Los que le llamábamos Adolfo (1)

Los que le llamábamos AdolfoAprovechando la coyuntura republico unas anotaciones al libro del mismo título, escrito por el periodista Luis Herrero, que se desempeñaba entonces como europarlamentario pepero. Se trata de una hagiografía obsequiosa con el personaje.

Lo que sigue son citas del libro (entre paréntesis) y comentarios míos. Advierto que el interés del libro es mediano tirando a bajo, y irá a menos con el tiempo. Como el personaje en cuestión una vez pasen los ditirambos habituales de los obituarios.

* * * * *

p. 95: “En esta ocasión lo que más me llamó la atención no fue la mirada de mi interlocutor, sino su voz. Parecía la voz de un pasmado”. Se refiere al Rey.

p. 116: “Se ha dicho muchas veces, y es verdad, que Adolfo se alimentaba a base de tortilla francesa y café con leche”.

p. 148: “Tres días antes (del 9 de julio de 1976) El País le había dedicado un informa competo titulado “Nombres para una crisis”, en el que le ponía de vuelta y media. Denunciaba sus conexiones con los tecnócratas, con la banca, el Movimiento, los monopolios empresariales estatales y los medios de comunicación”. Vista la evolución del diario independiente de la mañana, hay que concluir que se trataba de simple envidia.

p. 157: “Al verlo se entiende la miseria humana de Franco y lo inexplicable de la duración del franquismo. ¡Qué vetustez! ¡Qué falta de instrumentos de trabajo! Esto es más elocuente que cualquier libro de El Ruedo Ibérico. La miseria intelectual y humana del entorno del dictador es aquí patente”. Carmen Díez de Rivera, sobre el edificio de la presidencia del Gobierno en Castellana 3. Al leer este párrafo se entiende la razón por la que esta tropa nunca haya entendido el progreso que se produjo en España durante el franquismo. Desde luego resulta mucho más vistoso gastarse en dinero en tracas, como se hace ahora.

p. 158: “Vive obsesionado por acercarse cuanto antes a los poderes fácticos que pueden abrirle las puertas del poder”. Suárez sobre Felipe González en 1976. No ha perdido el tiempo; el otro abogado laboralista está ahora al servicio del rico más rico del mundo, Carlos Slim. Solo un socialista se atrevería a tanto.

p. 173: “De la ley a la ley”. Se refiere a la expresión de Fernandez-Miranda sobre la transición del franquismo a la democracia. Es decir, se pasó de la ley franquista a la ley democrática, sin solución de continuidad, sin “revolución” ni ruptura, aunque algunos no lo quieran creer. El actual régimen democrático es la continuación del franquismo por otros medios, lo que no debería ningún deshonor para el actual régimen, sino una vergüenza para el franquismo. En todo caso, fueron el PSOE y el PCE de los años 70 los que aceptaron que esto fuera así. Si quieren dar marcha atrás, las derechas deberían aceptar el guante y prepararse para otra guerra civil. Pero la derecha supera actualmente a la caricatura de sí misma. Es ridículo que le hagan pagar a sus votantes la mala conciencia de esas izquierdas que perdieron la guerra y no se atrevieron a dar batalla en los 70, cuando teoricamente les tocaba.

p. 195: “Fernando [Abril Martorell] era partidario -me contó [Adolfo]- de negociar con los socialistas un Gobierno de coalición. Yo, no. No estaba dispuesto a consentirlo bajo ningún concepto. Además, pretendían que los presidiera Armada.” Lo del 23-F es otro de esos puntos turbios en los que no hay demasiado interés en que se sepa lo que pasó.

p. 202: “Durante la redacción de la Constitución todos los ponentes salvo él [Herrero de Miñón] trabajaron sin recibir a cambio ninguna contraprestación económica especial. Herrero sin embargo la exigió. Y la obtuvo. Cobró a cargo de la cuenta de fondos reservados y, por cierto, firmó de su puño y letra todos y cada uno de los recibos”. Retratado ha quedado el personaje.

