PROPUESTA DE RESOLUCIÓN A ADOPTAR EN EL II CONGRESO DE ASAMBLEA DE ANDALUCIA A INSTANCIAS DE LIBERACION ANDALUZA
Bismi ´Allâh ar-Ramman ar-Rahim
Nadie ama más a Andalucía, que los propios andaluces.
Nadie ama más esta tierra que sus propios hijos: Los que hemos nacido en ella. Aquellos, quienes tenemos la dicha de ver la luz de sus mañanas reflejarse sobre sus blancas paredes, o apreciar el perfume de sus jazmines a la caída de la tarde, sabemos muy bien de lo que estoy hablando…
Esta tierra siempre ha estado condenada a gritar dos veces a la hora del parto de sus hijos.
Para los hijos de esta tierra, el eterno debate entre la vida y la muerte; “su” dualidad, siempre ha ido mucho más lejos: la fija idea, entre la permanencia o el exilio, ha sido una constante en la vida de los andaluces como moneda de cambio. El modelo de subsistencia entre lo material, y la necesidad de la propia trascendencia individual, han sido los valores a decidir a la hora de la partida; o por el contrario, la permanencia.
Pero no siempre a los andaluces se nos ha dado la oportunidad entre esos dos modelos.
Hubo un tiempo, - ya tristemente olvidado para muchos - en el que los andaluces sufrimos el gélido y frío viento del norte pasar por nuestras ciudades. En “Quinto jinete” hizo su aparición en estas tierras arrastrando tras de si, y bajo los cascos de sus monturas - cuan satánico engendro - el fuego, la muerte y la destrucción de Andalucía.
Ese “Quinto jinete” perpetuó en estas tierras, la ley del robo y del expolio. El uso y el abuso de sus recursos naturales; y extendió entre los hijos de esta tierra, la más mísera, ruin y maquiavélica de las ideas: El robo de su propia identidad.
Ellos decapitaron nuestra Historia, amordazaron nuestra lengua, y dividieron nuestras familias con el hurto de nuestros apellidos. Acrecentaron, - de ese modo, cuan fantasmas vagando en el universo del desconcierto - , el miedo y la inseguridad. Del recelo a lo más lejano, hasta a la sospecha de lo más cercano. ¡ Que claro lo tenía Infante ¡.
Nosotros sabemos que esta tierra grita de dolor ante el desconcierto de sus propios hijos. Muchos de ellos, permanecen aún encadenados a la triste resignación de quienes no son recordados, porque prefirieron en unos casos, el EXODO voluntario; otrora el EXILIO forzado, formando una diáspora andaluza de consecuencias que aún duran hasta nuestros días.
Dijo un anciano andaluz a punto de partir al exilio “… ningún olivo viejo echa raíces en otra tierra que le vio crecer”.
Recordad - compañeros y compañeras – que ni aunque pasaran 1000 años, estos andaluces dejarán de amar esta tierra como nosotros lo hacemos; aún más, si cabe desde la distancia – triste - del que no puede ver ni la luz reflejar sobre sus encaladas paredes, ni el perfume de sus jazmines; ahora, ya tan solo perdurable en el recuerdo vivo de su memoria histórica.
Es por tanto, que desde Liberación Andaluza, - solicitamos a la Asamblea de Andalucía en su II Congreso, tenga en cuenta la petición de la comunidad andaluza-morisca en la “diáspora”: de su reconocimiento estatutario como andaluces “de pleno derecho”. Levantando si así fuere, y si sus responsabilidades políticas futuras así lo determinen, que eleven a cuantos organismos fueren necesarios para que tal reconocimiento sea un hecho.
Apelamos a la necesidad de la creación de un organismo. De la creación de un centro histórico andaluz – el CEHA podría cumplir tal función si se le dotara de recursos suficientes - , capaz de encauzar los mecanismos necesarios para su consecución y desarrollo del estudio; para poder dotar a cuantos andaluces quisieren pudieran ser libres de regresar a su tierra.
Pedimos que tanto el Parlamento de Andalucía, así como el Estado Español, o la Monarquía española se hagan eco de estas peticiones, para que se resuelva de una vez por todas, la deuda histórica y moral de todos estos andaluces; como así se hizo en su momento, con la comunidad “judio-sefardí” en el exilio.
Inch´Allâh porque es de justicia.
Nota: El texto fue aprobado en su totalidad, exceptuando la frase final ” …así como el Estado Español, o la Monarquía española se hagan eco de estas peticiones…”