Este artículo trata de la película 300, pero lo que extraigo de él se refiere a la libertad de expresión:
… solamente en Grecia hubo una tradición constante de expresión sin cortapisas y autocrítica. Aristófanes, Sófocles o Platón cuestionaron la posición subordinada de la mujer. Alcidamas lamentaba la noción de la esclavitud.
Tal apertura no se encuentra en ninguna parte más del mundo mediterráneo antiguo. Esa libertad de expresión explica el motivo por el que consideramos acertadamente a los antiguos griegos como los fundadores de nuestra civilización occidental actual — y, como millones de aficionados al cine parecen intuir, mucho más parecidos a nosotros que el enemigo que en última instancia no logró conquistarlos.
Me recordó estas palabras de La República de Platón:
“Dificultad habrá en creer, de no haberlo visto, que los animales domésticos son en este gobierno más libres que en ningún otro” (563 c).
Lo de los animales domésticos que se sienten más cómodos viviendo “en democracia” muestra que Platón, a pesar de su filosofía política autoritaria, estaba fascinado por la democracia.
Pues Platón acabó bastante decepcionado con la democracia.
Tanto él como Aristóteles y Jenofonte.
Y es que no se dice nunca, pero la democracia ateniense acabó muy mal.
La democracia, por sus propias características, tiende a pudrirse si no se la cuida, como un geranio se marchita si no se riega.
Es mas, a Platón no lo he leido pero a Aristóteles no lo suficiente, y si no recuerdo mal este último venía a decir que la democracia era de las peores formas de gobierno. El análisis que hace el señor es de bastante actualidad y las causas de la degradación democrática las estamos viendo hoy todos los días. Recomiendo «La política» que es donde se habla de todo esto. Pero hay ejemplos de democracias que no funcionan tan mal y todavía hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorarla.
En lo que al tema de este foro concierne, efectivamente, ya lo hablamos en el tema de Pim Fortuyn:
Esta cuestión es fundamental, y la llevo reflexionando mucho tiempo. Uno de los mayores obstáculos que tenemos para empezar a rechazar la invasión, y esta es una batalla que debemos ganar, es que como todos sabemos que el estado (las democracias modernas occidentales) no protege la libertad de expresión, muy al contrario de lo que parece o se dice, lo cual es mas pasmoso todavía cuando lo que se expresa es harto razonable. Cuando un líder político viene y dice cuatro verdades viene un morito y se lo carga. ¿Quien de nosotros será el próximo líder que se atreva a decir esas misma cuatro verdades? ¿Acaso no tiene nada que ver el establishment político, especialmente progre, que vive a base de “vamos a contar mentiras tralará”? La verdad no interesa al progrerío, por eso con todo su poder no se ponen los medios para defender a un tio que diga las cuatro verdades. La propagación de esas cuatro verdades sería el fin del progrerío “vamos a contar mentiras tralará”.
Conclusión: estamos huérfanos de líderes políticos que tomen la iniciativa y nos guíen hacia la lucha y la salvación. ¿Por qué? Porque cualquier ciudadano honrado que se atreva a disputar el entorno de poder con la aristocracia socialista ya sabe que no solo no va a recibir protección del estado sino que, de modo mas o menos escondido, tendrá la complicidad de ese mismo mundo político progre para vernos mordiendo el polvo, como el señor Fortuyn, con un tiro en la nuca y peor aun con nuestras familias amenazadas. No nos confundamos, esta es otra de las tácticas de la dimí progre, y es otro de los flancos a batir. Lo vengo diciendo desde hace tiempo, la dimí progre es el agente interno de la morisma en occidente.