p. 209: ¿Por qué dimitió [Suárez]? ¿Hubo alguna razón oculta que le llevó a tomar resta decisión? (…) Que los militares estaban de Adolfo hasta las pestañas es una verdad incontestable, y que le Rey anhelaba su dimisión, también. Pero eso Adolfo ya lo sabía (…) No tenía [el Rey] más remedio que guardar las formas. (…) Todos los colaboradores de Adolfo con los que he hablado (…) me han dicho que Adolfo dimitió cuando se dio cuenta de que el partido se le había ido definitivamente de las manos.”.

p. 213: “… no estoy seguro de tener la respuesta correcta [sobre la dimisión de Suárez]. Aunque -eso sí- tengo al menos una respuesta posible. (…) «Descubrí que existía una conspiración en el seno del grupo parlamentario para hacerme perder la votación de una moción de censura, la segunda en pocos meses, que el PSOE estaba a punto de presentar. Varios diputados de UCD ya habían estampado su forma en ella y los papeles se guardaban en una caja fuerte». En la conspiración habían participado, sobre todo, los gregarios de Fernández Ordóñez y del difunto Joaquín Garrigues, es decir los socialdemócratas y los liberales., pero también había algunos democristianos”. La casa de tócame roque en versión años 80.

Mañana más. Aquí tenéis algunas fotos.

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8 Comments

  1. Una España democrática, heredera de aquella que jugara un papel decisivo en la historia de Europa y del mundo, todavía es preferible al despotismo islamófilo de Bruselas y a las pedradas aldeanas del nacionalismo. Estoy muy contento de ser español.

    Por eso, a mi entender, no es posible que nadie la margine ni la considere inoperante por sus defectos sino que todos hemos de empezar a aplicar nuestra energía y nuestros mejores voluntades para hacerla salir del atolladero histórico de su tardía adolescencia.

    Los riesgos que ha corrido durante ella, como les sucede a todos los individuos cuando pasan la adolescencia, han tenido que hacerla madurar históricamente y ayudarla a superar las ingenuidades o las insuficiencias del pasado nacionalcatólico

    Lo malo ha sido que sus mismos críticos, y aquí se ve la indefensión del bicho humano frente a pesar de los avances intelectuales o técnicos, inmediatamente han politizado sus recelos ante ese pasado y llevados de no se sabe qué hybris reformista -y en su fuero interno imaginada como creatifffa- se han metido a desmochar instituciones tradicionales y a suprimir sus valores, desde un espíritu más sesgado aún que el nacionalcatólico: el epicúreo o racionalista-rencoroso (con lo cual se cerraban toda puerta a todo lo que de lejos evocase misterio…).

    Y así hemos venido a parar, del abuso de la estaca y tentetieso, a una moral pequeño burguesa remilgada y detallista, que se pierde entre los objetos y en lugar de lo último ya presente se expone a atascarse en la fantasmagoría de lo presente imaginario: lo virtual, el orden, el consumo. Los chinos maldicen así: que vivas tiempos interesantes.

