implica que éstos son aptos para ser consumidos por musulmanes.
Para que un alimento o bebida sea considerado Halal, debe ajustarse a la normativa islámica recogida en El Corán, en las tradiciones del Profeta, y en las enseñanzas de los juristas islámicos. Según ellas:
1. Debe estar exento de cualquier sustancia o ingrediente no lícito, o de cualquier componente que proceda de un animal prohibido,
2. Debe ser un producto elaborado, manufacturado y/o almacenado usando utensilios o maquinaria que se ajuste a lo que estipula la normativa islámica y las normas sanitarias españolas.
3. No debe ponerse en contacto con una sustancia o producto prohibido durante su elaboración, producción, procesado, almacenamiento y transporte.
4. Los animales deben ser sacrificados de acuerdo con lo prescrito por la Ley Islámica.
5. Los pescados se consideran Halal.
El comienzo es muy bueno: “Cuando este término se aplica a productos”, en efecto, también se aplica a los infieles mismos. En cuanto al sacrificio en sí:
Sacrificio: el sacrificio en la ley islámica (Sharî’a) consiste en desangrar al animal, haciendo que fluya la sangre por el corte de las dos yugulares y los conductos que van por la garganta.
Lo que se nombra: la expresión que se dice en el sacrificio es BISMIL-LÂH WA AL-LÂHU AKBAR (Con el nombre de Al-lâh y Él es el mas grande).
La prueba de su obligatoriedad es cuando Al-lâh dice en el Corán “Y no comáis de aquello sobre lo que no haya sido mencionado el nombre de Al-lâh, pues es una perversión (Sura de los rebaños/121).
Además de infieles sois unos perversos, tomad nota. Hay otras cosas dignas de atención en los enlaces de Razer. Para empezar, los aspectos económicos. No esta claro, el Instituto no dice nada, el ABC y El Mundo dicen cosas distintas:
… tarifa de certificación que cada empresa debe abonar, una vez concedida la licencia, para poder comercializar los productos con la marca Halal. Una tarifa que asciende a 3200 euros anuales.
Las empresas tienen que pagar 600 euros de inscripción el primer año y 300 a partir del segundo. Luego tienen que pagar al Instituto un canon de un 1,3% sobre todo lo que facture como halal,400 euros por cada inspección que se realice -la hacen empresas especializadas- y otro tanto por los análisis de ADN sobre muestras aleatorias que realizan laboratorios acreditados de Madrid y Sevilla.
dependiendo siempre del volumen del mercado. Aparte, tendrán que pagar unos
El 1,3% de la facturación es una cantidad muy elevada. Son una organización “sin ánimo de lucro”, reparten los beneficios entre “la comunidad musulmana”, como Alá manda. También han recibido subvenciones, que han alcanzado algún año hasta la mitad de los gastos:
El Instituto Halal de Almodóvar del Río nació en el año 1998 como una sociedad religiosa, y tal y como explica Romero, es «una organización sin ánimo de lucro», y su financiación no depende de ninguna institución estatal ni autonómica. «En 1998 recibimos tres millones de las antiguas pesetas por parte de la Diputación de Córdoba, y en 2003 una subvención por parte de la Junta que cubría apenas el 50% de los gastos, por lo demás, ningún año más hemos contado con más subvenciones» apostilla Isabel, que de la misma manera, señala que «si algún año hay excedente económico lo revertimos en algún proyecto para la comunidad musulmana».
Es curioso comprobar cómo el gobierno de un partido dizque laico, socialista y obrero, gasta el dinero público promoviendo tabúes alimenticios que solo pueden causar división social. La reacción lógica frente a quienes insisten en considerar animal impuro al cerdo es rebatirles o dejarles solos como a los locos, pero nunca darles dinero público. Otrosí:
De la misma manera, en el caso de los productos elaborados se controla el origen de las materias primas y se le realizan las analíticas de ADN de porcino y alcohol.
Lo de los análisis de ADN me hacen también mucha gracia: tecnología punta al servicio de la superstición. Mirad con qué babosería trata la prensa progre a la superstición: Una auditoria casi divina (El Pais), y la academia pone también su granito de arena: El IH firma un convenio con la Universidad de Córdoba para realizar investigaciones sobre la Alimentación Halal.
La Razón cuenta esto:
Las expectativas de negocio son tan prometedoras que la Junta Islámica ha creado un órgano certificador de alimentos que garantiza que han sido elaborados de forma «moral, saludable y ética».
¿Y Sanidad no tiene nada que decir al respecto? ¿Es que los alimentos haram no son saludables? Lo de ético y moral es netamente insultante. Me cisco en quienes puedan pensar que nuestros alimentos no tienen garantía de moralidad si el moro no les pone el sello. Moralidad viene de mores, no de mauros.
En todo caso, cuando veías este sello en un producto, sabed que si lo compráis estáis financiando la yijad.





