Gustavo Bueno y la Iglesia Católica.

Aquí afeábamos una conducta indocumentada y a la vez pretenciosa en la que se malinterpretaban unas palabras de G. Bueno sobre la Iglesia de Roma. La realidad es muy diferente:

Si no entendemos mal las cosas, no nos parece descabellado interpretar que en este antisubjetivismo hiper-materialista (y repárese que uno de los contenidos principales del materialismo consiste justamente en la crítica más radical del subjetivismo) residen en gran medida las razones de la defensa de la Iglesia Católica que Gustavo Bueno ha venido proponiendo desde las posturas propias de un ateísmo católico militante que tampoco puede en modo alguno pretender operar partiendo del conjunto cero de premisas. En efecto, un tal ateísmo católico, en la medida en que se dibuja justamente desde la parte de España y más aún, en la medida en que aparece necesariamente comprometido por motivos trascendentales con la recurrencia «en el ser» de esta misma parte frente a terceros (y es que ya se sabe que la conciencia filosófica, al menos cuando tratamos de mantenernos alejados de toda concepción gnóstica de la misma, no puede sino aparecer como políticamente implantada), no podrá dejar de pensar contra alguien… en este caso contra el Islam, pongamos por caso, pero también contra el protestantismo, o sin ir más lejos, contra el krausismo viscoso de Alicia, cuyo reino no es de este mundo.

Por decirlo con toda la brevedad que nos es posible: la solidaridad con la Iglesia Católica que don Gustavo Bueno ha venido proponiendo, frente al teísmo vergonzante característico del pensamiento Alicia, sólo podrá parecer extravagante a quien olvide que justamente la solidaridad sólo puede establecerse contra terceros, y que puestos a pensar contra alguien, siempre será mucho mejor oponerse a don Julián Sanz del Río que a Santo Tomás de Aquino.

Es decir, a Bueno, le parece menos mala la ideología de la Iglesia de Roma que los delirios laicistas de la progresía hispana. ¿Cuál considerarán estos que es la verdadera opinión de Bueno, la que dicen en este artículo o la mamarrachada del finado Fidalgo?

Lee más: El Proslogium vuelto del revés

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