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Jomeini, ginecólogo

Sabíamos de los doctos consejos que salen de su consultorio sexual y de su filosofía política. Pero es que además fue un experto ginecólogo:

«5. Las mujeres de la familia del Profeta del Islam son menopáusicas al llegar a los sesenta. El resto lo son a los cincuenta cumplidos.

Joder con el Profeta, privilegios de todo tipo… Pero dejémoslo que eso solo es para abrir boca. Lo interesante viene ahora:

6. La sangre que fluye de la vagina de una niña menor de nueve años y de una mujer mayor de sesenta no podrá ser considerada como menstrual.

 

10. Si la mujer ve brotar la sangre de su vagina durante más de tres días y menos de diez y duda sobre si es sangre menstrual o de hemorragia, deberá, si le es posible, introducir un algodón dentro de la vagina y sacarlo. Si la sangre brota del lado izquierdo, es menstrual, si brota del lado derecho, es una hemorragia.» (pág. 85)

Pues no sé, yo no soy ginecólogo pero me parece muy raro eso.

«13. Durante las menstruaciones de la mujer será mejor que el hombre evite el coito, incluso en el caso de no penetrarla completamente –es decir hasta el anillo de la circuncisión–, ni siquiera en el caso de no eyaculación. Igualmente está desaconsejado sodomizarla.

 

14. Si se divide el número de días de menstruación de la mujer por tres, el marido que hace el coito durante los dos primeros días debe pagar el equivalente de dieciocho ‘nokhod’ (3 g.) de oro a los pobres; si lo hace durante el tercero y cuarto días, el equivalente de nueve ‘nokhod’; y si lo hace los dos últimos días el equivalente de cuatro y medio ‘nokhod’.

 

15. Sodomizar a una mujer menstruante no comporta pago alguno.» (págs. 86-87)

Bueno, pues ya sabemos. Tomado de los Principios políticos, filosóficos, sociales y religiosos del Ayatollah Jomeini (según la edición de Icaria, Barcelona 1981, 124 páginas, en traducción del francés de María Rodríguez Bayraguet y Karmele Marchante).

Encuesta sobre las actitudes de los musulmanes residentes en Occidente muestra su apoyo al terrorismo

Un gráfico:

 (De Hot AIr, visto aquí: Cultural Exception Within a Cultural Exception)

Y un artículo: Una cuarta parte de los jóvenes musulmanes residentes en Estados Unidos apoya los atentados suicidas “para defender al islam”, según la mayor encuesta realizada hasta la fecha entre la población islámica del país

mientras un 47 por ciento de los musulmanes en Estados Unidos se consideran precisamente antes musulmanes que estadounidenses, en el Reino Unido esa proporción es del 81 por ciento, del 46 en Francia, del 66 en Alemania y del 69 en España, siempre en relación a las respectivas ciudadanías.

Resulta curioso que el Sr. Ministro de Interior encargara una encuesta para hacernos ver que los musulmanes están perfectamente integrados, que no se les distingue de un ateo ex-cristiano: Musulmanes y españoles tienen actitudes idénticas

Pakistán: La blasfemia contra el Islam sigue castigada con la pena de muerte.

Proponían rebajarlo a cinco años de prisión “solo”, pero se armó una terrible gresca en el parlamento, así que han decidido dejarlo como está. Sin embargo, en la reciente visita del presidente del país, nuestro Borbón alabó el carácter “moderado y abierto” del Islam… otra razón más para ser republicano.

Así que, ya puestos, la Conferencia Islámica ha cogido carerilla y ha exigido que se apliquen las leyes contra la blasfemia también en Europa… Incluso ha dado un do de pecho chirriante: la ‘Islamofobia” es la “peor forma de terrorismo”.

Léelo aquí: La cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica exige la aplicación en Occidente de leyes contra la blasfemia y concluye que “la islamofobia es la peor forma de terrorismo” . Cuentan casos espeluznantes de musulmanes acusando a cristianos de blasfemia a la mínima, incluso sin necesidad de ella. Pues eso, “moderado y abierto”.

Erdogan, ese “moderado”.

Como en el caso de Izetbegovic, tenemos en Erdogan a una islamista radical que nos venden insistentemente como “moderado”:

De este modo, el periodista turco Yasemin Congar escribió en el periódico Milliyet que la Administración norteamericana apoya al primer ministro Erdogan y el AKP. Erdogan adquirió prominencia internacional en 1994 cuando se convirtió en el alcalde de Estambul. Él se ganó una notable reputación debido a su gestión limpia, eficiente y competente de los asuntos de la ciudad. El AKP consiguió una amplia victoria en las elecciones generales de noviembre de 2002, consiguiendo el 34% de los votos a nivel nacional y obteniendo una mayoría de 363 escaños.

 

Mientras Erdogan y otros líderes del AKP muestran de manera firme sus convicciones religiosas privadas, abogan en favor de un estado laico en el sentido occidental del término. “Antes de cualquier otra cosa, soy musulmán… Tengo una responsabilidad ante Dios, que me creó, y trato de actuar conforme a esta responsabilidad, pero estoy intentando mantenerla fuera de mi vida política, en un ámbito meramente privado,” manifestó Erdogan en una ocasión al New York Times. “Un partido político no puede tener una religión, sólo los individuos pueden… la religión es tan suprema que no debe ser explotada políticamente,” explicó.

Incluso paladín de la democracia:

Turquía desafía los clichés. En los últimos cinco años, el Gobierno islamista no sólo ha demostrado que su relación con la religión es similar a la de una democracia cristiana, un referente y no un fanatismo, también ha hecho más por la modernización y la democratización de Turquía que ninguno de los Gobiernos militares que le han precedido.

 

Ha estabilizado la economía, ha controlado la inflación y ha alcanzado casi todas las marcas que le impuso la Unión Europea para una integración que ahora parece que no va a producirse.


 

Comprensiblemente, todo esto ha puesto nerviosos a los nacionalistas, que ven cómo los turcos se van acostumbrando a la democracia.

Es obvio que se ha dado cuenta de que cuenta con la demografía para imponer su democracia, es decir, la Saría. Para quien quiera saber lo que realmente piensa Erdogan solo tiene que leer este artículo del MEMRI:

“Ahora, esta constitución está llena de brechas y agujeros. Como un trapo con parches. El otro día los periodistas me preguntaron que es lo pienso sobre esta [constitución]. Yo dije, Mire, qué es lo que dicen? Que la soberanía le pertenece incondicionalmente al Pueblo. Ustedes deben pensar bien. Cuándo es que [la soberanía le pertenece al pueblo]? es sólo cuándo van a las urnas [cada cinco años] que la soberanía le pertenece al pueblo. Pero ambos materialmente, y en esencia, la soberanía le pertenece incondicionalmente y siempre a Alá!”

¡Todo el poder para los Soviets, digo para Alá! En otros tiempos se habló de “democracias populares”, ahora amenazan con la “democracia islámica”.