  2. Hola amigo buen posting pero no deja de ser de uno de derechas como Luis Herrero deberia haberse leido algo mas centrista como “Pasión por la Libertad. El pensamiento político de Adolfo Suárez”escrito por el periodista Federico Quevedo, a la sazón columnista habitual del digital “El Confidencial”.El libro, prologado por Adolfo Suárez Illana.Le dejo el video y la cronica. http://www.youtube.com/watch?v=oTobv5WBMeQ Madrid, ESPAÑA, 25 Abril 2007.El pasado miércoles, 25 de abril, a las siete de la tarde, tuvo lugar en un repletísimo Auditorio de la Mutua Madrileña la presentación del libro “Pasión por la Libertad. El pensamiento político de Adolfo Suárez”, escrito por el periodista Federico Quevedo, a la sazón columnista habitual del digital “El Confidencial”.El libro, prologado por Adolfo Suárez Illana – quién durante el acto declaró que, como también hace ya años había afirmado su padre, el PP es hoy el partido que integra el centro político que antes ocupara UCD / CDS-, fue presentado por el Presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy. BlogsProRajoy estuvo en el acto, al que asistieron, entre otras personalidades, Esperanza Aguirre, Monseñor Santiago Cañizares, Leopoldo Calvo-Sotelo, Rodolfo Martín Villa, Ana Pastor y Gustavo de Arístegui.
    Federico Quevedo http://spanishexpatriates.googlepages.com/discursofedericoqu evedoensulibro.pdf quiso destacar a lo largo de su intervención que, en estos “tiempos de zozobra hemos dejado que los valores esenciales que hicieron posible esa colosal apuesta por la libertad que significó el impulso político que protagonizó Adolfo Suárez -valores como la reconciliación, la concordia, la ética del esfuerzo, el consenso, la fe en nosotros mismos, la soberanía nacional, el respeto a las ideas de los demás, el pluralismo…-“; en estos tiempos en que se ha instalado entre nosotros la “obsesión por el poder”, “Mariano Rajoy es, hoy por hoy, el único líder político capaz de devolver a España el escenario de consenso, concordia y reconciliación necesarios para desarrollar plenamente nuestra convivencia pacífica, tal y como se hizo en la transición, desde un planteamiento político liberal, próximo al individuo, respetuoso con sus derechos y entregado a la causa de su libertad.” Quiso también Federico Quevedo alertar que cuando los políticos actúan, como está sucediendo, ” movidos por la más pura obsesión por el poder, se acaba traicionando la idea misma de la democracia y se remueven los cimientos que sostienen el edificio del Estado de Derecho, provocando su derrumbamiento y dejando el campo libre a los enemigos de la libertad, que son muchos y muy peligrosos. ”

    Mariano Rajoy, por su parte, que considera que “si algo hemos hecho los españoles en el terreno político que suscite la admiración, y hasta la emulación en otros pueblos, es ese trabajo que para unos es de ingeniería y que otros más bien encuadran en la orfebrería, al que llamamos la Transición.”, afirmó que los españoles hemos sido algo “cicateros” y, a veces, “injustos” con la figura política de Adolfo Suárez, al que le tocó lidiar con unos momentos en que “hacía falta una especial fortaleza para identificar primero y ensamblar después el concurso de voluntades que permitió el tránsito desde el régimen autoritario al democrático”, así como “mucha contención y mucha mano izquierda para sortear los múltiples escollos algunos muy importantes- que era preciso superar para llevar la nave a puerto”. Fundamental para ello fue la firme “determinación” que demostró Adolfo Suárez desde el primer momento. Además, afirmó el líder popular, “desde que en España existe alguna forma de constitucionalismo, la Constitución de 1978 es el único ejemplo de un texto cimentado en un acuerdo de ancha base en el que concurren la inmensa mayoría de los representantes democráticos del pueblo y, en última instancia, el pueblo mismo. En lenguaje más llano, es la primera vez que media España no le arroja una Constitución a la otra media”.

    Mariano Rajoy quiso recordar también los momentos de crispación que tuvo que sufrir Adolfo Suárez en su momento, cuando el PSOE recurrió a todas las “descalificaciones” y a todo el “juego sucio” que pudo para “abatir” al líder de UCD. Recordó también Mariano Rajoy que él, el mismo 14 de marzo de 2004, llamó a Rodríguez Zapatero para felicitarle por su victoria electoral, mientras que la noche en que Suárez ganó las Elecciones, ” la noche del 3 de marzo de 1979 desde la dirección del PSOE todo lo que dijo fue que el pueblo se había equivocado”. Aprovechó el momento Rajoy para denunciar el “revisionismo” de la Transición que se está llevando a cabo por dos motivos: “en primer lugar para relativizar sus méritos y, en segundo, para procurar su sustitución como referencia central de la democracia por un experimento democrático fallido, como fue el de la Segunda República”.Para los revisionistas la Transición fue algo “impuesto”, algo así como un mal menor y es por ello que ahora se quiere reescribir la Historia en términos de “buenos y malos”, echando por tierra la Transición, lo cual, en opinión del líder del centro-derecha español, “peor que un crimen, es un error”.

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